La semana pasada en medio de la noche me despertó un ruido como de algo que en la planta de abajo se caía al suelo, así que me levanté y bajé a ver qué pasaba. Era un gato callejero que rebuscaba en la basura. No le di más importancia y me disponía a regresar a mi cama cuando advertí que la puerta del sótano estaba entreabierta, así que me dirigí a cerrarla, pues mi tío se enfadaba mucho si la encontraba así. Al acercarme observé que abajo había una luz encendida y de que se oían unos jadeos humanos. El miedo me invadió y pensé en ir a avisar a mis tíos a su dormitorio. Sin embargo, una extraña curiosidad infantil me empujó a averiguar cuál era la causa de aquellos jadeos, en ocasiones gemidos como de súplica. Bajé sigilosamente unos peldaños, hasta el primer rellano, desde donde oculta en la oscuridad descubrí lo que pasaba: allí estaban mis tíos, desnudos los dos. Mi tía arrodillada tenía dentro de su boca la polla de mi tío, que no paraba de resoplar, gemir y lanzarle entre susurros insultos, le decía:…."¡¡así, así… puta viciosa, trágatela toda…!!" Mi tía lejos de enfadarse por aquellos insultos parecía excitarse más, pues chupaba con un frenesí enloquecido. De pronto la respiración de mi tío se aceleró, su cuerpo pareció convulsionarse, bruscamente le sacó la polla de la boca y empezó a soltar enormes chorros de semen que salpicaron su cara (he de decir que en toda mi vida no he visto una polla capaz de soltar tanto semen como la de mi tío, y os puedo garantizar que he chupado unas cuantas).Bien, a lo que iba. Ella, mi tía, abrió la boca con ansiedad tratando de tragar toda aquella catarata de leche, al tiempo que exclamaba fuera de sí: "¡oh sí… macho mío,…la quiero toda en la boca… dásela a tu zorra hambrienta…!" Luego prosiguieron otra media hora más con jueguecitos de lo más depravado, poniendo el colofón mi tío con una monumental meada de caballo sobre mi tía, que parecía disfrutar enormemente, y por si fuera poco el pis que le había hecho tragar, no contento se tomó la libertad de llenar un vaso con los últimos chorros, ordenándole a continuación bebérselo de un trago, algo a lo que mi tía no manifestó oposición alguna, sólo que en vez de un trago lo hizo en dos.
Así descubrí que mi tía era una esclava sumisa siempre dispuesta a complacer a su dueño en cualquier deseo por depravado y sucio que éste fuera; porque en el fondo eso a ella le producía el mismo placer, si no más, que a él. No en vano, como pude saber después, fue ella quien inicio a mi tío en ese mundo oscuro y placentero, convirtiéndole en dominador porque eso era lo que a ella le sublimaba la líbido y el deseo.
Tras ver esta escena me sentía turbada y confusa, pero a la vez excitada. Un cosquilleo incesante y húmedo no dejaba de palpitar entre mis piernas. Obligándome a introducir mi mano ansiosa dentro de mis bragas por darle remedio a aquel raro estado. Con lo cual acabé casi de forma inconsciente en las delicias de la masturbación.
Desde ese momento para mí se convirtió en una obsesión el espiar a mis tíos en esas secretas actividades, pues su comportamiento hacía que pareciesen otras personas totalmente diferentes a las que eran en la vida normal. Por las noches me mantenía en alerta, y si oía sus pasos, sigilosamente los seguía, pues sabía que se dirigían al sótano a practicar sus perversiones sexuales, que como fui comprobando no eran pocas: dominación, lluvia dorada, beso negro….Yo mientras, me conformaba con deshacerme mi hermoso coñito a pajas.
Durante unos días mantuve en secreto todo aquello, sin decirles nada a mis dos primas, Clarisa y Verónica.
Sin embargo no podía aguantar más las ganas de contarles los juegos de sus padres, así que la primera en saberlo fue Clarisa, con la que compartía desde hace una semana habitación, mientras arreglaban la suya, y que no había descubierto ni una sola de mis escapadas nocturnas, hay que decir que duerme como un tronco.
Todo ocurrió una noche en que de vuelta de una de mis misiones de espionaje, y como ya era habitual, me estaba masturbando como una desesperada, rememorando lo que había visto; recuerdo que aquella noche mi tía tras ser follada por la gran polla de mi tío, tuvo que chupársela a uno de sus amigos al que habían invitado a cenar, mientras mi tío le daba a ella por el culo furiosamente, arreándole violentos azotes en las nalgas a la vez que le decía: "¡¡así perra, chupa chupa… dale gusto a nuestra visita!!". Desde mi escondite, podía ver de frente la cara de mi tía, engullendo con ganas aquella polla, gemía y gritaba de placer, agitada por los brutales empellones que mi tío propinaba a su culo. El amigo estaba inmóvil, con los ojos fijos y vacíos. De pronto empezó a mover su culo como si se la estuviese tirándo. De las comisuras de la boca de mi tía comenzaron a brotar hilillos de semen. Ella, lejos de retirarse para escupirlo, pareció entrar en un estado de trance frenético, pues chupaba como si no quisiese dejar escapar ni una gota. El amigo, una vez aliviado, trató de escapar, pero mi tía se lo impidió sujetándole con fuerza y afianzando con desespero aquella polla entre sus labios, sin dejar de chupar hasta que mi tío, agarrándola por el pelo y tirando con brusquedad de ella hacía atrás, la requirió para correrse él también en su boca. "Ahora me toca a mí… perra… trágate mi leche con esa boca de puta”, le gritó.
Bien, retomando el hilo, mi prima Clarisa se alarmó al oír mis jadeos de placer, pensando que me pasaba algo.
-¿Qué te pasa Paola, te encuentras mal? –preguntó asustada.
-No me pasa nada- gruñí yo enojada porque me había interrumpido en lo mejor.
-¿Te estabas haciendo un dedo so zorra?
-¿Tu qué crees? Me lo estaba pasando genial. Me estaba dando un gustito hasta que me interrumpiste.
-"¿Gustito?, ¿y tu sola no?”
Retiré la ropa de la cama para mostrárselo en vivo. Abrió los ojos como platos al ver que tenía las braguitas bajadas.
Y empecé a meterme los deditos, descubriendo que aquello me resultaba más placentero si me estaban mirando.
-"¡Eres una cerda Paola!", me dijo mientras no quitaba los ojos de mis ejercicios manuales.
-"¿Por qué en vez de mirar no me acompañas?" le respondí.
Se metió en mi cama, le ordené quitarse el pantalón del pijama y las braguitas.
Empezó con movimientos torpes, así que cogí su mano y la guié, acariciándola hasta llevarla al orgasmo. Mientras se tocaba fue cuando decidí contarle lo de sus padres. Ella paso sucesivamente del espanto a la incredulidad y de esta a excitarse tanto, que ambas acabamos en su cama tocándonos, besándonos y masturbándonos una a la otra.
Me suplicó que en mi próxima escapada a espiar a sus padres la llevase a ella. Pues como ella dormía profundamente no se enteraba ni aunque tirasen la casa.
-"Acepto con una condición."
-"¿Cuál?-preguntó".
-"Que ahora en vez de con la mano me dejes follarte con la boca."
-"¡Vale, vale!", dijo mientras abría las piernas para ofrecerme en todo su esplendor aquella raja preciosa, pues ,aunque tal vez sea pasión familiar, Clarisa tiene uno de los chochos más bonitos y perfectos que he visto y saboreado. La sola visión de aquellos labios carnosos y apretados, su pubis depiladito, me empujaron con más voracidad que destreza a chupar y lamer. Sentí aquel olor fuerte y excitante de los jugos que tras nuestra pajita anterior lo impregnaban, su sabor indescriptible me enloqueció hasta el punto de instintivamente llevarme una mano a mi propia rajita para darme placer. Ella se retorcía como una serpiente, jadeante y entregada. Al cabo de unos minutos se corrió, llenándome la boca con sus flujos que yo super excitada tragué.
Nos abrazamos y besamos con ternura durante largo rato, luego ella con voz mimosa me susurró al oído:
"-Ahora quiero hacértelo yo a ti", así con una gran pasión me empezó a lamer el coño mientras uno de sus dedos se deslizaba hacia mi culo, haciendo que entrará en un profundo éxtasis que terminó con la boca de mi primita llena de mis jugos.
Un par de días después sus padres se decidieron a una de de sus clandestinas sesiones de sexo. Clarisa dormía como un tronco, agotada después de la ya cotidiana sesión de "guarraditas" que nos habíamos propinado.
La desperté y le dije que me siguiera en silencio y que viese lo que viese, no abriese la boca, para evitar que nos descubriesen y les cortásemos el rollo. Con toda clase de precauciones bajamos la escalera, cerciorándonos de que mis tíos estaban ya entretenidos en sus diversiones preferidas allí abajo en el sótano. Sin embargo ese día, por alguna extraña razón ambos estaban en la cocina charlando en voz baja.
-"Llama ya"- oí que decía mi tía.
De pronto mi tío salió, nosotros nos quedamos petrificadas pues de puro milagro no nos vio allí agazapadas en medio de la oscuridad en el rellano de la escalera. Descolgó el teléfono y realizó una llamada de la que no pudimos entender nada ya que hablaba casi en susurros. Colgó y regresó a la cocina.
Nosotras en vista de que aquella noche no iba a suceder nada regresamos a nuestra habitación. Nos metimos en la cama, yo no podía dormir, estaba contrariada por aquel fracaso y no lograba conciliar el sueño. Clarisa tampoco pues me susurró:
-"¡Eh! ¿Duermes?"
-"No, no puedo".
-"Yo tampoco. ¿Sabes una cosa?".
-"¿Qué?"
-"Me encanta chuparte el coño".
-"A mí también me encanta chuparte el tuyo zorra".
-"¿Quieres que te lo haga otra vez?".
-"Es que acabó de hacer pis".
-"No me importa, así también me gusta".
-"En ese caso ven y chúpamelo, ¡cochina!"
¡Joder! si le gustaba a la putita ¡cómo se aplicaba con la lengua en cada recoveco y pliegue de mi chorreante rajita! Y eso que no había podido ver a sus padres en acción, fue tan concienzuda la limpieza de bajos que me hizo que al día siguiente tenía los labios un poco hinchados a causa de sus mordisquitos y chupetones. Pero el gustazo que me dio me será difícil de olvidar, tanto es así que al recordarlo me mojo toda.
Mostrando entradas con la etiqueta Sexo Filial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sexo Filial. Mostrar todas las entradas
Andrea XLVIII, las tres lecciones de mi primita.
Ayer estaba cocinando cuando unas manos me rodearon por la cintura y una cara se pegó a mi oído para susurrarme "Hola prima, ¿quieres que cocine contigo?"Lo siguiente que hizo fue meter el dedo en el chocolate fundido que tenía apartado a un lado, y se lo llevó a la boca para chuparlo suave y lentamente. Era toda una provocación, verle meter ese dedo en su boca, como sus labios se cerraban contra él, apretándolo y luego se deslizaba tan sensualmente. Me puso cachonda en ese mismo instante y le pregunté si estaba bueno.
Ella sin decirme nada, volvió a meter el dedo en el bol de chocolate y me lo ofreció para chupar. Abrí mi boca, su dedo se fue introduciendo muy lentamente para ser aprisionado entre mis labios y chupado suave y sensualmente, imitando a chupar una polla.
"¿Te gusta Paola?, ¿Quieres más?”– me preguntó, yo le dije que sí y ella procedió a despojarme de mi top y del bóxer que llevaba, estaba ahí desnuda y jadeando, la verdad es que quería disfrutar de mi primita, y no me hizo esperar mucho. Comenzó a mamar mis tetas, mis pezones respondieron al estímulo de su lengua tibia, mientras sentía que mi chocho también tibio se humedecía.
Clarisa pasó mucho tiempo en mis pechos, y con sus manos acariciaba mi abdomen y brazos pero me gustaba más cuando su mano hurgaba en mi coñito y me frotaba el clítoris. Luego de eso me hizo poner boca abajo, y acarició mis piernas, muslos y espalda, me mordió suavemente las nalgas y me hizo abrir las piernas acariciandome el clítoris en esa posición, después me acostó atravesada en la alfombra de la cocina.
Puso una mano en mi cintura y con la otra sujetó mi pelo y cogió mi cabeza hacia atrás lentamente. Con su lengua recorrió mi boca, mi cuello hasta llegar en medio de mis tetas; lentamente fue delineando con su lengua en cada uno, desde abajo, haciendo círculos hasta llegar a mis pezones y mordió ligeramente para ponerlos duritos y después mamarlos.
"Te gusta lo que hago"
"Aja…"Yo solo podía contestar con gemidos.
"¿Quieres que siga?"
"Aja…"
"¿Vas a hacer todo lo que yo te diga sin preguntas, ok?”
"Si…" conteste muy emocionada.
"Lección 1: Sexo Oral" me dijo y se acostó completamente boca arriba.
"Ahora quiero que te sientes en mi boca." Y tomándome de la cintura me acomodo sobre su cara.
"Me encanta que tengas tu coñito depilado" y comenzó a besar lentamente mis labios hasta llegar a mi clítoris y después hizo lo mismo con su lengua.
"AAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!" solo eso salió de mi boca.
Pasó sus manos alrededor de mis piernas y con sus dedos separó mis labios. Metió su lengua por todos los pliegues, con la punta recorrió la entrada de mi coño y después comenzó a frotar mi clítoris.
"OOOHHHH!!!! MMMMMMM!!!! AAAAAAHHHH!!" Yo no podía decir palabras.
Podía sentir como mi chochito se humedecía cada vez más y como Clarisa mamaba todo. De repente se acomodó de manera que su boca quedó pegada a él y comenzó a hacer vibrar su boca como pronunciando la letra "r". Esas vibraciones eran como descargas de placer en todo mi cuerpo y me hacían arquear la espalda. Después volvió a usar su lengua para meterla en mi coñito primero lentamente y después fue aumentando el ritmo y con sus manos jugaba con mis tetas.
Sentía como iba a tener un orgasmo muy intenso que no tardaría en llegar cuando mi primita se detuvo, me tomo de la cintura y me hizo a un lado.
Sorprendida le pregunte. "¿Por qué te detuviste?, ya casi terminaba, ¿que pasó?"
Delicadamente puso un dedo en mis labios y me dijo "Sin preguntas, vas a hacer todo lo que diga ok?? Ahora déjame compartirte el delicioso néctar de tu chocho mezclado con chocolate." Me tomó del cuello y nos besamos. Era un sabor dulzón fuerte que pasaba de su boca a la mía, con nuestras lenguas lo pasábamos hasta que se diluyó.
"Lección 2: 69, esta vez quiero que me hagas todo lo que yo te hice."
Clarisa se quitó su tanguita y yo me acomodé para quedar sobre ella. Frente a mí tenía el chocho depilado de mi prima, suave y muy carnoso. Empecé primero con pequeños besitos recorriendo todos sus pliegues y después con mis dedos separé sus labios y con mi lengua fui saboreando todo su coño. Froté con mucha intensidad su clítoris e hice lo mismo de las vibraciones que me hizo ella.
"¡¡¡¡AAAAHHHHHH Aprendes RRRRRAAAApido verdad!!!!"
"Aja…"
"Quiero sentir tus dedos dentro de mí pero mételos despacito…."
Metí dos dedos lo más adentro que pude despacito como me pidió.
"OOOOOHHHHHHHH!!!!!"
Sentí como todo el cuerpo de Clarisa se estremecía de placer y mientras mamaba su coño lentamente comencé a meter y sacar mis dedos. Ella también metió dos dedos y las dos movíamos nuestras caderas para disfrutarlo más. De nuevo el placer comenzó a recorrer mi cuerpo esta vez sentí que sería más intenso y antes de terminar Clarisa se detuvo otra vez.
Me sentí frustrada porque ya eran dos veces y no sabía por qué. Me acomodé para verla de frente, me sujetó de la cintura, tomó mi mano y comenzó a lamer los dedos que había metido en su chochito junto con los que ella me había metido.
"¿Confías en mí?" me dijo mientras me abrazaba, podía sentir como sus tetas y pezones se frotaban con los míos. Nos besamos para compartir los sabores que teníamos en nuestras bocas, nuestras lenguas parecían serpientes peleando.
"Lección 3: Tijeritas. Esto lo vas a disfrutar muchísimo. Te prometo que todo tiene una explicación"
Estábamos sentadas una frente a la otra, abrimos las piernas y las entrelazamos de manera que nuestros sexos podían frotarse. Clarisa me tomó de la cintura y me movía lentamente, no entendía cómo hacerlo pero nos acomodamos de tal manera que había mucha fricción con nuestros clítoris. En ese momento sentí como un placer mucho más intenso que antes recorría desde mi clítoris a todo mi cuerpo. Tomé las manos de mi prima para entrelazar los dedos y yo sola seguí con el vaivén de mis caderas.
"Esta vez no te detengas, sigue hasta el final OK Clarisa"
"OOOOOHHHHH!!! OK!"
Mi cuerpo estaba como electrificado al sentir como las descargas de placer recorrían todo mi cuerpo, nunca había sentido tanto placer. Solté las manos de Clarisa y sujeté sus tetazas para apretarlas y con mis dedos frotar su pezones. Ella tomó mi cintura y me presionó más contra su cuerpo para que la fricción fuera más intensa.
"NOOOOO PAAAARES CLARISA NNNNOOO PAAAARES"
"OOOHH PPPOOORRR DDDDDDIIIIIIIIOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!"
Y mientras decía esto sentí como todo mi cuerpo se convulsionaba al sentir dos orgasmos seguidos. No podía creerlo, todas esas sensaciones de placer que recorrían desde mi cabeza hasta mis pies y podía ver y sentir como mi prima pasaba por lo mismo.
Me detuve un poco pero Clarisa me abrazó con una mano para besarnos y con la otra siguió moviendo mis caderas. Esto provoco un tercer orgasmo que se hizo muy largo y muchísimo más intenso mientras nos besábamos.
Las dos caímos rendidas después de tanto placer, estábamos abrazadas con las piernas entrelazadas.
Estuvimos así mucho tiempo acostadas, abrazadas, sintiendo nuestros cuerpos ardientes, sintiendo nuestras respiraciones, sintiendo como nuestros labios tibios y húmedos se fundían en pequeños besos. Cuando nos dimos cuenta de la hora nos pusimos un poco de ropa y seguimos haciendo el postre que yo había empezado y al que le habíamos añadido parte de nuestros flujos para hacerlo más dulce. El resultado fue una tarta fondant de chocolate que a todos les pareció riquísima. Quizás la razón era nuestro ingrediente secreto...
Nosotras, después de comer, pasamos el resto del día viendo algunas películas y repitiendo las lecciones hasta que creo que ya me las aprendí de memoria, todo será seguir practicando.
Ella sin decirme nada, volvió a meter el dedo en el bol de chocolate y me lo ofreció para chupar. Abrí mi boca, su dedo se fue introduciendo muy lentamente para ser aprisionado entre mis labios y chupado suave y sensualmente, imitando a chupar una polla.
"¿Te gusta Paola?, ¿Quieres más?”– me preguntó, yo le dije que sí y ella procedió a despojarme de mi top y del bóxer que llevaba, estaba ahí desnuda y jadeando, la verdad es que quería disfrutar de mi primita, y no me hizo esperar mucho. Comenzó a mamar mis tetas, mis pezones respondieron al estímulo de su lengua tibia, mientras sentía que mi chocho también tibio se humedecía.
Clarisa pasó mucho tiempo en mis pechos, y con sus manos acariciaba mi abdomen y brazos pero me gustaba más cuando su mano hurgaba en mi coñito y me frotaba el clítoris. Luego de eso me hizo poner boca abajo, y acarició mis piernas, muslos y espalda, me mordió suavemente las nalgas y me hizo abrir las piernas acariciandome el clítoris en esa posición, después me acostó atravesada en la alfombra de la cocina.
Puso una mano en mi cintura y con la otra sujetó mi pelo y cogió mi cabeza hacia atrás lentamente. Con su lengua recorrió mi boca, mi cuello hasta llegar en medio de mis tetas; lentamente fue delineando con su lengua en cada uno, desde abajo, haciendo círculos hasta llegar a mis pezones y mordió ligeramente para ponerlos duritos y después mamarlos.
"Te gusta lo que hago"
"Aja…"Yo solo podía contestar con gemidos.
"¿Quieres que siga?"
"Aja…"
"¿Vas a hacer todo lo que yo te diga sin preguntas, ok?”
"Si…" conteste muy emocionada.
"Lección 1: Sexo Oral" me dijo y se acostó completamente boca arriba.
"Ahora quiero que te sientes en mi boca." Y tomándome de la cintura me acomodo sobre su cara.
"Me encanta que tengas tu coñito depilado" y comenzó a besar lentamente mis labios hasta llegar a mi clítoris y después hizo lo mismo con su lengua.
"AAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!" solo eso salió de mi boca.
Pasó sus manos alrededor de mis piernas y con sus dedos separó mis labios. Metió su lengua por todos los pliegues, con la punta recorrió la entrada de mi coño y después comenzó a frotar mi clítoris.
"OOOHHHH!!!! MMMMMMM!!!! AAAAAAHHHH!!" Yo no podía decir palabras.
Podía sentir como mi chochito se humedecía cada vez más y como Clarisa mamaba todo. De repente se acomodó de manera que su boca quedó pegada a él y comenzó a hacer vibrar su boca como pronunciando la letra "r". Esas vibraciones eran como descargas de placer en todo mi cuerpo y me hacían arquear la espalda. Después volvió a usar su lengua para meterla en mi coñito primero lentamente y después fue aumentando el ritmo y con sus manos jugaba con mis tetas.
Sentía como iba a tener un orgasmo muy intenso que no tardaría en llegar cuando mi primita se detuvo, me tomo de la cintura y me hizo a un lado.
Sorprendida le pregunte. "¿Por qué te detuviste?, ya casi terminaba, ¿que pasó?"
Delicadamente puso un dedo en mis labios y me dijo "Sin preguntas, vas a hacer todo lo que diga ok?? Ahora déjame compartirte el delicioso néctar de tu chocho mezclado con chocolate." Me tomó del cuello y nos besamos. Era un sabor dulzón fuerte que pasaba de su boca a la mía, con nuestras lenguas lo pasábamos hasta que se diluyó.
"Lección 2: 69, esta vez quiero que me hagas todo lo que yo te hice."
Clarisa se quitó su tanguita y yo me acomodé para quedar sobre ella. Frente a mí tenía el chocho depilado de mi prima, suave y muy carnoso. Empecé primero con pequeños besitos recorriendo todos sus pliegues y después con mis dedos separé sus labios y con mi lengua fui saboreando todo su coño. Froté con mucha intensidad su clítoris e hice lo mismo de las vibraciones que me hizo ella.
"¡¡¡¡AAAAHHHHHH Aprendes RRRRRAAAApido verdad!!!!"
"Aja…"
"Quiero sentir tus dedos dentro de mí pero mételos despacito…."
Metí dos dedos lo más adentro que pude despacito como me pidió.
"OOOOOHHHHHHHH!!!!!"
Sentí como todo el cuerpo de Clarisa se estremecía de placer y mientras mamaba su coño lentamente comencé a meter y sacar mis dedos. Ella también metió dos dedos y las dos movíamos nuestras caderas para disfrutarlo más. De nuevo el placer comenzó a recorrer mi cuerpo esta vez sentí que sería más intenso y antes de terminar Clarisa se detuvo otra vez.
Me sentí frustrada porque ya eran dos veces y no sabía por qué. Me acomodé para verla de frente, me sujetó de la cintura, tomó mi mano y comenzó a lamer los dedos que había metido en su chochito junto con los que ella me había metido.
"¿Confías en mí?" me dijo mientras me abrazaba, podía sentir como sus tetas y pezones se frotaban con los míos. Nos besamos para compartir los sabores que teníamos en nuestras bocas, nuestras lenguas parecían serpientes peleando.
"Lección 3: Tijeritas. Esto lo vas a disfrutar muchísimo. Te prometo que todo tiene una explicación"
Estábamos sentadas una frente a la otra, abrimos las piernas y las entrelazamos de manera que nuestros sexos podían frotarse. Clarisa me tomó de la cintura y me movía lentamente, no entendía cómo hacerlo pero nos acomodamos de tal manera que había mucha fricción con nuestros clítoris. En ese momento sentí como un placer mucho más intenso que antes recorría desde mi clítoris a todo mi cuerpo. Tomé las manos de mi prima para entrelazar los dedos y yo sola seguí con el vaivén de mis caderas.
"Esta vez no te detengas, sigue hasta el final OK Clarisa"
"OOOOOHHHHH!!! OK!"
Mi cuerpo estaba como electrificado al sentir como las descargas de placer recorrían todo mi cuerpo, nunca había sentido tanto placer. Solté las manos de Clarisa y sujeté sus tetazas para apretarlas y con mis dedos frotar su pezones. Ella tomó mi cintura y me presionó más contra su cuerpo para que la fricción fuera más intensa.
"NOOOOO PAAAARES CLARISA NNNNOOO PAAAARES"
"OOOHH PPPOOORRR DDDDDDIIIIIIIIOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!"
Y mientras decía esto sentí como todo mi cuerpo se convulsionaba al sentir dos orgasmos seguidos. No podía creerlo, todas esas sensaciones de placer que recorrían desde mi cabeza hasta mis pies y podía ver y sentir como mi prima pasaba por lo mismo.
Me detuve un poco pero Clarisa me abrazó con una mano para besarnos y con la otra siguió moviendo mis caderas. Esto provoco un tercer orgasmo que se hizo muy largo y muchísimo más intenso mientras nos besábamos.
Las dos caímos rendidas después de tanto placer, estábamos abrazadas con las piernas entrelazadas.
Estuvimos así mucho tiempo acostadas, abrazadas, sintiendo nuestros cuerpos ardientes, sintiendo nuestras respiraciones, sintiendo como nuestros labios tibios y húmedos se fundían en pequeños besos. Cuando nos dimos cuenta de la hora nos pusimos un poco de ropa y seguimos haciendo el postre que yo había empezado y al que le habíamos añadido parte de nuestros flujos para hacerlo más dulce. El resultado fue una tarta fondant de chocolate que a todos les pareció riquísima. Quizás la razón era nuestro ingrediente secreto...
Nosotras, después de comer, pasamos el resto del día viendo algunas películas y repitiendo las lecciones hasta que creo que ya me las aprendí de memoria, todo será seguir practicando.
Vivido por
Paola
a las
22:00
1 comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos,
Sexo Filial
Andrea XLI, nunca pierdo una apuesta.
El viernes hice una apuesta con mis primas Clarisa y Verónica. La prueba trataba de si Clarisa y yo seríamos capaces de encontrar a alguien con quien hacer un trío en un ascensor.Si al final no conseguíamos lo propuesto, tendríamos que aguantar a Verónica dándonos ordenes durante toda una semana, y como no, obedecerla en todo.¿A qué te refieres cuando dices que tendremos que obedecerte en todo?"A lo que ella me contestó " No es lo que te imaginas, nada de sexo, para eso sé que no tengo que obligarte.Vaya, esa respuesta no me gustó nada, pensé que igual tendría que satisfacerla físicamente, pero al parecer, era más bien, ser su chacha. Y eso, no nos gustaba nada, Verónica podía ser muy abusona en ese tema.
Más nos valía encontrar a alguien que tuviera el valor de follar con nosotras en un ascensor y encontrarlo rápido, ya que solo teníamos unas horas.
Por supuesto, ella entraría con nosotros para comprobar que realizábamos la prueba correctamente.
En primer lugar, pensé en Marcos, pero no estaba en la ciudad, se había ido de fin de semana; pero luego recordé al chico aquel que me folló en el baño del bar, al camarero, Pablo. No sé porque, pero sabía que no se iba a negar, sabía que le gustaba el riesgo.
Fuimos al bar, nos sentamos en una de las mesas que estaba más apartada y al poco rato Pablo estaba a mi lado.
"Hola guapísima, cuánto tiempo. ¿Qué te pongo?"
"Bueno, lo que quiero es a ti. Me refiero..., a ver..., ¿cómo te lo digo?" No sabía muy bien como proponérselo.
Entonces Clarisa lo soltó "¿te gustaría follar con nosotras en un ascensor? Verás, hemos hecho una apuesta, y si no conseguimos a alguien para hacer un trío en un ascensor, mi hermana nos hará la vida imposible durante una semana.
"Vale, pero quiero algo a cambio."
Yo me quedé extrañada, ¿que más quería? iba a poder follar con dos chicas.
"Quiero que pases toda una noche conmigo."
No me lo podía creer, ¿tanto le interesaba? Mi prima me dio una patada para que reaccionara.
"Sí, de acuerdo"
"En el edificio de mis padres será perfecto, hay dos ascensores, podemos pillar uno y pararlo"
Nos dio la dirección y quedamos cuando el saliera de trabajar.
A las dos horas, estábamos en el edificio, las tres, esperándolo. Cuando llegó, se quedó mirando a Verónica.
"Es la de la apuesta, quiere verificar que realmente follamos"
Entramos y llamamos al ascensor. Me relajé y me sentí aliviada cuando vi que el ascensor realmente era muy espacioso, cogíamos perfectamente los cuatro y sobraba mucho espacio.
Pablo no quería esperar, estaba totalmente empalmado, empezó a manosearme por todas partes y a besarme por el cuello. Yo notaba su bulto entre las piernas, cada vez más grande y duro. Me estaba poniendo tan cachonda. Clarisa apretó el botón para que el ascensor parara y comenzó a desabrocharle el pantalón a Pablo, se lo bajó y sacó la tremenda polla fuera del calzoncillo.
Él le agarró del pelo, mientras ella comenzó a chuparle la polla, como si se la quisiera comer entera, nunca había visto a mi prima tan caliente, realmente Pablo le gustaba, la ponía a tope.
Yo me quité la parte de arriba, dejando mis tetas, hinchadas más de lo normal y doloridas, por mi cercana menstruación.
Él se las llevó a la boca y jugaba con mis pezones, mordiéndolos y lamiéndolos, mientras que las manoseaba entre sus manos.
Me encantaba la mezcla que sentía de dolor y placer, era excitante. Verónica estaba en una esquina, viendo todo el espectáculo y tocándose disimuladamente, por encima de la ropa.
Le quité a Pablo la camiseta que tenía, quería verlo desnudo, con ese cuerpazo que me volvía loca; y entonces él me quitó los shorts que llevaba, de una manera violenta, como si no pudiese esperar más para perforarme con su polla.
"Ahora, chúpale su coño."
Clarisa dejó la polla y empezó a chuparme todo mi chocho, pasándome su lengua por toda mi raja y centrándose en mi clítoris. Él se la cascaba mirando la escena.
Luego levantó a mi prima y le dijo que se desnudara, la puso de cara a la pared y agachada con el culo en pompa, le metió la polla por el coño de una sola embestida. Mi prima gritó de placer y yo me agaché para chupar sus tetas y ponerla aún más caliente.
"Quiero entrar en tu chocho"
Sacó su polla del coño de mi prima, me cogió por la cintura, subiéndome y haciendo que mis piernas lo rodearan. Apoyándome contra la pared del ascensor, me colocó la punta de su polla en el agujero de mi chocho. Sentía que estaba empapada, necesitaba sentirlo dentro de mí.
"Rómpeme por dentro, quiero sentirte bien hondo"
Diciendo esto me la clavó de un golpe, hasta que hizo tope; notaba como sus huevos chocaban contra mi culo; cada embestida era más fuerte que la anterior, haciéndonos gemir a los dos, estábamos totalmente desenfrenados. Clarisa se agachó y comenzó a chupar los jugos que mi coño estaba soltando, y de vez en cuando pasaba su lengua por la polla de Pablo; eso nos ponía más calientes.
Me bajó y nos puso a las dos con el culo en pompa, una al lado de la otra y nos clavó su polla por el culo, primero a Clarisa y luego a mí.
Fue pasando de un culo a otro, dándonos tan fuerte que nos tenía que agarrar para que no nos fuéramos al suelo.
Se centró en follar a mi prima por el culo, y me pidió que le diera mi chocho a Clarisa, para que me lo chupara.
"Quiero ver cómo te lo chupa"
Pablo se movió muy rápido hacia mí, como si me deseara como a ninguna, me cogió fuertemente arrinconándome contra una esquina, levantándome y metiéndome la polla por el chocho sin miramientos. Me folló como un animal en celo, con fiereza, con fuerza, hasta que los dos nos corrimos entre gritos de placer y alivio, por descargar todo lo que teníamos dentro.
Me había olvidado por completo que estábamos en un ascensor, me había olvidado de todo realmente, hasta que sentimos ruidos y unas voces preguntaban si había alguien en el ascensor y si nos encontrábamos bien. Todos gritamos que sí, que éramos cuatro y estábamos bien. Enseguida nos sacarían. Les miré me imaginé si se darían cuenta del olor a sexo que impregnaba tan estrecho lugar y también sentía un intenso morbo del sólo pensar que el ascensor pudiera tener alguna cámara escondida donde nos hubieran filmado nuestro gran momento caliente. Creo que todo eso no lo sabré hasta la próxima reunión de vecinos de los padres de Pablo, que igual se quedan boquiabiertos con las andanzas de su niño, sobre todo su padre, jajaja. Y por cierto apuesta ganada a Verónica le toca obedecer….
Más nos valía encontrar a alguien que tuviera el valor de follar con nosotras en un ascensor y encontrarlo rápido, ya que solo teníamos unas horas.
Por supuesto, ella entraría con nosotros para comprobar que realizábamos la prueba correctamente.
En primer lugar, pensé en Marcos, pero no estaba en la ciudad, se había ido de fin de semana; pero luego recordé al chico aquel que me folló en el baño del bar, al camarero, Pablo. No sé porque, pero sabía que no se iba a negar, sabía que le gustaba el riesgo.
Fuimos al bar, nos sentamos en una de las mesas que estaba más apartada y al poco rato Pablo estaba a mi lado.
"Hola guapísima, cuánto tiempo. ¿Qué te pongo?"
"Bueno, lo que quiero es a ti. Me refiero..., a ver..., ¿cómo te lo digo?" No sabía muy bien como proponérselo.
Entonces Clarisa lo soltó "¿te gustaría follar con nosotras en un ascensor? Verás, hemos hecho una apuesta, y si no conseguimos a alguien para hacer un trío en un ascensor, mi hermana nos hará la vida imposible durante una semana.
"Vale, pero quiero algo a cambio."
Yo me quedé extrañada, ¿que más quería? iba a poder follar con dos chicas.
"Quiero que pases toda una noche conmigo."
No me lo podía creer, ¿tanto le interesaba? Mi prima me dio una patada para que reaccionara.
"Sí, de acuerdo"
"En el edificio de mis padres será perfecto, hay dos ascensores, podemos pillar uno y pararlo"
Nos dio la dirección y quedamos cuando el saliera de trabajar.
A las dos horas, estábamos en el edificio, las tres, esperándolo. Cuando llegó, se quedó mirando a Verónica.
"Es la de la apuesta, quiere verificar que realmente follamos"
Entramos y llamamos al ascensor. Me relajé y me sentí aliviada cuando vi que el ascensor realmente era muy espacioso, cogíamos perfectamente los cuatro y sobraba mucho espacio.
Pablo no quería esperar, estaba totalmente empalmado, empezó a manosearme por todas partes y a besarme por el cuello. Yo notaba su bulto entre las piernas, cada vez más grande y duro. Me estaba poniendo tan cachonda. Clarisa apretó el botón para que el ascensor parara y comenzó a desabrocharle el pantalón a Pablo, se lo bajó y sacó la tremenda polla fuera del calzoncillo.
Él le agarró del pelo, mientras ella comenzó a chuparle la polla, como si se la quisiera comer entera, nunca había visto a mi prima tan caliente, realmente Pablo le gustaba, la ponía a tope.
Yo me quité la parte de arriba, dejando mis tetas, hinchadas más de lo normal y doloridas, por mi cercana menstruación.
Él se las llevó a la boca y jugaba con mis pezones, mordiéndolos y lamiéndolos, mientras que las manoseaba entre sus manos.
Me encantaba la mezcla que sentía de dolor y placer, era excitante. Verónica estaba en una esquina, viendo todo el espectáculo y tocándose disimuladamente, por encima de la ropa.
Le quité a Pablo la camiseta que tenía, quería verlo desnudo, con ese cuerpazo que me volvía loca; y entonces él me quitó los shorts que llevaba, de una manera violenta, como si no pudiese esperar más para perforarme con su polla.
"Ahora, chúpale su coño."
Clarisa dejó la polla y empezó a chuparme todo mi chocho, pasándome su lengua por toda mi raja y centrándose en mi clítoris. Él se la cascaba mirando la escena.
Luego levantó a mi prima y le dijo que se desnudara, la puso de cara a la pared y agachada con el culo en pompa, le metió la polla por el coño de una sola embestida. Mi prima gritó de placer y yo me agaché para chupar sus tetas y ponerla aún más caliente.
"Quiero entrar en tu chocho"
Sacó su polla del coño de mi prima, me cogió por la cintura, subiéndome y haciendo que mis piernas lo rodearan. Apoyándome contra la pared del ascensor, me colocó la punta de su polla en el agujero de mi chocho. Sentía que estaba empapada, necesitaba sentirlo dentro de mí.
"Rómpeme por dentro, quiero sentirte bien hondo"
Diciendo esto me la clavó de un golpe, hasta que hizo tope; notaba como sus huevos chocaban contra mi culo; cada embestida era más fuerte que la anterior, haciéndonos gemir a los dos, estábamos totalmente desenfrenados. Clarisa se agachó y comenzó a chupar los jugos que mi coño estaba soltando, y de vez en cuando pasaba su lengua por la polla de Pablo; eso nos ponía más calientes.
Me bajó y nos puso a las dos con el culo en pompa, una al lado de la otra y nos clavó su polla por el culo, primero a Clarisa y luego a mí.
Fue pasando de un culo a otro, dándonos tan fuerte que nos tenía que agarrar para que no nos fuéramos al suelo.
Se centró en follar a mi prima por el culo, y me pidió que le diera mi chocho a Clarisa, para que me lo chupara.
"Quiero ver cómo te lo chupa"
Pablo se movió muy rápido hacia mí, como si me deseara como a ninguna, me cogió fuertemente arrinconándome contra una esquina, levantándome y metiéndome la polla por el chocho sin miramientos. Me folló como un animal en celo, con fiereza, con fuerza, hasta que los dos nos corrimos entre gritos de placer y alivio, por descargar todo lo que teníamos dentro.
Me había olvidado por completo que estábamos en un ascensor, me había olvidado de todo realmente, hasta que sentimos ruidos y unas voces preguntaban si había alguien en el ascensor y si nos encontrábamos bien. Todos gritamos que sí, que éramos cuatro y estábamos bien. Enseguida nos sacarían. Les miré me imaginé si se darían cuenta del olor a sexo que impregnaba tan estrecho lugar y también sentía un intenso morbo del sólo pensar que el ascensor pudiera tener alguna cámara escondida donde nos hubieran filmado nuestro gran momento caliente. Creo que todo eso no lo sabré hasta la próxima reunión de vecinos de los padres de Pablo, que igual se quedan boquiabiertos con las andanzas de su niño, sobre todo su padre, jajaja. Y por cierto apuesta ganada a Verónica le toca obedecer….
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Sexo Filial,
Trios,
Voyerismo
Andrea XXVI, jugando con amiguitas.

Menuda noche pasé el otro día; al final el chico que conocí en el curso, que por cierto, no os dije su nombre, se llama Javi. Bueno, pues vino a recogerme y lo pasé de vicio, pero esa historia os la cuento otro día. Hoy mejor os cuento lo que me pasó antes de irme con Javi. Me había puesto ropa cómoda, un short y un top blancos, hacía mucho calor, así que abrí la ventana de la terraza y me eché en el sofá. Estaba tan cansada que me quedé dormida, pero al poco rato el roce de una mano subiendo por mi pierna hasta mi coño me despertó totalmente. Era mi prima Verónica y no estaba sola; había dos chicas sentadas en frente nuestra mirándonos nerviosas, totalmente excitadas con lo que habían visto. Cuando me fijé más, pude ver que estaban con las piernas abiertas y se estaban tocando sus chochos, disimuladamente con una mano.
"Hace mucho calor, ¿no crees que llevas demasiada ropa encima?", mi prima me decía esto mientras se abría el escote de su blusa y empezaba a rozarse las tetas con la punta de sus dedos.
Mi chocho se estaba mojando, teniendo semejantes bolas justo delante de mis ojos y mi cuerpo empezaba a aumentar la temperatura considerablemente.
Me quité rápidamente el top, quedándome con las tetas al aire, Verónica no pudo aguantarse y se echó de golpe con su boca a mis pezones para chuparlos como una auténtica puta, mientras que me las manoseaba.
Le agarré la cabeza para que siguiera chupando y miré hacia las otras chicas, que estaban calentándose tanto que se tocaban entre ellas y se comenzaban a desnudar.
Yo le quité la blusa a mi prima y empezamos a rozarnos pezón contra pezón y nos besábamos a la vez.
Noté como su mano acariciaba mi pierna y subía hacia mi culo, para luego intentar bajarme el short, el cual terminé quitándomelo yo misma, por no aguantar esperar más.
Me abrió de piernas y poniéndose de rodillas metió su lengua en el agujerito de mi coño hasta el fondo. Hizo que me mojara aún más y soltara un gemido, le agarré de la cabeza, empujándosela hacia mi chocho, quería que me lo comiera todo, que metiera su lengua por todos los recovecos, que succionara como una loca hasta dejármelo seco totalmente, y se lo dije, y al decírselo se puso muy cachonda, hizo todo lo que le pedí, haciéndome gemir como una loba.
Levanté la vista para ver lo que hacían las otras dos chicas y me llevé una sorpresa, estaban totalmente desnudas las dos, mirándonos y tocándose, pero cuando miraron que estaba viéndolas, una de ellas se levantó se puso con el culo en pompa contra la otra chica y cogiéndole la mano y llevándosela a su coño, empezó a meterse todos los dedos de la mano de su amiga, hasta el fondo, mientras me decía. "Nos pusisteis muchísimo".
Después de eso, me miró diciéndome "¿Te, gusta lo que ves?", no me dio tiempo a contestarla cuando ya se había apoderado de mi boca, me estaba besando como nunca me había besado alguna, y sus manos me recorrían entera, agarrando mis tetas, masajeándolas, pellizcándolas, moviéndolas todas. Su boca fue bajando, hasta que llegó a mi coño. Se arrodilló en el suelo y me levantó las piernas para tener un mejor acceso. Las apoyó sobre mis hombros y comenzó a besarme mi chocho depiladito, mientras con sus manos acariciaba mi culo. Hasta que encontró mi agujero y poco a poco, metió un dedo, dos, hasta llegar a tres. Los metía y los sacaba, y cada vez me notaba mas húmeda, mientras ella saboreaba mis jugos, y estaba a punto de estallar. Empezaba a notar que me venía el orgasmo; ella se sentó sobre mi y comenzó a frotar su coño contra el mío, mientras me comía la boca y no paraba de tocarme las tetas.
Mi prima no se quedaba atrás y de reojo veía como estaba jugando con la otra chica, lo que estaba viendo me ponía a mil, ellas se chupaban las tetas con gran maestría. La chica, como toda una experta, abría los labios del chocho de mi prima y le metía la lengua con suavidad y luego con fuerza, Verónica perdida, gemía con placer. Ella le introdujo dos dedos en el chochito y la masturbó mientras su boca y su lengua no abandonaban su clítoris. Lo hacía variando los movimientos, giraba los dedos, los abría al sacarlos y los cerraba al meterlos. Le sacó los dedos del chocho, pero sólo para volver a penetrarla con el dedo pulgar mientras su dedo mayor acariciaba suavemente su culito. Me di cuenta de su intención. Verónica estaba doblemente penetrada, mientras yo saltaba de clímax a clímax, chupando el coño y las tetas de mi compañera de juegos. A esa altura el salón era un caos de sexo, los sudores y olores se mezclaban.
Yo estaba deseando ya correrme, cogí a la chica por la cabeza y me restregué el coño contra su cara hasta que me corrí como una loca. Después le lamí su cara y nos besamos saboreando nuestras corridas. Mientras mi prima estaba entretenida en un suculento 69, ella le comía el coño y la otra a ella el culo. Hasta que se acabaron corriendo y sus líquidos chorrearon sobre sus caras. Excitadas nos acercamos a ellas y empezamos a chuparlas esos dedos impregnados del excitante y morboso sabor a vicio. Después de un descanso sudadas y agitadas cogí a mi prima y le dije que me acompañará al baño, dejando la puerta abierta para que las chicas pudieran ver el broche final del espectáculo. Entonces le dije que se pusiera de rodillas y ella sorprendida lo hizo, me agache un poco y comencé a descargar un buena meada que resbalaba por su cuello sus pechos su estómago... Ella sonreía de placer, le excitaba el calor del pis. Después le pedí que ella me lo hiciera a mí, me puse a lo perrito en la bañera y ella hizo como si me follara pero echando su meada fuerte sobre mi culo y mis piernas. Fantástico sentir la presión del pis caliente sobre mi culo. Después nos incorporamos y yo lamí sus pechos su estómago y su coño. Salado pero excitante, vicioso pero morboso. Ella hizo lo mismo conmigo, me lamió el culo, las nalgas y las piernas; después nos besamos y abrimos el grifo para darnos una buena ducha, dejando caer el agua caliente por nuestros cuerpos, mientras nuestras compañeras de juegos miraban desnudas y boquiabiertas desde la puerta. Creo que volveremos a contar con ellas para próximas aventuras.
El caso es que os figurareis lo mojada y caliente que me fui a la cita con Javi, pero como os dije antes, eso para otro día.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos,
Orgias,
Sexo Filial
Andrea XXIII, el sexo mejor en familia.

Hoy por la mañana me levanté muy temprano para ponerme a estudiar, ya tengo los exámenes ahí, a la vuelta de la esquina.
Para terminar de despertarme y despejarme, decidí darme una buena ducha.
Así que cogí ropa limpia y me fui al baño. Estaba sola, así que no cerré la puerta, simplemente la dejé medio abierta.
Me desnudé completamente y abrí al agua, empecé a observar mi cuerpo y a imaginarme todo el gusto que llevo dado con él, lo que me provocó unos deseos inmensos de masturbarme. Comencé a acariciar primero mis labios, metiendo un dedo dentro de mi chochito. Pasé a contemplar mi clítoris, que en ese momento estaba más grande, y no pude evitar exhalar un suspiro, casi gemido, de placer cuando el chorro de agua tibia cayó directamente sobre él. En ese momento escuché la puerta de la calle y como unos pasos se dirigían hacia el baño. Era mi prima Clarisa que necesitaba usar el baño. Se sentó en el wáter y se puso a hacer pis. Yo no paraba de mirarla a través de la mampara. Me asombró cuando la vi tocándose el clítoris mientras meaba, por lo que tuve la curiosidad de preguntarle por que lo hacía. Ella me dijo que le producía mucho placer cuando hacía las dos cosas simultáneamente. Cuando terminó de explicarme, estaba yo más ardiente. Tenía unas ganas locas de sexo, así que no dudé en preguntarle si le apetecía darse un baño conmigo. Clarisa estaba muy dispuesta, así que no tardó en desnudarse y venirse para la ducha. Cogió la esponja y el gel de baño y empezó a enjabonarse sus tetas. Yo le pedí que me enjabonase la espalda, y ella aceptó. Sentí su mano en mi piel y mi espalda se erizó con la sensación. Luego fui yo la que enjabonó la suya y, con suavidad, le di la vuelta para que su delicioso chochito quedase a mi vista. En este momento mi pulso estaba muy acelerado y empecé a enjabonar su cuello sin la esponja, sólo con mis manos. Ella se dio cuenta pero no dijo nada, así que seguí acariciándola y recorrí toda su espalda Llegué a su coñito y cuando la toqué entre sus nalgas con la mano llena de espuma dio un respingo pero no se dio la vuelta, y yo de nuevo quise sentir esa calidez que tenía allí dentro. Me dí cuenta de que estaba a mi merced así que recosté mi cuerpo contra el suyo. Mis tetas y mis pezones duros se rozaban con su espalda y mis manos hacían de su cuerpo lo que querían. Me retiré sólo un poco y, sujetando sus dos manos por las muñecas, las subí arriba de su cabeza y ella me dejó hacer. Me recosté de nuevo contra ella y acerqué mi boca a la suya, recorrí sus labios con la punta de la lengua, lo que la hizo estremecer. Seguí acariciando sus tetas para ir bajando por su cintura hasta llegar a su coñito. Acaricié siguiendo su abertura hasta llegar a su entrada, introduje un dedo y lo saqué para regresar de nuevo a su clítoris. Mi prima se estremecía de placer mientras yo la sujetaba y la acariciaba. . Yo quise beber de allí y así lo hice, aspirando todo su olor de hembra en celo. Mi boca se pegó a ella y la absorbió. Mi lengua entraba y salía de su chocho, mientras ella gemía como loca. Apreté su clítoris con mis labios y lo sujeté con firmeza. Estaba a punto de correrse, sujetó mi cabeza con sus manos para atraerme más hacia su cuerpo. Dos de mis dedos entraron en acción, los metí profundamente de forma tal que quedasen con el movimiento hacia el punto interior de más placer. Mis dedos se movían, mientras mi lengua acariciaba su clítoris. El orgasmo no tardó mucho en ocurrir y, entre gemidos y un espasmo la hice correrse en mi boca. Sus jugos estaban en mi cara, su aroma a sexo en mi piel y todavía mis dedos adentro se movían para exprimir las últimas oleadas de placer que quedaban en su cuerpo.
Al abrir la puerta de la mampara las dos nos llevamos una grata sorpresa. Allí estaba mi tío que había llegado del trabajo mirándonos con su enorme polla en la mano. Parecía que estaba dispuesto a acompañarnos así que sin perder el tiempo nos señaló a las dos el camino hacía su habitación. Al llegar yo no me anduve con remilgos y comencé a desnudarlo entre besos y abrazos. Él se dejó hacer, limitándose a empujar mi albornoz por los hombros dejándome totalmente desnuda. Allí nos acariciamos hasta que surgió potente su polla. Miré hacia Clarisa. Estaba, con la mano sobre la boca en gesto de asombro. Se inclinaba sobre la cama y sus ojos contemplaban atónitos el espectáculo. Mi tío me echó sobre la cama y comenzó a acariciarme el chocho mientras besaba mis tetas. Fue bajando muy despacito, besando y lamiendo, hasta que llegó a la meta, abierta y ya humedecida. Mi prima no nos quitaba ojo. Su albornoz ya lo tenía casi abierto y apoyaba sus codos sobre las piernas. Entonces le tendí mi mano derecha que cogió febrilmente. La atraje hacia mí y se sentó en el borde de la cama, colocando su pierna izquierda flexionada sobre ella y dejando la derecha apoyada en el suelo. Así pude llegar a su muslo, que comencé a acariciar. Pero mi tío no perdía el tiempo. Abriéndome las piernas metió su cara entre ellas y comenzó a jugar con su lengua en todos los recovecos que encontraba. Yo resollaba fuertemente, produciendo un ruído que se me antojaba extraño, pues me parecía que retumbaba, hasta que me di cuenta de que hacía eco con el que producía Clarisa. Estaba ya sobre la cama, con ambas manos entre sus piernas y mirando la actividad de su padre. Se acercó a mí, se pegó a mi cuerpo y comenzó a besarme en la boca, con besos lentos, de lengua vibrante y enloquecedora. Pero al ver como su padre se acercaba se retiró. No separó su cuerpo del mío, sino que dejó de besarme y se quedó observando. Mi tío me la metió. No se entretuvo en más, pues estaba súper caliente después de todo lo que había visto en el baño y además estaba influido por el morbo de tirarse a su sobrina mientras su hija lo veía todo. Así que me la metió sin más contemplaciones. Yo sentí como su polla iba rozando las paredes de mi coño hasta llegar a su final. Me provocaba escalofríos, estremecimientos y gritos que eran coreados por Clarisa que volvía a aferrarse a mí y besarme locamente. Me corrí, no sé si por mi tío o por mi prima, pero el caso es que tuve un orgasmo sensacional.
Miré a Clarisa y vi como una mano de su padre estaba entre sus piernas. Y ella se daba cuenta, pues pude observar como su vientre se alzaba en un suave estremecimiento y ella se frotaba los pezones con ambas manos. Sentí que la cosa se estaba poniendo interesante, por lo que comencé también yo a acariciarla, sintiendo como ya gemía completamente entregada. Entre los dos la tocábamos por todas partes, rozábamos su coño, frotábamos sus pezones. Hasta que mi tío no pudo aguantar más y se le subió encima. Su polla ardiente y humedecida, estaba sobre el vientre de su hija, que sentía el caliente bulto de los huevos sobre su coño. Percibía como los muslos de mi tío oprimían los suyos palpitantes, como si domara a una yegua salvaje. Me acerqué y la acaricié, besé sus labios, pellizqué sus pezones... y poco a poco, sus piernas empezaron a abrirse, muy despacio pero se abrían, tanto, que al fin mi tío se colocó entre ellas. Entonces Clarisa sentía la polla en su vientre y los huevos sobre su culo en una caricia de insospechados placeres. Entonces intervine yo. Me acerqué, agarré su polla y tras chupársela comencé a frotarla sobre la vulva de mi primita. Lo hice despacio, haciendo movimientos rotatorios sobre su coñito, mezclando los jugos, introduciendo poco a poco aquella cabezota impresionante, que vibraba y quería escaparse del freno de mis manos. Fue entrando y cuando consideré que ya estaba encauzada, la solté. Mi tío la envainó toda. Mi prima se estremeció y quedó muda. Tenía la boca abierta, no respiraba, sus ojos estaban en blanco y tuvo un momento de quietud... luego gritó. Gritó de forma escandalosa, con gritos que chocaban en las paredes y rebotaban una y otra vez, con gritos que fueron bajando de tono hasta convertirse en un gemido, un ruego...
" ¡Sigue Papa... sigue... sigue...! ¡no la saques... sigue...! ¡otra vez...! ¡otra vez...! ¡muchas veces!"
Y su mano tendida apretaba la mía que estaba allí, junto a ella. ¡Y vaya si lo hizo otra vez! La folló varias veces, se corrió sobre ella: me volvió a follar a mí otras tantas, y luego las dos nos dedicamos a follarlo a él. Recorrimos todo su cuerpo, tocamos todos sus puntos sensibles, chupamos, meneamos, lamimos y hurgamos en todos sitios. Y mi tío se corría... hasta que cayó exhausto y roto en la cama mientras mi prima y yo nos besábamos abrazadas coño contra coño. "¡Chicas, me habéis matado! ¡Me voy a duchar! "
Y se levantó recogiendo su ropa. Al rato volvió ya vestido.
"Me voy, pues si me quedo me voy a dormir al momento y seguro que lo aprovecháis para chuparme la sangre. ¡Adiós, vampiresas! "
Cerró la puerta y nosotras nos quedamos riéndonos satisfechas por el placer experimentado.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Hetero,
Lesbicos,
Sexo Filial
Andrea XVII, lección de sexo maternal

Os voy a contar algo que me dejó boquiabierta cuando lo descubrí, pero que a la misma vez me puso caliente.
El otro día salí de casa para ir al centro comercial donde había quedado con una amiga, cuando me dí cuenta que me había olvidado del monedero, así que tuve que volver a casa a por él.
Al ir por el pasillo hacia mi habitación sentí unos ruidos extraños, y con forme iba acercándome empecé a oír unos gemidos. Me estaba excitando muchísimo escuchar estos gemidos y más aún cuando vi de quienes se trataban.
La puerta de la habitación estaba entreabierta y por el hueco podía verlo todo sin ningún problema. Allí estaban totalmente desnudas, mi tía y mi prima Verónica; sí, madre e hija, estaban desnudas y tocándose como si no fuera la primera vez que lo hiciesen.
Verlas así, en esa actitud, me hizo mojar el tanguita, sentir un gran calor en el chocho y que mis pezones se pusieran totalmente duritos.
Mi tía le estaba diciendo a mi prima que le iba a enseñar lo que le gusta a las chicas para que cuando estuviese con una la hiciese correrse como a una puta.
Eso aún me puso más cachonda; yo sabía la verdadera razón de por que lo hacían , no era ni para enseñar ni para aprender, simplemente era porque las dos son unas viciosas, ¡les encanta el sexo!
Mi prima estaba acostada en la cama con las piernas abiertas y tocándose los pezones con dos dedos y de vez en cuando tiraba de ellos para estirarlos de tal manera que se hacía gemir a sí misma. Mi tía estaba de rodillas delante de ella tocándose su chocho mientras miraba como ella se daba gusto. En uno de los momentos en que Verónica gimió, mi tía dejó caer un poco de saliva hasta el chocho de mi prima, que sentía como le iba resvalando por él y esto le puso tan cachonda hasta el punto de decirle a la madre "Enseñame ahora como se chupa un chocho"
Esto me calentó mucho, así que no me quedó más remedio que empezar a tocarme, a darme gusto; metí mi mano por dentro de la falda y me metí los dedos en mi agujerito.
Mi tía , de rodillas, había metido su cabeza en medio de las piernas de Verónica y le metía la lengua hasta el fondo del chocho una y otra vez. Luego con la punta de la lengua iba recorriéndolo de arriba a abajo muy despacio y al final se lo terminó comiendo todo como una loca, mientras le decía "¡Que rico sabe!"
Mi prima le tenía la cabeza agarrada con las dos manos , empujándosela hacia el chocho, mientras no paraba de gritarle "¡Chupa, chupa, así, así,más!"
Ella entonces se incorporó y le dijo "A ver si ya aprendiste a chupar, hazmelo."
Se intercambiaron los puestos y Verónica con la cara metida en el chocho de su madre, empezó a chuparle el chocho como una verdadera puta, lo hacía tan bien que mi tía no pudo aguantar el gusto y el placer que le producía la lengua de su hija y se dejó llevar gimiendo como nunca había escuchado gemir.
Dejó caer saliva de su boca al chocho de su madre y esta se estremeció; cogió la cabeza de mi prima y la bajó hasta su chocho mientras le decía "déjalo totalmente seco, que me he corrido tanto que parece que estoy meada"
Ella, muy obediente, se lo estaba comiendo todo, yo simplemente miraba su cabeza, que se movía rápidamente, hundida entre las piernas de mi tía.
Yo no paraba de meterme dedos y cada vez me los movía más rápido, estaba totalmente mojada por el calentón que me estaban provocando entre las dos.
Después, mi tía le mandó echarse encima de la cama, mientras ella se ponía de rodillas encima y restregaba su chocho con el de Verónica; comenzaron a moverse como locas haciendo que sus chochos se rozaran entre sí, y no paraban de gemir. Entonces mi prima se incorporó y sin parar de moverse llevó la boca a las tetas de su madre y se las chupó con ganas.
Por un momento, pensé que mi tía me había visto porque se había levantado. Yo no quería que me vieran, prefería simplemente mirar.
Pero no, solo se había levantado para coger el arnés, un arnés como los que había visto tantas veces en Internet. Traía un implemento pequeño, y un consolador de unos 20 cms. Mi tía se colocó las correas, yo al verla con aquel arnés, y ese consolador erecto al frente, me puse más y más caliente. Después se acercó a mi prima y le dijo "Ya aprendiste suficiente, ahora te voy a dar placer"
Le abrió las piernas y se las levantó mientras que poco a poco le iba metiendo el consolador por el chocho y comenzó a mover la cadera como si fuese un hombre, haciéndoselo entrar hasta el fondo del chocho y provocando que gimiera como una zorra.
Luego la puso a cuatro patas, y escupiéndole en el agujero del culo, se lo fue metiendo poco a poco. Ya no tenía nada más que meter y se la folló como una loca, consiguiendo que perdiera de vez en cuando el equilibrio de lo fuerte que le daba.
Me metí todos los dedos de la mano en el chocho para darme más gusto; tenía ganas de gemir, pero no podía hacer ruido y eso me ponía aún más cachonda; así que también me metí dedos por el culo, para correrme más.
Verónica también quería follar a su madre, así que se puso el arnés y dando un empujón con sus caderas el consolador entró limpiamente por el hoyo de su madre,
empezando a meterlo y sacarlo rápidamente, cosa que no costaba para nada, con lo lubricada que estaba la vagina de mi tía, se la folló hasta que la hizo correrse.
Al oír los gemidos y ver como la hacía que se corriera no pude aguantar y solté toda la corrida que tenía dentro.
"¿Te gustó?" le preguntó mi tía. " No me gustó. Me encantó."contestó mi prima. "Hacía mucho que no tenía tantos orgasmos y me hacía falta el polvo que me has echado". " Ningún hombre nos conoce mejor que nosotras. Bienvenida al mundo de las lesbianas" le comentó mi tía.
"Ummmm. Si me hiciste gozar como una loca mami, ¿que te parece si nos duchamos?" "De acuerdo" dijo mi tía y así se fueron las dos a la ducha.
Yo me fui a por el monedero a la habitación y me fui al centro comercial, deseando que mi prima Verónica, pusiera otro día en práctica conmigo todo lo que había aprendido, o quizá que lo pusieran las dos.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos,
Sexo Filial,
Voyerismo
Andrea XVI, día de pesca

Hoy por la mañana salí a correr por un paseo que hay cerca de casa. Había quedado de allí con mi prima después de terminar de correr. Es una zona verde, con árboles, hierba, flores y un río al cual la gente suele ir a pescar y a nadar o pegarse un baño.
Me encanta salir a correr con ropa cómoda, pero ceñida, que mis pezones queden marcados en la ropa.
Ya llevaba un buen rato corriendo, hacía tan buena mañana. La brisa me refrescaba, me quitaba parte del calor que tenía mi cuerpo, pero no era suficiente. Escuchaba el agua del río y me dieron unas ganas tremendas de meterme en el agua, que seguro que estaba muy fresca. Me acerqué a la orilla del río y toqué el agua con la mano y eso aún me dio más ganas de meterme. Así que cogí y metí los pies. Estaba fresca, y yo necesitaba enfriarme todo el cuerpo; fui quitándome la ropa, primero la parte de arriba y luego la de abajo, quedándome totalmente desnuda. La dejé en la orilla en el suelo y me fui a dar un baño mientras que mi prima no llegase.
Luego de estar un buen rato en el agua, me decidí a salir, pero cuando fui a coger la ropa, esta ya no estaba. De repente salió un hombre de unos 40 años, con ella en la mano y me dijo "¿Estabas buscando esto?"
Yo le dije que si, que era mía y él me contestó que no podía ir por ahí dejandome ver desnuda o iba a poner a la gente deseosa de mi.
Le dije "¿Lo he conseguido contigo?" Empecé a sacar mi cuerpo del agua y llevé mis manos a mis tetas para acariciarlas lentamente, para luego pasar a pellizcar mis pezones.
Noté que el hombre empezaba a ponerse nervioso y un bulto destacaba en su pantalón. Mientras que estaba tocandome todo el cuerpo aparecieron de detrás de unos árboles dos hombres más, que al parecer iban a pescar, y se quedaron perplejos al verme.
Pero en vez de irse se quedaron a ver el espectáculo; yo seguí tocándome, bajando mi mano hasta el chocho y luego metiéndome los dedos con todo mi flujo en la boca, para chuparlos y saborear lo sabroso que estaba.
Fui saliendo del agua y acercándome al hombre que tenía mi ropa, se la quité de las manos y le dije"Por ahora no la voy a necesitar".
Él no pudo aguantarse más y sus manos fueron directas a mi cintura y agarrándome fuerte me apretó contra él para que notara su polla totalmente dura. Comenzó a tocarme con sus manos por el culo y a darme mordiscos por el cuello para luego ir bajando hasta mis tetas y mis pezones que estaban totalmente puntiagudos.
Mientras que mis manos estaban ocupadas sacándole la polla fuera del pantalón, sentí dos lenguas más recorriendo mi cuerpo. Eran los pescadores, se habían desnudado totalmente y tenían las pollas durísimas, preparadas para follar.
En ese momento me giraron la cabeza y me metieron unas enormes tetas en la boca, era mi prima, que al vernos se había puesto tan caliente que no se lo pensó dos veces y se unió a nosotros. Empezamos a montárnoslo entre nosotras y ellos se cascaban las pollas mirándonos excitados.
Me puse de cuclillas y metí mi lengua en el chocho de mi prima que gemía del placer que le daba; su flujo estaba riquísimo, así que se lo lamí como una loca hasta que no le quedó ni una gota.
Los pescadores no aguantaron la excitación, nos pusieron a cuatro patas, metiéndonos de golpe sus pollas por el culo a la vez que nos daban palmaditas; mientras el otro se nos puso delante de nuestras caras y nos echó un chorro de pis a las dos, para luego darnos la polla a chupar. Eso me excitó muchísimo, me sentía como una verdadera putita.
Luego uno de los pescadores se tumbó y me dijo que me echara encima, me la metió lentamente al principio y luego de golpe hasta el fondo. Gemí de placer al sentir como su polla rozaba por dentro de mi chocho, luego sentí que me metían otra polla enorme y gorda por el culo, hasta el fondo, haciendome sentir como chocaban los huevos contra mi.
Mientras mi prima se había abierto de piernas delante de mí y estaba dándole a chupar el chocho al que me estaba follando y luego se levantaba y me lo daba a chupar a mi.
Después cogieron las cañas de pescar y nos metieron a cada una los mangos por el chocho y luego por el culo. Mientras el hombre que me había robado la ropa se la cascaba mirando, hasta que harto de mirar se acercó a mi prima y empezó a follarla por el chocho mientras tenía el mango de la caña por el culo, corriéndose los dos hasta quedarse sin una gota más de corrida dentro de sus cuerpos.
Luego mi prima me abrió el culito y cogiendo la polla de uno de los pescadores me la fue metiendo hasta el fondo, para que la sintiera bien adentro. El otro me la metió por el chocho, hasta que los tres nos corrimos en medio de gemidos.
Al terminar me ordenaron que me echara en el suelo y empezaron a descargar su pis encima de mis tetas, mi cara y mi chocho, ordenandome al terminar que les chupase sus pollas.
Así en definitiva fui a correr y volví bien corrida y ellos fueron a pescar y vaya que si pescaron.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Orgias,
Sexo Filial,
Voyerismo
Andrea XIII, doble fantasia cumplida

Recordáis esta nota: "Me encantó follarte, espero que para la próxima estrenemos la ducha y la habitación de tus tíos." Si estáis en lo cierto, fue la que me dejo el macizo del jardinero después de haberme echado un polvo que todavía hace que moje las bragas.
Pues bien la próxima vez ya llegó, es viernes tengo la casa para mi solita y el jardinero tiene que venir a cortar el césped, que ya lo tenemos muy alto, tanto como la temperatura de mi cuerpo. Así que a las 10 de la mañana llegaría Roberto, ese es el nombre de nuestro jardinero, no recuerdo si ya os lo había dicho. Tardé una hora en preparame, quería estar sexi para él, me duché usando el gel de olor a fresa, que creo que le volverá loco y después me depilé el chochito, al tocarlo parecía el de una niñita, de lo suave que lo tenía, me recordaba mis primeras pajitas, en la ducha, cuantos años hace ya de eso, siempre fui muy precoz.
Después me puse a rebuscar en los cajones de mi tía, sabia que debía de tener lencería sexi de esa que se pone cuando viene el fontanero, eso os lo contaré otro día. Por fin lo encontré, un tanga de seda y un corpiño que me dejaba las tetas practicamente fuera, me mire al espejo y me dije pareces una putita, estas a punto.
Justo en ese momento sonó el timbre era Roberto, al verme, su pantalón empezó a marcar ese paquetazo que tiene y mis jugos empezaron a brotar, que ganas de sexo tenía y él también. Ya había pasado por la ducha como os dije, así que decidimos acortar, nos fuimos directos a la cama de matrimonio de mis tíos. Roberto parecía tener prisa, nada más llegar se sacó su enorme polla de los pantalones y me la metió en la boca. Me encanta chupar rabos y más si son grandes como ese, pero sentía que necesitaba algo, así que me puse a rebuscar en los cajones, buscando un pequeño consolador que sabía que tenía mi tía, lo encendí de inmediato y empecé a follarme mi palpitante clítoris. Me estaba volviendo loca comenzaba ya a suspirar y después de un rato mi pelvis empezó a moverse pidiendo polla, mientras seguía con la de Roberto en la boca. Él vio como me movía y levantándose bruscamente de la cama, me arrodilló de cara a la pared. Sacó un destornillador, me ordenó que lo chupará y fue metiéndome el mango en el culo hasta que se me quedó bien encajado. Gemía de placer y le pedía que me follara el chocho de una vez. Roberto, sin esperar más, apuntó la polla hacía mi rajita y lentamente fue metiéndomela mientras yo me derretía de gusto. Primero me folló despacio, pero pronto fue subiendo el ritmo hasta llegar a uno que hacía que gimiera pidiendo más y más.
Tan concentrados estábamos que no vi la enorme polla que se estaba acercando justo delante de mi cara. Después de la sorpresa levanté la cabeza y vi que era mi tío, que seguramente había llegado y se había estado masturbando, viendonos, como hacía cuando de niñas, venía a mirar si estábamos bien tapadas mis primas y yo, el pensaba que yo estaba dormida pero le veía perfectamente y me ponía a mil.
Su polla debía medir al menos unos 25 centímetros y en la punta de su enorme y húmeda cabeza tenía una gota de líquido preseminal. Justo debajo dos enormes huevos colgaban dentro del escroto pulcramente afeitado. Se me hizo la boca agua al ver lo que me ponían justo ante mi boca y sin pensarlo más me lanzé a comer, chupar y lamer aquel pollón que tenía delante, notando como crecía poco a poco y como me iba llenando la boca a tope de sabrosa polla.
Roberto mientras siguió follándome hasta que notó que mis gemidos se hacían más ahogados. Entonces levantó la vista y se excitó al ver como su putita estaba comiéndose una enorme polla justo ante sus narices. Le puso tan cachondo ver ese pollón en mi boca que tuvo que parar para no correrse. Yo al notar que paraban de follarme el coñito, giré la cabeza y le miré con cara anhelante y llena de vicio. Al instante, Roberto supo lo que le estaba pidiendo así que me sacó la polla y cogió una blusa de mi tía atandome las manos detrás y poniéndome de espaldas, dejando que la enorme polla de mi tío me follara a destajo. Al notar como me penetraba, dejé escapar un grito de placer absoluto y a partir de ese momento pareció que estaba teniendo un orgasmo constante. Roberto se dedicaba a comerme los pezones y el clítoris mientras me golpeaba la cara y me llamaba “su putita”. Yo le susurré:- ¡¡Vamos follameee soy tu puta, úsame, siiiii!! Y doblando la espalda engullí la polla de Roberto hasta los huevos de una sola embestida.
No cabía en si de placer al verme follada por la enorme polla de mi tío y notar mi culo abierto por el mango del destornillador. Al cabo de unos minutos de ser follada y mientras saboreaba el rabo de Roberto, este me agarro fuertemente del pelo y sacándome la polla de la garganta me susurró al oído:
- Ahora quiero que la polla de tu tío te folle el culo hasta que no lo sientas.
Me estremecí de ganas y como una putita obediente me saque la polla de mi tío del chocho con un suspiro, y extrayéndome el mango del destornillador del culo apunté el pollón en su dirección.
Trato de hacerlo entrar suavemente, pero mi tío estaba tan caliente que me embistió sin contemplaciones, metiéndome de un sólo golpe 25 centímetros de duro rabo en mi culito, lo que me hizo gritar de dolor y placer al mismo tiempo. Antes de que me pudiera acostumbrar a semejante pollón dentro de mi culo Roberto me sorprendió clavándome su polla en el coño comenzando a follarme rítmicamente combinando un puntazo por el coño con otro por el culo.
A estas alturas, gritaba sin preocuparme que me pudieran escuchar, pero mi tía estaba al llegar, así que mi tío no tuvo mas remedio que meterme el tanguita en la boca para amortiguar así el escándalo.
Estuvieron un buen rato follándome sin parar mientras yo iba tratando de retrasar el orgasmo para disfrutar más de esas dos pollas que tenía en mi interior y que me estaban follando a lo bestia. Me sabía usada y la sensación de sentirme una simple putita y de conseguir satisfacer a dos hombres a la vez, me mojaba todavía más, más sabiendo que uno era mi tío.
Cuando noté que ya no podría aguantar el orgasmo por mucho más tiempo comenzé a gemir con más fuerza y mientras escupía el tanguita que tenía en la boca grité:
- Siii, folladme asiii, vamos cabrones reventadme como a una zorra, aaaaahhh!!!
Los dos aumentaron el ritmo y comenzaron a gemir acompasadamente. Yo hacía rato que aguantaba el orgasmo, así que cuando noté como las dos pollas explotaban en mi interior y sentí como me llenaban de leche por dentro, solo tuve que dejarme llevar para tener el mejor orgasmo que jamás había tenido, y todo por haber sido usada nuevamente como una puta.
Vivido por
Paola
a las
22:00
1 comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Sexo Filial,
Trios
Andrea XII, en la playa.

Este fin de semana he ido a la playa con mi prima Verónica, me invitó a ir con ella por que dijo que me tenía algo que decir, algo importante y que me podía interesar. A parte me dijo que me lo iba a pasar muy bien.
Estábamos acostadas en la toalla tomando el sol, cuando sentí la punta de los dedos de mi prima recorriéndome el brazo y bajando por la espalda y por el culo. Me estremecí por completo por que no pensé que me fuera a tocar así con la playa toda abarrotada.
Me cogió desprevenida mirando a los chicos que teníamos al lado y entretenida coqueteando con ellos.
Volví otra vez a jugar con esos chicos, me quité la parte de arriba y se la lancé hacia ellos. La cogieron y me dijeron que no iba a poder ponérmelo otra vez hasta que ellos quisieran. Y yo juguetona les pregunté si querían también la parte de abajo. Ellos sonrieron contestándome que ya estaba tardando en quitarmelo; pero yo quería que se acercaran a mi, que hubiera roce, así que les dije que me lo tendrían que quitar ellos mismos o uno de los dos.
Me levanté y ellos también lo hicieron, empecé a correr hacia el agua y ellos detrás. Fui hacia una zona de rocas para tener un poco más de intimidad, cuando llegaron uno de ellos se sumergió y el otro me agarró y me dio un beso metiéndome la lengua como un loco. Sentí el roce de unas manos por mi cintura agarrando la parte de abajo de mi bikini y que iba bajando por mi piernas dejandome el chocho al desnudo debajo del agua.
Cuando salió de debajo del agua preguntó si quería jugar un poco más con los dos y yo le dije que estaba deseándolo, la temperatura de mi cuerpo haría hervir el agua.
Luego bajó el otro chico y comenzó a chuparme el chocho, a meterme la lengua hasta el fondo y a meterme dedos por el culo.
Mientras el otro me chupaba las tetas y me acariciaba con sus manos por todo el cuerpo.
Se pusieron los dos de pie delante mía y se sacaron las pollas, así que se las chupé a los dos, con ganas, haciéndoles gemir a los dos y desear más.
Uno de ellos se puso contra las rocas y me cogió en brazos , con las piernas alrededor de su cintura y me metió la polla por el chocho. Sentí como la polla del otro chico iba entrando por el culo hasta el fondo.
Cuando me estaban follando como a una puta, llegó mi prima y empezó a tocarles y a tocarme a mi también. Bajó, se sumergió en el agua y sentí como me chupaba el chocho y como me tocaba el clítoris con el dedo. Los chicos se cambiaron la posición y me volvieron a meter las pollas muy dentro de mi, haciendome mojar toda. Me encantaba la sensación del agua por mi cuerpo y que me follaran en ella.
Mi prima y yo nos pusimos delante de ellos agachadas, dándonos el agua por debajo de las tetas y cascándosela mientras nos miraban se corrieron en nuestras bocas y nosotras nos tragamos su leche caliente. Eso les puso muchísimo y quisieron quedar para otro día.
Al final no me devolvieron el bikini y tuve que ir hasta la toalla totalmente desnuda, con cientos de ojos recorriendo mi cuerpo.
Cuando ya nos íbamos mi prima se acercó a mi oído y me susurro lo que me había querido decir durante todo el día, era lesbiana, pero no solo eso, quería estar conmigo, experimentar conmigo mientras que no saliera con otra chica.
Yo, ya me conocéis, todo lo que sea sexo por placer, sin ningún compromiso, no se lo niego nunca a nadie.
Vivido por
Paola
a las
22:00
1 comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Sexo Filial,
Trios
Andrea X, bollos y chocolate fundido

Hoy por la tarde estuve ayudando a mi tía a preparar unos bollitos de chocolate. Todo sería muy normal si nos hubiéramos dedicado única y exclusivamente a eso, pero no fue así. Teníamos las manos manchadas cuando a mi tía le saltó un poco de chocolate hacia el escote, y a mi se me ocurrió quitárselo con la lengua. Eso la encendió, parece ser que mi tío hace tiempo que no la da polla. Me metió los dedos en la boca para que se los chupara, mientras ella lamia los míos; le dije que desde pequeña siempre me había fijado en sus tetas, tenía curiosidad por verselas y entonces ella muy complaciente cogió y se quitó la parte de arriba, se puso un poco de chocolate en los pezones y luego me dijo que si quería tetita. Eso me volvió loca, se los chupé y a ella le encantaba; me quitó la parte de arriba bruscamente y empezó a manosearme las tetas como nadie lo había hecho. Me sentó en la mesa de la cocina y me subió la falda; me embadurnó de chocolate los pezones y fue bajando por mi cuerpo hasta el ombligo y después empezó a chuparlo todo con ansia, me abrió las piernas y me chupó el chocho, primero lentamente y luego muy hondo y muy rápido, mis jugos se mezclaban con el chocolate y hacían una crema que la volvía loca. Se quitó la poca ropa que le quedaba y empezó a tocarse el chocho mientras me miraba y me dijo que yo fuera obediente y hiciera lo mismo, así que me toqué el chocho hasta que estuvo mojado.
Entonces timbraron a la puerta, era el repartidor, mi tía había pedido que le trajeran la compra a casa. Fue a abrir la puerta totalmente desnuda e hizo entrar al repartidor hasta la cocina, parece ser que no era lo primera vez que se daba un gustazo con él. Le miró a lo ojos y mientras se mordía los labios siguió tocándose el chocho. El entendió la indirecta y se bajó la cremallera del pantalón, ofreciéndole su enorme polla a chupar, la mamaba como una zorra, me estaba excitando ver esa faceta oculta de mi tía. Pero esta vez quería que yo también formara parte del juego, cuando se la puso bien dura se la cogió con la mano y acercándose a mi, me la metió en mi chocho y él empezó a follarme como si hubiera mucho tiempo que no había probado un chocho tan jugoso como el mío.
Mientras mi tía se subió a la mesa donde yo estaba acostada, se abrió de piernas encima de mi cara y me cogió del pelo acercándome la cara a su clítoris, mientras me decía si me gustaba el rabo, eso nos encendió a todos, él siguió follándome más fuerte, mientras yo seguía lamiendole el chocho a mi tía, hasta que no pudo más y acabo corriéndose en mi cara entre gemidos, parecía que se estaba meando, que flujo más rico. Después cambiamos de posición, ella se acostó encima de la mesa con las piernas abiertas y estaba vez fui yo la que le metí la polla del repartidor en el chocho; me puse de pie con una pierna a cada lado de ella y mientras miraba a mi tía le dije, que ahora me tocaba a mi mandar. Así que como tenía ganas de hacer pipí aproveché y la solté un chorro de pis encima de sus tetas, lejos de cortarla la puso más caliente. Entre gemidos me pidió que la meará en la boca, empezó a llenar su boca con mi pis, dejándolo caer por todo su cuerpo, cuando terminé de mear, cogió al repartidor y le dijo que le tocaba limpiar mi chocho con su lengua.
Nos bajamos de la mesa y nos pusimos a cuatro patas para que nos metiera lo polla por el culo, primero a una y luego a otra. La metía hasta el fondo y muy rápido; nos dijo que nos pusiéramos de rodillas delante de él y se la cascó hasta que se corrió por nuestras caras y nuestras tetas.
Esa tarde descubrí que mi tía era una de las nuestras y que debíamos de contar con ella para nuestras próximas experiencias. Con esta familia que tengo, normal que saliese tan caliente ¿no creéis?
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Sexo Filial,
Trios
Andrea IX, de excursión.

Ayer por la tarde mis primas me invitaron a ir de excursión a la montaña y acepté encantada, hacía muy buen tiempo y así podría descubrir un poco más de la zona. Caminábamos por un sendero, rodeadas de árboles con follaje muy verde, naturaleza por todos lados, pájaros cantando y todas esas historias; vamos a lo que vamos, por que como os estaréis imaginando, pasó algo. Las tres teníamos ganas de mear, y yo tenía ganas de verlas haciendo pis, así que dije, que a ver quien meaba más. Nos pusimos unas en frente de otras, nos subimos las faldas apartándonos los tangas y empezamos a mear de pie. Yo miraba como les caía el pis hasta el suelo, me ponía mogollón verles sus chochos y ese líquido saliendo de ellos, me calentaban sus cuerpos con las piernas abiertas y deseaba tocarlas, besarlas, chuparles el chocho... Ellas también estaban con ganas, se lo notaba. Cuando terminaron de mear me acerqué a ellas y les pregunté que si querían que les limpiara el chocho con la lengua y cual fue mi sorpresa cuando las dos me dijeron que sí. Me agaché en cuclillas y pasé mi lengua por el chocho de Verónica, últimamente notaba que me miraba con deseo, así que decidí comenzar con ella. Me agarró de la cabeza y entre gemidos me dijo que se lo limpiara muy bien, que siguiera limpiando y yo lo hice se lo limpié a la perfección, lo más adentro posible y de abajo a arriba por todo el chocho. Clarisa se acercó porque también quería y se lo empecé a chupar, cuando se me ocurrió algo que me excitaba y creo que a ellas también. Le dije a Verónica que se lo chupara a Clarisa, su hermana, y ella aceptó encantada. Se agachó y se lo chupó con ganas, con deseo, como si llevara mucho tiempo queriéndolo hacer y Clarisa la agarró del pelo y le gritaba que siguiera chupando hasta dejárselo seco. Yo mientras las tocaba, le acariciaba el chocho a Verónica y luego las tetas a Clarisa. Quería verselas, esas grandes tetas, así que le saqué la ropa, se las dejé al aire, desnudas y le chupé los pezones. Luego las dos se agacharon y empezaron como locas a chuparme el chocho, me encantaba verlas agachadas chupándomelo y rozando lengua contra lengua. Verónica empezó a tocarme con sus dedos, metiéndomelos por el chocho bien al fondo y entonces yo abrí más las piernas para que me metiera más dedos y lo hizo. Y Clarisa me los metió por el culo hasta que lo tuve bien abierto y mojado. Las dos de vez en cuando me pasaban la lengua mientras me metían los dedos y eso me volvió loca, tanto que me corrí como si me hubiera vuelto a mear. Luego hicimos lo mismo con Clarisa, dedos por el culo y por el chocho, y por último con Verónica hasta que nos corrimos todas. Luego nos fuimos hacia casa, eso si más mojadas de lo habitual.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos,
Sexo Filial
Andrea VI, la apuesta

Hoy es Jueves, solo falta un día para que sea fin de semana, estoy deseando tener tiempo libre.
Mi prima y yo estamos tomando el sol en el patio del instituto, hay que aprovechar el recreo y el buen tiempo.
Antonio, un chico al que le encanta apostar locuras, se está acercando a nosotras; así que empezamos a preguntarnos que reto tendría pensado para las dos.
Nuestra sorpresa fue cuando nos dijo que teníamos que liarnos entre nosotras en el baño, delante de él, si no lo hacíamos el vídeo de la fiesta de pijamas saldría a la luz.
Tanto a Clarisa como a mi, realmente nos daba lo mismo lo que hicieran con el vídeo, pero vimos en esto la excusa perfecta para hacer algo de lo que estábamos deseosas y que alguien nos mirara aún nos daba más morbo,así que aceptamos encantadas.
Fuimos al baño y nos dijo que para empezar teníamos que besarnos, y lo hicimos, nos comimos la boca.
Luego nos dijo que teníamos que tocarnos las tetas y no solo hicimos eso, sino que cogimos y nos las sacamos fuera del top, las tocamos y nos las chupamos la una a la otra hasta que se nos pusieron los pezones de punta y duros.
Antonio estaba muy caliente, empezó a tocarse la polla por encima del pantalón y lo siguiente que nos pidió que hiciéramos fue que nos tocáramos el chocho.
Para estar más cómodas nos quitamos toda la ropa y empezamos a hacernos dedos, pero no era suficiente queríamos más, así que me agaché y empecé a chuparle el chocho, a lamérselo todo, saborearselo entero.
Entonces él, se bajó la cremallera del pantalón, se sacó la polla y empezó a cascársela delante de nosotras.
Mi prima hizo que me sentara encima del lavabo y comenzó a chupar mi chocho como una loca, jugaba con mi clítoris y me hizo gemir hasta que me mojé totalmente.
Antonio no pudo aguantar y se acercó a mi y me metió la polla de golpe hasta el fondo de mi chocho, mientras que me chupaba las tetas.
Luego puso a mi prima mirando hacia el espejo del baño y la folló por detrás, metiéndole la polla por el culo bien adentro.
mientras yo me puse de cuclillas y le chupaba el chocho y me metía mano.
Después nos pusimos de rodillas las dos delante de él para chuparle la polla,él siguió pelándosela muy rápido hasta que se corrió en nuestras caras y nuestras bocas.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Sexo Filial,
Trios
Andrea IV, fiesta de pijamas

Han invitado a tres de sus amigas, las más simpáticas y atrevidas, según ellas; aunque no entendí muy bien para que tienen que ser atrevidas para una fiesta de pijamas.
Ya estamos en la habitación y cambiadas.
Llevo puesto un pijama de dos piezas de color berenjena, una camiseta lisa de tirantes finos y corte bajo el pecho y un pantalón short de estampado floral.
Clarisa lleva uno de dos piezas con la parte de arriba con cuello en pico y corte en el pecho de color azul estampado con florecillas blancas y un pantalón short liso con un lazo blanco.
Verónica tiene puesto uno de dos piezas de color verde, que favorece sus ojos, muy ajustado y provocativo.
Maika es una morenaza de 19 años de pelo negro, liso y muy largo. Es muy esbelta, tiene unas piernas largas que quitan el sentido y unos pechos grandes y firmes. Lleva un pijama de color rojo con transparencias en la parte de arriba y un short liso.
Nerea tiene 18 años, pelo castaño claro con reflejos rubios, ondulado y corto, ojos verdes y grandes y unos labios carnosos. Su pijama es de color rosa, de satén, con la parte de arriba en tirantes y botones por detrás.
Y por último está Teresa de 19 años, es pelirroja con el pelo largo y onduladoy ojos verdes. Tiene un cuerpo de escándalo, buen culo, buenas piernas, buenos pechos, delgada, alta y esbelta. Lleva un pijama de dos piezas de satén y encaje de color blanco.
Pusimos música y empezamos a bailar, a saltar y a hacer un poco el tonto.
De pronto, Maika nos junta a todas para decirnos que hay un chico que nos está mirando por la ventana; es Javier, un vecino de unos 20 años que no es muy guapo, pero tiene su encanto.
Maika propone gastar una broma para ver como reacciona y se le ocurre que una de nosotras se líe con ella. Me pareció divertido y excitante así que no me lo pensé y me propuse como candidata.
Me acerco a ella y pongo mis manos en su cintura, rozando con mis dedos su suave piel. Junto todo mi cuerpo con el suyo y aproximo mi boca a la suya. Siento el deseo de besarla, de comerle la boca y noto que ella también lo desea, está temblando, su repiración se hace cada vez más profunda y rápida.
Voy subiendo mis manos por su cuero, deslizándolas desde su cintura hasta sus tetas, ella se estremece. Y sin saber como, sin poder frenarme, estoy jugando con mi lengua por su cuello.
Noto su cuerpo que cada vez emana más calor, empieza a darme besos por el cuello y entonces deseo más, estoy muy excitada; poco a poco nuestros labios se van acercando hasta que nos fundimos en un sensual y ardiente beso, que lleva a otro y otro. No podemos parar, en este momento es como si estuvieramos solas, como si no hubiera más gente a nuestro alrededor y siento que necesito más y ella también.
Agarro la parte de arriba de su pijama y se la quito lentamente, sus tetas y sus pezones puntiagudos me ponen a mil. Ella me coge la mano y empiezo a acariciarla y entonces, en un momento irrefrenable de deseo llevo mi boca a su pezón y empiezo a chuparlo.
Siento manos por todo mi cuerpo, son las otras chicas, creo que las hemos puesto tan excitadas que quieren participar. Nos tocan por todos lados, por cada centímetro de nuestra piel y nos rozan con sus cuerpos desnudos.
Miro un segundo para la ventana por curiosidad; el chico sigue allí y no solo eso, nos está grabando con el movil mientras se masturba.
Pero, para mi sorpresa, eso no me corta, al contrario, me enciende más, quiero seguir!
Cojo el short de Maika y lo voy deslizando por sus caderas, hasta que se cae a sus pies. Las chicas me quitan el pijama muy rápido, con ganas.Ahora todas estamos desnudas totalmente y eso me enloquece.
Todo surge sin pensarlo, nos empezamos a lamer el chocho unas a otras, jugando con la punta de la lengua en el clítoris, llegando casi al extasis.
Mis primas tienen unos consoladores y estamos decididas a provarlos. Primero nos los metemos por el chocho y luego por el culito, nos volvimos tan locas que nos pusimos a gemir muy fuerte, como nunca lo había hecho ninguna de nosotras.
Cuando nos quisimos dar de cuenta estabamos haciendonos de todo, a mi me estaban metiendo por el culo y por el chocho a la vez, tocándome por todo el cuerpo y chupándome el clítoris.
Sentí un calor que me recorrió todo el cuerpo y al final me corrí totalmente en toda la boca de Maika. Todas se fueron corriendo poco a poco. Me encantó, a todas nos encantó; incluso Javier se lo había pasado en grande, pero ya había visto suficiente y corrimos las cortinas.
Quizás otro día le demos un poco más para grabar.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos,
Sexo Filial,
Voyerismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


