Entregar una pizza a domicilio puede convertirse en una de las mejores experiencias de la vida... Lo que voy a contar me sucedió este fin de semana y os aseguro que ha sido una de las experiencias sexuales más enriquecedoras, intensas y deliciosas que he tenido.
Para mantenerme ocupada y ganar algo de dinero, acepté trabajar como encargada en la pizzería de un amigo de mi tío. Debía cobrar y vigilar que todo funcionara correctamente en el área de atención al público. El viernes después de facturar algunos pedidos, algo hizo que mi atención se desviará a algo que no era la caja. En frente de mí se me puso una chica que me llamo la atención de una forma fulminante, su nombre es Selena, una mujer de 38 años, rubia, de ojos verdes espectaculares, de estatura media, muy voluptuosa y preciosa.
Selena era clienta fija de la pizzería, ya la había visto alguna vez que había ido a merendar con mis primas. Pero nunca había despertado mis instintos como hizo el viernes. La piel se me erizó y hasta me puse a sudar.
El sábado por la tarde había que hacer una entrega a domicilio, a nombre de una Sra. Valdivieso, y no se encontraba ninguno de los repartidores por estar ocupados en otras entregas, por lo que me ofrecí a entregarla yo, ya que la dirección me quedaba en el camino a casa. Al llegar al edificio indicado, toqué el timbre y una voz de mujer me indicó que subiera, lo que no me agradó mucho pues estaba un poco apurada. Mi sorpresa fue grandísima cuando al llamar a la puerta del departamento, quién abrió era Selena. El corazón empezó a latirme rápidamente y comencé a sudar como una fuente, lo que me perturbaba.
Me saludó amablemente y con nerviosismo le expliqué que me había tocado hacer la entrega porque no había ningún repartidor, a lo que ella respondió con una sonrisa. Me invitó a entrar mientras buscaba el dinero. Selena llevaba puesta una pequeña bata de seda y sin nada de ropa interior. Eso me puso malísima e hizo que empezará a mojarme como una zorra en celo.
El piso estaba un poco desordenado, con mucha ropa nueva de mujer sobre la mesa y algunos muebles. Me explicó que era parte de la ropa que vendía en su tienda y que si deseaba podía probármela. Cuando empecé a rebuscar entre la ropa algo que me gustase, una puerta se abrió y frente a mí se puso una mujer realmente preciosa, de unos 30 años, con un cuerpo escultural, también vestida solo con una diminuta bata de seda. Se llamaba Sonia y estaba tan buena o más que Selena. Me dijo que era una clienta y amiga suya, que había ido a ver la ropa nueva que había llegado. Se pusieron a hablar conmigo de la ropa que había en el lugar, mientras Selena seguía buscando el dinero. Me mostraron todo, me sentía a gusto hablando con ellas y viendo aquella ropa tan bonita. Al ver cómo me interesaba por uno top, Selena me miro y me dijo:
-"¿Te gusta el top?, te lo regalo."
Yo en un principio lo rechace, pero ella insistió diciendo:
- "No acepto que me digas que no. Yo te he retrasado y no es justo. Además, estoy segura que ese top a ti te va a quedar muy bien, tienes un cuerpazo."
- "Tienes razón" – dijo Sonia –" A ella seguro que le quedara muy bien todo lo que hay aquí."
Insistieron tanto que no tuve más remedio que aceptar, además de que era una oferta que no podía rehusar ya que de verdad ese top me encantaba. Les dije que si podía ir al baño a probármelo, pero ellas me dijeron que no fuera tan vergonzosa, que me la probara allí mismo, que a ellas eso no les importaba. En eso, y sin previo aviso, Sonia se quitó la bata quedándose completamente desnuda. Mi corazón se puso a mil, cuando vi aquel cuerpo escultural totalmente desnudo. Sus tetas eran preciosas, grandes y firmes, y ni hablar de su culo. Cualquier hombre daría lo que fuera por follársela. Empezó a probarse parte de la ropa mientras yo no hacía otra cosa que mirarla.
Cuando me di la vuelta hacia Selena me di cuenta que ella tenía la bata totalmente abierta y también podía ver sus tetas y su coño, lo que hizo que me sintiera aún más cachonda. Me miró y me dijo que no perdiera más tiempo, que me pusiera el top. Me quité mi camiseta, luego el sujetador, dejando al descubierto mis tetas. En ese momento sentí que Selena y Sonia me devoraban con la mirada y que me dejaban totalmente desnuda.
Me puse el top y las dos empezaron a hacer comentarios de lo bien que me quedaba. Le dije a Selena que me gustaba como me quedaba y que me quedaría con él. Ella dijo que estaba de acuerdo, pero que eso no era lo único que me podía llevar, que eligiera algo más. Casi inconscientemente respondí que no podía, pero ella volvió a insistir diciendo que me lo dejaba a mitad de precio. Era una oferta tan tentadora que nuevamente no me pude resistir, así que escogí un bikini espectacular que estaba segura me serviría. Me desnudé y me puse el bikini. Esta vez sí que fui al baño a probármelo, cuando salí nuevamente al salón. Mi sorpresa fue gigantesca cuando vi a Selena sentada en un mueble, sin la bata y totalmente desnuda, y a Sonia bailando frente a ella, quitándose lentamente la poca ropa que tenía puesta. ¡Le estaba haciendo un striptease! Yo no podía ni hablar. Estaba tan sorprendida que no atinaba a reaccionar.
En eso Sonia me vio, se sonrió y me hizo señas para que me acercara. Me di la media vuelta para regresar al baño y oí a Selena decirme “Quédate Paola. Quédate y disfruta lo que vas a ver”. Sonia ya estaba totalmente desnuda también. Se sentó al lado de Selena y ambas se fundieron en un grande y apasionado beso. Pude ver como sus lenguas se entrelazaban mientras que con sus manos se acariciaban el cuerpo. Mi morbo, acompañado por una gran excitación se acrecentó cuando las vi besarse, me quedé parada observándolas tímidamente.
Ahora Sonia estaba chupándole y mamándole las tetas a Selena. Su lengua pasaba por los pezones duros, los empapaba y después se ponía a mordisquearlos o a chuparlos. Se separó y entonces fue Selena quién empezó a comerle las tetas a Sonia. Parecía querer devorarlos, pues aplicaba completamente la boca sobre ellos. Sonia se agachó frente a Selena, que abrió completamente las piernas, y en ese momento sentí que el corazón se me iba a salir, pues se puso a comerle el coñito. Me encontraba mojadísima y muy excitada, lo que me impulsaba a seguir viéndolo todo.
Selena me miraba, sonreía y gemía mientras Sonia le comía el chocho. Su cara era de total placer, el mismo que yo sentía que me estaba transmitiendo, como si yo estuviese hipnotizada.
Sonia se levantó, me miró y me lanzó un beso junto con un guiño de ojo. Selena la sentó en el mueble y ahora fue ella quién se puso a comerle la almeja. Ella agarraba a Selena por el pelo y la oprimía contra su coño, a la vez que lanzaba pequeños gritos y gemidos de bastante placer. Levantó las piernas, abriéndolas más y pude ver perfectamente su chocho afeitado, rosado y húmedo. Selena estaba masturbándola a la vez que se la comía y chupaba toda. Sus dedos entraban y salían de aquella almeja que parecía llamarme a gritos.
Mi grado de inconsciencia y excitación era tal, que sin darme cuenta me había ido acercando hacia las dos, hasta estar prácticamente al lado de ellas. Al estar así, tan cerca, viendo todo mucho mejor, oyéndolas muy bien, oliendo el exquisito aroma del sexo.
Cuando volví a reaccionar me encontré sentada junto a Sonia, observando con ansias como Selena le devoraba la almeja. Por la posición en que me encontraba, el pecho de Sonia quedaba a la altura de mi cara, por lo que me quedé contemplando el pezón erecto que me invitaba a comerlo. Sonia empezó a tocarse sus preciosos pezones, lo que hizo que me excitara aún más, por lo que sin pensarlo más me precipité sobre él. Abrí la boca lo más que pude, tratando de tragarme su teta completamente, buscando que entrara completamente en ella. Con la lengua podía sentir el duro pezón que tanto había deseado saborear. Lo lamía, mordisqueaba, chupaba y mamaba deleitándome en la embriagadora sensación que estaba experimentando.
Sonia me cogió por el brazo y Selena por una pierna. Selena se levantó, acercó su cara a la mía y dijo casi susurrando: “Relájate, entrégate y disfruta esta experiencia que va a ser la mejor de tu vida”. Selena me besó en la boca dulce y apasionadamente. Jamás me habían besado tan bien y mientras lo hacíamos Sonia me quitaba el bikini. Solo cuando quedé totalmente desnudita fue que las dos mujeres entraron completamente en acción, quedándome a merced de la lujuria de ambas.
Las tres nos sentamos en el mueble. Ahora éramos Sonia y yo quienes nos besábamos mientras Selena empezaba a jugar con mis tetas. Cuando sentí su lengua tocar uno de mis pezones, me separé de Sonia para poder verla hacerlo. Las dos mujeres se pusieron a chuparme y mordisquearme las tetas, lo que hacía que me sintiera en las nubes. Selena se puso de rodillas frente a mí. Su cara era de total lascivia. Yo estaba tan asustada que no podía reaccionar. Estaba siendo follada por dos mujeres bastante mayores que yo, que estaban haciéndome sentir cosas deliciosas.
Con una delicadeza increíble Selena separó mis piernas y se puso a besarme en los muslos. Vi que devoraba con la mirada mi almeja, ambas estábamos deseando que me la comiera con la boca. Con la misma delicadeza colocó sus dedos en mi chocho, lo que hizo que me estremeciera, separó la piel y lo dejó completamente abierto a su disposición. Me lo besó como si me besara en la boca y luego empezó a pasarle la lengua, lamiéndolo completamente. El corazón me latía a mil, pero aumentó su velocidad cuando sentí y vi que Selena ya no solo me lo lamía, si no que me lo estaba mamando e introducía sus dedos en mi rajita. Era muy diestra con su lengua y sus dedos. Subía, bajaba, entraba y salía de mi hueco a placer. Con Selena comiéndome la concha y Sonia, que seguía mamándome las tetas, creí que me iba a correr casi inmediatamente. En eso Selena se levantó y me volvió a besar en la boca. Su lengua tenía el sabor a mi coño, lo que me gustó tanto que cuando trato de separarse, la detuve y nos seguimos besando a boca llena.
Ahora era Sonia la que ocupaba el puesto de Selena. No me chupaba el coño, si no que me masturbaba. Selena se puso a besarme y mordisquearme las orejas, el cuello, los labios, hasta que llegó a mis senos y nuevamente se puso a chupármelos. Sonia hizo que subiera las piernas al mueble y me recostara un poco más, para también poder jugar con mi culo. Lo primero que hizo fue besármelo. Cuando metió uno de sus dedos en él, automáticamente arquee el cuerpo, el placer me desbordaba. Con su lengua iba de mi chocho al culo y viceversa. Entre tanto Selena siguió bajando, besándome y lamiéndome toda, me excité muchísimo cuando empezó a besarme y lamerme el pie, hasta que llegó a mi coñito y volvió a comérselo. Sonia se le unió y el verlas hacerlo me ponía cada vez más caliente.
Todo se aceleró cuando se hicieron con mi clítoris. En ese momento mis gemidos fueron más fuertes. Sonia lo tocaba con la lengua y lo succionaba como si de una polla se tratara y las dos se turnaban para comérselo y jugar con él. Llegué a un punto en el que ya no gemía si no que gritaba “¡Más!, ¡más! ¡Ahhjjj! ¡Sí, así! ¡Ahhjjj!”. Las dos mujeres aceleraron su trabajo lo que provocó que me corriera en la boca de ambas. Sentí que un río caudaloso brotaba de mi almeja y pude ver como las dos se bebían todos mis jugos. Cuando se incorporaron vi que tenían las caras empapadas en mis fluidos. Se acercaron y empezamos a besarnos las tres y a jugar con nuestras lenguas al mismo tiempo y yo trataba de lamerles toda la cara, para poder saborear otra vez todos mis jugos.
Me encontraba exhausta y jadeante, pero mis dos amantes no dejaron que descansara un poco. Sonia me levantó e hizo que me pusiera de rodillas sobre el mueble, quedándome en cuatro patas e inmediatamente se pusieron a comerme nuevamente mi coñito. Otra vez empecé a sentir lo mismo que antes. Selena empezó nuevamente a recorrer muy dulce y suavemente todo mi cuerpo desnudo, con besos, lengüetazos y caricias.
Cuando llegó a mi boca empezamos a jugar con nuestras lenguas, entrelazándolas, chupándonoslas y dándoles pequeños mordiscos. Ella se sentó frente a mí, en uno de los brazos del mueble, quedando sus tetas a la altura de mi boca. Traté de meterme toda su teta en mi boca, pero era tan grande que no cabía. Con mi lengua empecé a sentirlo, duro, erecto, algo realmente fascinante. Le chupé, lamí y mordisquee las tetas a placer, mientras ella gemía y me acariciaba el pelo con una mano y con la otra me pellizcaba los pezones. Abrió las piernas dejando ante mí un manjar afeitadito que se me hacía muy apetitoso. Sonia se acercó a mi oído y dijo:
- "Anda no te rajes. Cómele el coño como la buena lesbianita que estás demostrando ser".
Con una mano Selena separó los pliegues de piel de su coño dejando al descubierto todo el manjar rojo y húmedo. Acerqué la cara poco a poco. Cuando estuve muy cerca pude percibir su olor, que me pareció tan excitante. Lo primero que hice fue besarle el coño como ella lo había hecho con el mío. Estaba completamente entretenida devorando el coño de Selena, cuando sentí algo fuerte que me desgarraba la carne de mi chochito. Cuando me voltee vi a Sonia detrás de mí, con una especie de correa moviéndose al mismo ritmo de lo que me estaba penetrando. Mi sorpresa fue enorme... ¡Era un polla de goma y con ella me estaba follando por detrás! Empecé a jadear y gemir muy fuertemente, tanto que estoy segura que todos los vecinos debieron oírme. En eso Sonia me dio una nalgada diciendo “Vamos mi pequeña zorrita. ¡Sigue mamándole el coño!”. Selena me cogió por la cabeza y me pegó a su chochito. Seguí comiéndoselo mientras gemía de puro placer. Empecé a chuparle el clítoris lo que hizo que Selena empezara a moverse y a gemir más fuerte por lo que no tardó en correrse en mi boca. Cuando sentí que se venía apliqué toda la boca para poder beberme todo su néctar. Sentía que un líquido espeso descendía por mi garganta y me saciaba por completo. Era un jugo tan exquisito que hizo que yo también me corriera en la polla de Sonia.
Ahora estaba más exhausta que antes, pero con hambre y deseo de mucho más. Por eso estuve de acuerdo con mis dos chicas en que debíamos seguir. Ahora era Selena quién tenía puesto la polla. Al verlo un impulso incontenible de darle una mamada se apoderó de mí. Mientras lo hacía Sonia se puso a chuparme nuevamente las tetas y Selena se sonreía sorprendida por mi iniciativa.
- "¡Eres una golosa!" – decía riendo.
- "Es una viciosa" – dijo Sonia – "Creo que hemos encontrado a una buena putita..."
Hicieron que me acostara boca arriba en la alfombra y que abriera y levantara las piernas. Sonia me besaba y Selena me chupaba el coño. Otra vez era el centro de la orgía de sexo y placer que habíamos montado las tres. Sonia se sentó nuevamente en el mueble y Selena me dijo que le chupara los pies a Sonia, y no dudé en hacerlo. Eran unos pies hermosos, que de verdad provocaba besarlos.
Mientras se los lamía, chupaba y besaba, Selena me penetró dulce y suavemente. Empezó a moverse a un ritmo suave y pausado, mientras que yo gemía de placer y seguía entretenida con Sonia, que en eso se movió y se puso de rodillas sobre mi cara, mirando hacia Selena, quedándome su coño a disposición para comérmelo. Las tres nos fundimos nuevamente en una atmósfera de pasión, lujuria, deseo y sexo que iba aumentando paulatinamente. Selena me follaba mejor que lo que lo haría un hombre, Sonia y ella se besaban y chupaban las tetas, y de vez en cuando me lamían los pies, mientras que yo me encargaba de devorar todo el coñito de Sonia. Era un momento perfecto y maravilloso que deseaba que jamás terminara. Las tres nos corrimos juntas en un orgasmo intenso. Estuve un buen rato bebiendo, sorbiendo y lamiendo todos los jugos de Sonia, mientras ellas me daban las últimas caricias.
Cuando nos incorporamos nos quedamos sentadas totalmente rendidas por el cansancio. Nos besábamos tierna y dulcemente, cuando entre las dos me abrazaron y quedé recostada contra ellas, con la cabeza a la altura del pecho de Selena.
- "¿Qué tal Paola?" – preguntó Sonia.
- "Buff genial, he disfrutado al máximo..."
- "Sí, nos dimos cuenta que te ha gustado" – dijo Selena.
- "Gustado no, me ha encantado y quiero repetirlo" – les dije.
Dicho eso, las tres nos pusimos a jugar nuevamente con nuestras lenguas. Me contaron que se conocieron en la tienda de Selena hacía un año y que desde ese momento se habían hecho pareja. Sonia me contó que antes de Selena ella nunca había tenido relaciones lésbicas, que Selena la había seducido. También Selena me confesó que desde que me había visto por primera vez, le había gustado y que hasta había pensado en seducirme. Me contaron cómo se sorprendieron cuando vieron que era yo la que había llevado la pizza, que parecía un sueño hecho realidad, y que habían decidido no perder la oportunidad de follarme.
Al nombrar la pizza, reaccioné como impulsada por un rayo. Me levanté y les dije que me tenía que vestir para irme, que ya se estarían preguntando dónde estaba. Selena se levantó cogió su monedero y me dio el dinero de la pizza, aunque yo no lo dude ni un momento. Esa pizza corría de mi cuenta, ya me la había cobrado y bien cobrado. Ambas sonrieron y me invitaron a ir a una de sus fiestas y reuniones con otras chicas, que siempre terminaban en unas tremendas orgías. Una proposición muy sugerente, que no pude rechazar, ya os iré contando.
Mostrando entradas con la etiqueta Lesbicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lesbicos. Mostrar todas las entradas
Andrea LII, orgia en "Santos".
Este fin de semana aprovechando el puente de todos los Santos mis primitas y yo decidimos hacer una pequeña escapadita al campo, para relajarnos antes de que los exámenes se nos empiecen a echar encima. Así que decidimos hacer una escapadita a la sierra, aprovechando que Clarisa ya tenía el Carnet de conducir y mi tío le dejaba el coche.
Así nos fuimos a unos apartamentos que habíamos conseguido en Internet por poco dinero. Pero claro como supondréis, tres chicas guapas y ardientes pueden estar poco tiempo solas jajaja.
Así el mismo día que llegamos y gracias al típico de -¿tenéis fuego?, conocimos a tres chicos aragoneses que habían venido a pasar el fin de semana. Tras las presentaciones de rigor y gracias a que ellos eran bastante simpáticos y abiertos, no tardamos en empezar a intentar conocernos un poco mejor y para eso decidimos invitarlos a nuestra cabaña. Allí se presentaron a las 7 de la tarde. Más que nada esa tarde estuvimos bebiendo un poco, fumando y jugando a las cartas y al parchís.
Julio, que era el más joven de ellos con unos 19 años, era pelirrojo, tenía bastantes pecas pequeñas por la cara y un cuerpo de escándalo como para marearse, y era como yo digo guapito de cara. Propuso jugar a una especie de prendas, pero solo con revelaciones personales, así que quien perdía debía revelar a los demás sus secretos personales. Fue bastante divertido y pudimos saber cosas secretas de cada una de nosotras, así como de ellos
Clarisa por ejemplo nos reveló, que se excitaba viendo películas porno sobre todo si salían chicas haciendo lluvias doradas.
Antonio que tenía 20 años, era moreno con el pelo ondulado sobre los hombros y de cara atractiva y juvenil, su cuerpo estaba muy bien, su camiseta dejaba entrever unos pectorales increíbles, y tenía unos ojos negros impactantes. Dijo que era virgen, pero no por falta de ganas sino de oportunidades, eso me puso a mil un virgen uhhh.
José que tenía 21 años, era holandés y llevaba cinco años viviendo en España con sus padres, que por lo que comentó eran muy liberales... el, no tanto, de momento. Era rubio con un pelo liso cortito. Dijo que virgen no le quedaba ni el culo, pues se había introducido los dedos en más de una ocasión, junto a algún plátano y otras fálicas verduras... sí, eso fue lo que nos comentó con una tímida sonrisa.
Verónica reveló que le gustaban mayores que ella y que la encantaba masturbarse con revistas eróticas o porno, en las que salgan dobles penetraciones.
Yo les confesé que no era virgen y que había hecho casi de todo, que fuese su imaginación la que pusiese límites a mis palabras.
A las nueve y media de la noche tuvieron que irse a cenar.
Esa noche no paso nada, pero lo pasamos genial bailando y riendo, y ellos también, o eso dijeron al día siguiente.
Les habíamos invitado a comer llegaron a eso de la una, y nos ayudaron a preparar la comida mientras veíamos la tele y tomábamos un aperitivo con vermut... para cortar el hielo.
Después nos pusimos a comer y el vino corrió bastante por la mesa, y se notaba por la risa y el alboroto que había. Ya serían las dos cuando José, que era el más atrevido, sugirió jugar otra vez a las prendas y a todos nos pareció bien. En principio continuamos con lo del otro día y cada vez que uno fallaba, debía responder a una pregunta personal que el grupo de chicas o chicos conjuntamente le hacían, según fuera el caso. Las preguntas iban en aumento en cuanto a temperatura sexual se refiere. Por ejemplo, hasta le preguntaron a Verónica, ya una vez entrados en tema y animados, si la habían enculado en alguna ocasión, a lo cual ella respondió que claro muchas veces y que la encantaba. A Clarisa le preguntaron si le había hecho una mamada a varios chicos a la vez, y dijo que sí lo había hecho en alguna o algunas ocasiones, no recordaba bien. A mí me preguntaron por ejemplo, que si le había comido la almeja a alguna chica, a lo cual asentí con la cabeza y también si había participado en una orgía, a lo que también asentí con una sonrisa.
Esas preguntas y bastantes más sobre fantasías sexuales, las fuimos respondiendo nosotras y ellos por un buen rato, como si hubiera una confianza de toda la vida. Las cervezas y algún que otro chupito ayudaban bastante, mezclado con el humo de tabaco de más de la mitad que fumábamos.
Como era de esperar, el ambiente se iba caldeando, y yo propuse, como en broma, continuar el juego pero con prendas de vestir para darle más emoción al juego, a lo que José, junto con Antonio y Julio dijeron que sí... así, sin pensarlo... que les hacía gracia y que nunca lo habían hecho. Mis primas como es habitual no lo dudaron tampoco.
Precisamente la primera que tuvo que ceder prenda fue Clarisa, que empezó por un zapato. Habíamos quedado en partir todos con el mismo número de prendas, para igualar el juego. Antes que a ninguna chico le tocara enseñarnos los calzoncillos, yo ya había tenido que quitarme los pantalones y quedarme en tanga.
Verónica, fue la primera que hubo de quitarse el jersey y mostrarnos el sujetador blanco con bordes de encaje que llevaba y que ocultaban sus portentosas tetas. La cosa iba bastante igualada y todos nos íbamos despojando de las prendas superficiales. Era condición el sacarse la prenda de pie encima de una mesita grande y redonda que había en el centro de la sala, rodeada por todos, sentados en unos sofás. Al quitarse Julio los jeans con un buen movimiento de caderas, lo que me excitó enormemente.
Después el turno fue para José que de forma lenta... dando unos giros, se fue despojando del pantalón y nos mostró su enorme paquete. Quedamos en que cuando uno estuviera ya desnudo quedaría exento del juego hasta terminar todos, para no discriminar a nadie que estuviera de mala suerte. La impresión era de que solo queríamos jugar y divertirnos pero sin tapujos y dando espacio a la imaginación y la fantasía que se nos iría desarrollando durante el juego.
La siguiente en perder partida fue Clarisa... y sin complejos ya, se desabrochó el sujetador y nos presentó sus tetas, con los pezones erectos y abultados por la excitación del momento. Yo fui la que la siguió y me quedé en pelotas... con el aplauso de todos.
Antes de ver las tetas fantásticas que nos exhibiría Verónica, le tocó el turno a José y fue el primer rabo que presenciamos yo y mis primas, tras el bajarse los slips mientras nos miraba a la cara con una sonrisa. La siguiente polla dispuesta a mostrarse fue la de José que nos hizo unas contorsiones mientras se bajaba lentamente los calzoncillos, como si de una Stripper se tratara. Su pubis no estaba tan rasurado como el Antonio pero su polla era descomunal.
Luego le tocó a Verónica que se bajó sus braguitas verdes, sin tanto arte como yo y enseñándonos su rubio pubis y también bastante rasurado. Al desnudarse sobre la mesita, podíamos ver con mejor detalle la parte baja y los labios de sus apetecible coño, a poco que se abrieran de piernas.
Terminó la tanda Antonio, el virgen de la casa, mostrándonos su flamante polla que ya estaba, en su máxima erección, y que se llevó el mayor aplauso, por el hecho de ser la primera erección de la velada, que no la última que veríamos ese día.
Ahora que ya estábamos todos desnudos, decidimos aumentar la temperatura de la sala, mostrando con más detalle las partes púdicas.
El juego prosiguió. El grupo de chicas o chicos, según tocara, debía pedir al perdedor, que les mostrara en sus narices sus más íntimos secretos, pero sin tocar ¡eh!... Me tocó a mí primero y me pidieron que les mostrara mi coño abierto y se lo mostré a unos diez centímetros de sus caras, ya que se acercaron mucho para presenciar aquello que quizá no habían visto nunca con tanto detalle. Se oyó algún Huauu... Después le tocó a José al que le pedimos que nos enseñará su polla, pues él la tenía bastante gorda, y nos hacía ilusión verla con todo detalle.
Clarisa fue la primera en perder y le pedimos que nos mostrara sus labios mayores, y los menores... ¡ah! y que los abriera con sus dedos para poder presenciar su entradita vaginal. Por fuera, los labios tenían un color oscuro pero al abrirlos de par en par nos reveló lo rosado de su coño.
Ya no hablo del estado de nuestra excitación que era en grado sumo y la fiesta solo había hecho que empezar.
Le siguió Verónica a la que le pedimos que se pusiera de cuatro patas y nos enseñara el culete. Así lo hizo y tras levantar su hermoso trasero y con su cara apoyada en la mesa, con sus manos separó lo que pudo sus nalgas y nos exhibió su precioso agujerito que se abrió un poco al hacer ella un movimiento intencionado. Cuando una de nosotras mostrábamos nuestros rincones preciados, las otras dos prestábamos la misma atención que los tíos. A Antonio le pidieron lo mismo y nosotras con expectación se lo contemplábamos mientras en sus bonitos ojos se reflejaban, el deseo y la pasión, que aumentaban a cada nuevo hallazgo sexual. Parecía como si estuviésemos descubriendo el sexo por primera vez...
Después de pasar todos por más o menos lo mismo y ya desvelados nuestros más secretos rincones sexuales, continuamos, pero la siguiente prenda que le pedimos a Clarisa, tras perder partida, ahora ya, fue meterse un dedo en su chochito o en el culo... a escoger, y escogió el primero. Esas prendas, o penalidades, acordamos en que duraran entre 10 y 15 segundos para no alargarnos demasiado y cortar a tiempo. Clarisa me acercó su dedo medio y me lo metió en la boca para que se lo chupara, y acto seguido, no sin antes abrirse de piernas, se lo introdujo suavemente todo dentro y empezó a sacarlo y meterlo con lentitud para así nosotros apreciar mejor su leve masturbación. Incluso ahora que estoy escribiéndolo, me excita esa escena, y las otras, al recordarlas.
A José le pidieron tras perder su juego, que se la meneara un ratillo, por lo que la excitación de todos iba en aumento. Claro, si te masturbas delante de tres deliciosas y desnudas chicas, o chicos en su caso, aunque por un leve periodo, la calentura aumenta... que no te cuento. Cuando le tocó el turno a Verónica, ésta decidió meterse el dedo por el culito, y nos pidió una crema, que en ese caso fue una de manos con la cual se ungió el dedo para introducírselo sin mucha dificultad.
El ambiente se iba caldeando, si cabía más, y tras unas cuantas prendas de este estilo, le tocó a Antonio, y decidimos cambiar de juego y jugar a la adivinanza. Teníamos que dar un beso con la lengua o morreo con los ojos vendados, a los tres chicos y adivinar cuál era cual, al que menos acertara, le pondrían una prenda o pago. Yo solo acerté a José, aunque disfruté de la fogosidad, no sé de cual, que me metió la lengua hasta la garganta.
Como los otros dos no acertaron ninguna, lo echaron a suertes y perdió José. Como a estas alturas ya habíamos perdido los prejuicios, y ellos, por lo que comprobé... también... ya se dejaban llevar por la fantasía sexual y el placer en estado puro. Le pedimos que nos metiera, una a una claro, la lengua en nuestro ojete trasero, por unos veinte segundos que duraba el "castigo".
Empezó con Clarisa, que se puso de cuatro patas en el sofá, con su carita apoyada en éste y el trasero empinado. Una mano en cada nalga y abriéndolas al máximo... y se le escaparon algunos leves gemidos, por el leve pero buen trabajo de él. Continuó Verónica y utilizó la misma postura que Clarisa en el sofá y con sus preciosas piernas morenas y bien separaditas... para facilitar el camino a la diestra lengua ya experta de José. También tuve yo mi momento, que de igual forma, gocé de un éxtasis embriagador.
Tras los lengüetazos de rigor y los consecuentes gemidos no ocultados, nos pidieron, ya que les tocaba... que nos introdujésemos sus pollas en la boca con los ojos vendados, por turnos, para descubrir a sus dueños.
Empecé yo. La que acertó menos fue Clarisa que solo acertó con José... por su grosor. Como sabíamos que también le gustaban las chicas, le impusimos como prenda que les metiera la lengua por nuestros húmedos y ardientes labios vaginales de sus queridas primas. Empezó con su hermana que con sus dedos abrió lo más que pudo sus labios para que la lengua ya lista de su amiga se adentrara bien adentro y degustara el néctar sexual. Verónica gimió cuando le mordisqueó el clítoris y tuvo alguna convulsión pélvica, que llegó a su fin al terminar los poco más de veinte segundos que acordamos.
Esos cortes en seco, solo hacían que acrecentar la excitación general de todos, pero seguimos con el control del juego antes que abandonarnos al desenfreno general. Después de que hizo lo propio conmigo, me tumbé y separé mis piernas, para disfrutar de unos instantes de sueño.
Después de esto el calor fue en aumento, el juego pasó a un segundo lugar y cambiaron las reglas, ahora todo valía.
Yo estaba cachondisima y José aprovechó, para excitarme un poco me pasó su lengua por mis labios y el clítoris, agarró su polla y me la introdujo, tras frotarla un poco de arriba a abajo, por mis labios vaginales, primero despacio y luego rápidamente.
Mientras Vero que estaba toda dilatada vio como Antonio se untaba los dedos en crema. Primero uno y después dos dedos son los que le introdujo sin mucho esfuerzo en su ojete, que se expandía con el movimiento rotatorio y adelante y atrás de la mano. Ella gemía dulcemente y meneaba su culito respingón al ritmo oscilante de los dedos.
Era el turno de Clarisa y Antonio, ella sabía que era virgen y que necesitaría un empujón, así que se la agarró con una mano, se la meneó un poco y se la metió hasta la garganta, luego él comenzó a moverse adelante y atrás como si la estuviera follando, pero en la boca, y al poco tiempo, ella misma, pidió que se la metiera ya, se la metió suavemente en su coño húmedo y empezó a empujar como un loco dejando atrás su virginidad. Estaba totalmente cachondo y al ser su primera vez aguanto poquísimo, ya que a los dos minutos no aguantaba más. Así después de preguntarle si podía correrse dentro de ella y que ella le respondiese que sí, antes de terminar la frase ya se había corrido.
Antonio ya se había estrenado pero queríamos que lo recordará a lo grande, así le propuse un juego. Se trata de una ruleta rusa, las tres le mamaríamos su polla por turnos, entre 10 y 15 segundos, hasta que él se corriese en la boca de una de nosotras, la que tocara. Él aceptó la propuesta y le vendamos los ojos. Las tres nos sentamos en la cama una al lado de otra y sus empezamos a mamar mientras que sus amigos se la cascaban para que no se les bajase. Hizo cuatro o cinco rondas antes de correrse en mi boca, en ese momento José le sacó la venda de los ojos y pude ver mis ojos mientras tenía su ardiente polla dentro de mi boquita y el semen, liquido como el agua, por la prolongada excitación, salía por la comisura de mis labios. Vero y Clarisa para no ser menos, también se acercaron... y primero una y después la otra también se la chuparon un poco para degustar las últimas gotas del codiciado liquido.
En ese momento Julio le dijo a Verónica; "-¿no dijiste antes que una fantasía tuya era ser penetrada por dos hombres a la vez?"
"Bueno pero..." Contestó ella. Tranquila Verónica y relájate que iremos con cuidado, pues estamos aquí para disfrutar. Así introdujo su polla, rígida a tope, con cuidado mientras José iniciaba la penetración anal, hasta que ambos fueron cogiendo el ritmo y el compás. Mientras ella aumentó su gimoteo, lo cual me ponía cachondísima casi más que la penetración en sí, así que empecé a frotarme el clítoris viendo la escena. No tardó Vero en tener su primer orgasmo, pero les suplicó que no la sacaran, y así lo hicieron, pues no tenían muchas ganas de abandonar aquello. Por un tiempo que no sé lo que duró, prosiguieron hasta que le llegó el segundo orgasmo y fue entonces cuando primero José y luego Julio se corrieron.
Ahora le tocaba a Clarisa... y Antonio estaba fresco como una rosa. Clarisa dijo entonces, creo que por seguirle el juego, "-¿No confesaste, que tu fantasía era que uno o dos hombres te hicieran pis encima?”Claro...", contestó ella.
Así nos fuimos todos al cuarto de baño, y Clarisa se estiró desnuda en la bañera con sus bonitas y morenas piernas abiertas y frotándose sus coño para una mayor excitación a la vez que se separaba los labios para que su rosado chocho fuera bañado por pis.
Yo que estaba como una moto cogí la polla de Antonio y la encaré al cuerpo desnudo de mi primita, Vero hizo lo mismo con Julio. Los dos teníamos una erección de caballo. Empezaron a mear por encima del bello cuerpo de Clarisa. Nosotras como si de una manguera se tratara, lo esparcíamos sobre su raja abierta y sus tetas. Primero tenía la boca cerrada, pero en un instante la abrió y dejó que la orina llenase su boca, pero no lo tragó sino que lo echaba fuera.
Cuando terminaron, Julio le dijo a Vero que ella también debía probar el gusto y que se la chupara un poco para degustar las últimas gotas, y así lo en yo lo hice con la de Antonio y ambas nos metimos sus rabos en la boca y escurrieron las últimas gotas de su dulce pis
Ni corta ni perezosa, Clarisa dijo que si alguien tenía más ganas, que ya puesta... a lo que nosotras dos no lo dudamos ni un instante y nos metimos¡ de pie en la bañera y empezamos nuestro turno de lluvia dorada sobre su desnudo y mojado cuerpo.
Ya todos meados, salimos de la bañera y en ella sólo quedó Clarisa a la que Antonio y Julio se dispusieron a duchar. La enjabonaron bastante y de paso ellos también. Con la esponja y las manos jabonosas estuvieron masajeándole sus tiernas tetas a la vez que también su palpitante coño.
Mientras Vero y yo, abusábamos un poquito de José al que teníamos agachado lamiéndonos nuestras humedecidas rajitas que hervían, mientras yo besaba y además mordisqueaba los pezones de mi primita que apuntaban a las estrellas. Luego él nos puso a cuatro patas y empezó a meternos los dedos que ya iban solos, y rápidamente los sacaba, hasta que metió en su lugar su rolliza verga tiesa que sin problemas entró hasta el fondo. Así fue turnándose en nuestros culitos, hasta que la sacó y me la metió en el coño mientras mi prima en cuclillas me metía todo su coño en mi boca, hasta que se corrió en ella. Un minuto después José me dijo que ya estaba a punto de correrse lo aparté y me la metí en la boca sin decir ni hola. Empecé a chupar y a metérmela cada vez más adentro y más rápido, e incluso me metí sus huevos en la boca, lo que le puso a mil, haciendo que se corriese en mi cara.
Julio, Antonio y Clarisa, nos observaban desnudos recién salidos de la ducha. Nos duchamos el resto y ellos se vistieron, nosotros ya no, solo los tangas y punto.
"Bueno, ha estado muy bien", dijo Antonio, ha sido un gran estreno"
“A ver si lo repetimos el año que viene", contestó riendo Clarisa.
José le dio su dirección de su e-mail a Vero y le dijo que si queríamos podíamos seguir en contacto.
Aquello había sido muy fuerte y estábamos todos un poco como parados. Nos despedimos con unos besos en la cara y se fueron. Al día siguiente a medio día debían partir hacia Aragón. Nosotras nos quedamos una hora más, despiertas y comentando, lo bien que nos había salido el Puente de Santos de este año.
Así nos fuimos a unos apartamentos que habíamos conseguido en Internet por poco dinero. Pero claro como supondréis, tres chicas guapas y ardientes pueden estar poco tiempo solas jajaja.
Así el mismo día que llegamos y gracias al típico de -¿tenéis fuego?, conocimos a tres chicos aragoneses que habían venido a pasar el fin de semana. Tras las presentaciones de rigor y gracias a que ellos eran bastante simpáticos y abiertos, no tardamos en empezar a intentar conocernos un poco mejor y para eso decidimos invitarlos a nuestra cabaña. Allí se presentaron a las 7 de la tarde. Más que nada esa tarde estuvimos bebiendo un poco, fumando y jugando a las cartas y al parchís.
Julio, que era el más joven de ellos con unos 19 años, era pelirrojo, tenía bastantes pecas pequeñas por la cara y un cuerpo de escándalo como para marearse, y era como yo digo guapito de cara. Propuso jugar a una especie de prendas, pero solo con revelaciones personales, así que quien perdía debía revelar a los demás sus secretos personales. Fue bastante divertido y pudimos saber cosas secretas de cada una de nosotras, así como de ellos
Clarisa por ejemplo nos reveló, que se excitaba viendo películas porno sobre todo si salían chicas haciendo lluvias doradas.
Antonio que tenía 20 años, era moreno con el pelo ondulado sobre los hombros y de cara atractiva y juvenil, su cuerpo estaba muy bien, su camiseta dejaba entrever unos pectorales increíbles, y tenía unos ojos negros impactantes. Dijo que era virgen, pero no por falta de ganas sino de oportunidades, eso me puso a mil un virgen uhhh.
José que tenía 21 años, era holandés y llevaba cinco años viviendo en España con sus padres, que por lo que comentó eran muy liberales... el, no tanto, de momento. Era rubio con un pelo liso cortito. Dijo que virgen no le quedaba ni el culo, pues se había introducido los dedos en más de una ocasión, junto a algún plátano y otras fálicas verduras... sí, eso fue lo que nos comentó con una tímida sonrisa.
Verónica reveló que le gustaban mayores que ella y que la encantaba masturbarse con revistas eróticas o porno, en las que salgan dobles penetraciones.
Yo les confesé que no era virgen y que había hecho casi de todo, que fuese su imaginación la que pusiese límites a mis palabras.
A las nueve y media de la noche tuvieron que irse a cenar.
Esa noche no paso nada, pero lo pasamos genial bailando y riendo, y ellos también, o eso dijeron al día siguiente.
Les habíamos invitado a comer llegaron a eso de la una, y nos ayudaron a preparar la comida mientras veíamos la tele y tomábamos un aperitivo con vermut... para cortar el hielo.
Después nos pusimos a comer y el vino corrió bastante por la mesa, y se notaba por la risa y el alboroto que había. Ya serían las dos cuando José, que era el más atrevido, sugirió jugar otra vez a las prendas y a todos nos pareció bien. En principio continuamos con lo del otro día y cada vez que uno fallaba, debía responder a una pregunta personal que el grupo de chicas o chicos conjuntamente le hacían, según fuera el caso. Las preguntas iban en aumento en cuanto a temperatura sexual se refiere. Por ejemplo, hasta le preguntaron a Verónica, ya una vez entrados en tema y animados, si la habían enculado en alguna ocasión, a lo cual ella respondió que claro muchas veces y que la encantaba. A Clarisa le preguntaron si le había hecho una mamada a varios chicos a la vez, y dijo que sí lo había hecho en alguna o algunas ocasiones, no recordaba bien. A mí me preguntaron por ejemplo, que si le había comido la almeja a alguna chica, a lo cual asentí con la cabeza y también si había participado en una orgía, a lo que también asentí con una sonrisa.
Esas preguntas y bastantes más sobre fantasías sexuales, las fuimos respondiendo nosotras y ellos por un buen rato, como si hubiera una confianza de toda la vida. Las cervezas y algún que otro chupito ayudaban bastante, mezclado con el humo de tabaco de más de la mitad que fumábamos.
Como era de esperar, el ambiente se iba caldeando, y yo propuse, como en broma, continuar el juego pero con prendas de vestir para darle más emoción al juego, a lo que José, junto con Antonio y Julio dijeron que sí... así, sin pensarlo... que les hacía gracia y que nunca lo habían hecho. Mis primas como es habitual no lo dudaron tampoco.
Precisamente la primera que tuvo que ceder prenda fue Clarisa, que empezó por un zapato. Habíamos quedado en partir todos con el mismo número de prendas, para igualar el juego. Antes que a ninguna chico le tocara enseñarnos los calzoncillos, yo ya había tenido que quitarme los pantalones y quedarme en tanga.
Verónica, fue la primera que hubo de quitarse el jersey y mostrarnos el sujetador blanco con bordes de encaje que llevaba y que ocultaban sus portentosas tetas. La cosa iba bastante igualada y todos nos íbamos despojando de las prendas superficiales. Era condición el sacarse la prenda de pie encima de una mesita grande y redonda que había en el centro de la sala, rodeada por todos, sentados en unos sofás. Al quitarse Julio los jeans con un buen movimiento de caderas, lo que me excitó enormemente.
Después el turno fue para José que de forma lenta... dando unos giros, se fue despojando del pantalón y nos mostró su enorme paquete. Quedamos en que cuando uno estuviera ya desnudo quedaría exento del juego hasta terminar todos, para no discriminar a nadie que estuviera de mala suerte. La impresión era de que solo queríamos jugar y divertirnos pero sin tapujos y dando espacio a la imaginación y la fantasía que se nos iría desarrollando durante el juego.
La siguiente en perder partida fue Clarisa... y sin complejos ya, se desabrochó el sujetador y nos presentó sus tetas, con los pezones erectos y abultados por la excitación del momento. Yo fui la que la siguió y me quedé en pelotas... con el aplauso de todos.
Antes de ver las tetas fantásticas que nos exhibiría Verónica, le tocó el turno a José y fue el primer rabo que presenciamos yo y mis primas, tras el bajarse los slips mientras nos miraba a la cara con una sonrisa. La siguiente polla dispuesta a mostrarse fue la de José que nos hizo unas contorsiones mientras se bajaba lentamente los calzoncillos, como si de una Stripper se tratara. Su pubis no estaba tan rasurado como el Antonio pero su polla era descomunal.
Luego le tocó a Verónica que se bajó sus braguitas verdes, sin tanto arte como yo y enseñándonos su rubio pubis y también bastante rasurado. Al desnudarse sobre la mesita, podíamos ver con mejor detalle la parte baja y los labios de sus apetecible coño, a poco que se abrieran de piernas.
Terminó la tanda Antonio, el virgen de la casa, mostrándonos su flamante polla que ya estaba, en su máxima erección, y que se llevó el mayor aplauso, por el hecho de ser la primera erección de la velada, que no la última que veríamos ese día.
Ahora que ya estábamos todos desnudos, decidimos aumentar la temperatura de la sala, mostrando con más detalle las partes púdicas.
El juego prosiguió. El grupo de chicas o chicos, según tocara, debía pedir al perdedor, que les mostrara en sus narices sus más íntimos secretos, pero sin tocar ¡eh!... Me tocó a mí primero y me pidieron que les mostrara mi coño abierto y se lo mostré a unos diez centímetros de sus caras, ya que se acercaron mucho para presenciar aquello que quizá no habían visto nunca con tanto detalle. Se oyó algún Huauu... Después le tocó a José al que le pedimos que nos enseñará su polla, pues él la tenía bastante gorda, y nos hacía ilusión verla con todo detalle.
Clarisa fue la primera en perder y le pedimos que nos mostrara sus labios mayores, y los menores... ¡ah! y que los abriera con sus dedos para poder presenciar su entradita vaginal. Por fuera, los labios tenían un color oscuro pero al abrirlos de par en par nos reveló lo rosado de su coño.
Ya no hablo del estado de nuestra excitación que era en grado sumo y la fiesta solo había hecho que empezar.
Le siguió Verónica a la que le pedimos que se pusiera de cuatro patas y nos enseñara el culete. Así lo hizo y tras levantar su hermoso trasero y con su cara apoyada en la mesa, con sus manos separó lo que pudo sus nalgas y nos exhibió su precioso agujerito que se abrió un poco al hacer ella un movimiento intencionado. Cuando una de nosotras mostrábamos nuestros rincones preciados, las otras dos prestábamos la misma atención que los tíos. A Antonio le pidieron lo mismo y nosotras con expectación se lo contemplábamos mientras en sus bonitos ojos se reflejaban, el deseo y la pasión, que aumentaban a cada nuevo hallazgo sexual. Parecía como si estuviésemos descubriendo el sexo por primera vez...
Después de pasar todos por más o menos lo mismo y ya desvelados nuestros más secretos rincones sexuales, continuamos, pero la siguiente prenda que le pedimos a Clarisa, tras perder partida, ahora ya, fue meterse un dedo en su chochito o en el culo... a escoger, y escogió el primero. Esas prendas, o penalidades, acordamos en que duraran entre 10 y 15 segundos para no alargarnos demasiado y cortar a tiempo. Clarisa me acercó su dedo medio y me lo metió en la boca para que se lo chupara, y acto seguido, no sin antes abrirse de piernas, se lo introdujo suavemente todo dentro y empezó a sacarlo y meterlo con lentitud para así nosotros apreciar mejor su leve masturbación. Incluso ahora que estoy escribiéndolo, me excita esa escena, y las otras, al recordarlas.
A José le pidieron tras perder su juego, que se la meneara un ratillo, por lo que la excitación de todos iba en aumento. Claro, si te masturbas delante de tres deliciosas y desnudas chicas, o chicos en su caso, aunque por un leve periodo, la calentura aumenta... que no te cuento. Cuando le tocó el turno a Verónica, ésta decidió meterse el dedo por el culito, y nos pidió una crema, que en ese caso fue una de manos con la cual se ungió el dedo para introducírselo sin mucha dificultad.
El ambiente se iba caldeando, si cabía más, y tras unas cuantas prendas de este estilo, le tocó a Antonio, y decidimos cambiar de juego y jugar a la adivinanza. Teníamos que dar un beso con la lengua o morreo con los ojos vendados, a los tres chicos y adivinar cuál era cual, al que menos acertara, le pondrían una prenda o pago. Yo solo acerté a José, aunque disfruté de la fogosidad, no sé de cual, que me metió la lengua hasta la garganta.
Como los otros dos no acertaron ninguna, lo echaron a suertes y perdió José. Como a estas alturas ya habíamos perdido los prejuicios, y ellos, por lo que comprobé... también... ya se dejaban llevar por la fantasía sexual y el placer en estado puro. Le pedimos que nos metiera, una a una claro, la lengua en nuestro ojete trasero, por unos veinte segundos que duraba el "castigo".
Empezó con Clarisa, que se puso de cuatro patas en el sofá, con su carita apoyada en éste y el trasero empinado. Una mano en cada nalga y abriéndolas al máximo... y se le escaparon algunos leves gemidos, por el leve pero buen trabajo de él. Continuó Verónica y utilizó la misma postura que Clarisa en el sofá y con sus preciosas piernas morenas y bien separaditas... para facilitar el camino a la diestra lengua ya experta de José. También tuve yo mi momento, que de igual forma, gocé de un éxtasis embriagador.
Tras los lengüetazos de rigor y los consecuentes gemidos no ocultados, nos pidieron, ya que les tocaba... que nos introdujésemos sus pollas en la boca con los ojos vendados, por turnos, para descubrir a sus dueños.
Empecé yo. La que acertó menos fue Clarisa que solo acertó con José... por su grosor. Como sabíamos que también le gustaban las chicas, le impusimos como prenda que les metiera la lengua por nuestros húmedos y ardientes labios vaginales de sus queridas primas. Empezó con su hermana que con sus dedos abrió lo más que pudo sus labios para que la lengua ya lista de su amiga se adentrara bien adentro y degustara el néctar sexual. Verónica gimió cuando le mordisqueó el clítoris y tuvo alguna convulsión pélvica, que llegó a su fin al terminar los poco más de veinte segundos que acordamos.
Esos cortes en seco, solo hacían que acrecentar la excitación general de todos, pero seguimos con el control del juego antes que abandonarnos al desenfreno general. Después de que hizo lo propio conmigo, me tumbé y separé mis piernas, para disfrutar de unos instantes de sueño.
Después de esto el calor fue en aumento, el juego pasó a un segundo lugar y cambiaron las reglas, ahora todo valía.
Yo estaba cachondisima y José aprovechó, para excitarme un poco me pasó su lengua por mis labios y el clítoris, agarró su polla y me la introdujo, tras frotarla un poco de arriba a abajo, por mis labios vaginales, primero despacio y luego rápidamente.
Mientras Vero que estaba toda dilatada vio como Antonio se untaba los dedos en crema. Primero uno y después dos dedos son los que le introdujo sin mucho esfuerzo en su ojete, que se expandía con el movimiento rotatorio y adelante y atrás de la mano. Ella gemía dulcemente y meneaba su culito respingón al ritmo oscilante de los dedos.
Era el turno de Clarisa y Antonio, ella sabía que era virgen y que necesitaría un empujón, así que se la agarró con una mano, se la meneó un poco y se la metió hasta la garganta, luego él comenzó a moverse adelante y atrás como si la estuviera follando, pero en la boca, y al poco tiempo, ella misma, pidió que se la metiera ya, se la metió suavemente en su coño húmedo y empezó a empujar como un loco dejando atrás su virginidad. Estaba totalmente cachondo y al ser su primera vez aguanto poquísimo, ya que a los dos minutos no aguantaba más. Así después de preguntarle si podía correrse dentro de ella y que ella le respondiese que sí, antes de terminar la frase ya se había corrido.
Antonio ya se había estrenado pero queríamos que lo recordará a lo grande, así le propuse un juego. Se trata de una ruleta rusa, las tres le mamaríamos su polla por turnos, entre 10 y 15 segundos, hasta que él se corriese en la boca de una de nosotras, la que tocara. Él aceptó la propuesta y le vendamos los ojos. Las tres nos sentamos en la cama una al lado de otra y sus empezamos a mamar mientras que sus amigos se la cascaban para que no se les bajase. Hizo cuatro o cinco rondas antes de correrse en mi boca, en ese momento José le sacó la venda de los ojos y pude ver mis ojos mientras tenía su ardiente polla dentro de mi boquita y el semen, liquido como el agua, por la prolongada excitación, salía por la comisura de mis labios. Vero y Clarisa para no ser menos, también se acercaron... y primero una y después la otra también se la chuparon un poco para degustar las últimas gotas del codiciado liquido.
En ese momento Julio le dijo a Verónica; "-¿no dijiste antes que una fantasía tuya era ser penetrada por dos hombres a la vez?"
"Bueno pero..." Contestó ella. Tranquila Verónica y relájate que iremos con cuidado, pues estamos aquí para disfrutar. Así introdujo su polla, rígida a tope, con cuidado mientras José iniciaba la penetración anal, hasta que ambos fueron cogiendo el ritmo y el compás. Mientras ella aumentó su gimoteo, lo cual me ponía cachondísima casi más que la penetración en sí, así que empecé a frotarme el clítoris viendo la escena. No tardó Vero en tener su primer orgasmo, pero les suplicó que no la sacaran, y así lo hicieron, pues no tenían muchas ganas de abandonar aquello. Por un tiempo que no sé lo que duró, prosiguieron hasta que le llegó el segundo orgasmo y fue entonces cuando primero José y luego Julio se corrieron.
Ahora le tocaba a Clarisa... y Antonio estaba fresco como una rosa. Clarisa dijo entonces, creo que por seguirle el juego, "-¿No confesaste, que tu fantasía era que uno o dos hombres te hicieran pis encima?”Claro...", contestó ella.
Así nos fuimos todos al cuarto de baño, y Clarisa se estiró desnuda en la bañera con sus bonitas y morenas piernas abiertas y frotándose sus coño para una mayor excitación a la vez que se separaba los labios para que su rosado chocho fuera bañado por pis.
Yo que estaba como una moto cogí la polla de Antonio y la encaré al cuerpo desnudo de mi primita, Vero hizo lo mismo con Julio. Los dos teníamos una erección de caballo. Empezaron a mear por encima del bello cuerpo de Clarisa. Nosotras como si de una manguera se tratara, lo esparcíamos sobre su raja abierta y sus tetas. Primero tenía la boca cerrada, pero en un instante la abrió y dejó que la orina llenase su boca, pero no lo tragó sino que lo echaba fuera.
Cuando terminaron, Julio le dijo a Vero que ella también debía probar el gusto y que se la chupara un poco para degustar las últimas gotas, y así lo en yo lo hice con la de Antonio y ambas nos metimos sus rabos en la boca y escurrieron las últimas gotas de su dulce pis
Ni corta ni perezosa, Clarisa dijo que si alguien tenía más ganas, que ya puesta... a lo que nosotras dos no lo dudamos ni un instante y nos metimos¡ de pie en la bañera y empezamos nuestro turno de lluvia dorada sobre su desnudo y mojado cuerpo.
Ya todos meados, salimos de la bañera y en ella sólo quedó Clarisa a la que Antonio y Julio se dispusieron a duchar. La enjabonaron bastante y de paso ellos también. Con la esponja y las manos jabonosas estuvieron masajeándole sus tiernas tetas a la vez que también su palpitante coño.
Mientras Vero y yo, abusábamos un poquito de José al que teníamos agachado lamiéndonos nuestras humedecidas rajitas que hervían, mientras yo besaba y además mordisqueaba los pezones de mi primita que apuntaban a las estrellas. Luego él nos puso a cuatro patas y empezó a meternos los dedos que ya iban solos, y rápidamente los sacaba, hasta que metió en su lugar su rolliza verga tiesa que sin problemas entró hasta el fondo. Así fue turnándose en nuestros culitos, hasta que la sacó y me la metió en el coño mientras mi prima en cuclillas me metía todo su coño en mi boca, hasta que se corrió en ella. Un minuto después José me dijo que ya estaba a punto de correrse lo aparté y me la metí en la boca sin decir ni hola. Empecé a chupar y a metérmela cada vez más adentro y más rápido, e incluso me metí sus huevos en la boca, lo que le puso a mil, haciendo que se corriese en mi cara.
Julio, Antonio y Clarisa, nos observaban desnudos recién salidos de la ducha. Nos duchamos el resto y ellos se vistieron, nosotros ya no, solo los tangas y punto.
"Bueno, ha estado muy bien", dijo Antonio, ha sido un gran estreno"
“A ver si lo repetimos el año que viene", contestó riendo Clarisa.
José le dio su dirección de su e-mail a Vero y le dijo que si queríamos podíamos seguir en contacto.
Aquello había sido muy fuerte y estábamos todos un poco como parados. Nos despedimos con unos besos en la cara y se fueron. Al día siguiente a medio día debían partir hacia Aragón. Nosotras nos quedamos una hora más, despiertas y comentando, lo bien que nos había salido el Puente de Santos de este año.
Andrea L, me encanta mi familia.
La semana pasada en medio de la noche me despertó un ruido como de algo que en la planta de abajo se caía al suelo, así que me levanté y bajé a ver qué pasaba. Era un gato callejero que rebuscaba en la basura. No le di más importancia y me disponía a regresar a mi cama cuando advertí que la puerta del sótano estaba entreabierta, así que me dirigí a cerrarla, pues mi tío se enfadaba mucho si la encontraba así. Al acercarme observé que abajo había una luz encendida y de que se oían unos jadeos humanos. El miedo me invadió y pensé en ir a avisar a mis tíos a su dormitorio. Sin embargo, una extraña curiosidad infantil me empujó a averiguar cuál era la causa de aquellos jadeos, en ocasiones gemidos como de súplica. Bajé sigilosamente unos peldaños, hasta el primer rellano, desde donde oculta en la oscuridad descubrí lo que pasaba: allí estaban mis tíos, desnudos los dos. Mi tía arrodillada tenía dentro de su boca la polla de mi tío, que no paraba de resoplar, gemir y lanzarle entre susurros insultos, le decía:…."¡¡así, así… puta viciosa, trágatela toda…!!" Mi tía lejos de enfadarse por aquellos insultos parecía excitarse más, pues chupaba con un frenesí enloquecido. De pronto la respiración de mi tío se aceleró, su cuerpo pareció convulsionarse, bruscamente le sacó la polla de la boca y empezó a soltar enormes chorros de semen que salpicaron su cara (he de decir que en toda mi vida no he visto una polla capaz de soltar tanto semen como la de mi tío, y os puedo garantizar que he chupado unas cuantas).Bien, a lo que iba. Ella, mi tía, abrió la boca con ansiedad tratando de tragar toda aquella catarata de leche, al tiempo que exclamaba fuera de sí: "¡oh sí… macho mío,…la quiero toda en la boca… dásela a tu zorra hambrienta…!" Luego prosiguieron otra media hora más con jueguecitos de lo más depravado, poniendo el colofón mi tío con una monumental meada de caballo sobre mi tía, que parecía disfrutar enormemente, y por si fuera poco el pis que le había hecho tragar, no contento se tomó la libertad de llenar un vaso con los últimos chorros, ordenándole a continuación bebérselo de un trago, algo a lo que mi tía no manifestó oposición alguna, sólo que en vez de un trago lo hizo en dos.
Así descubrí que mi tía era una esclava sumisa siempre dispuesta a complacer a su dueño en cualquier deseo por depravado y sucio que éste fuera; porque en el fondo eso a ella le producía el mismo placer, si no más, que a él. No en vano, como pude saber después, fue ella quien inicio a mi tío en ese mundo oscuro y placentero, convirtiéndole en dominador porque eso era lo que a ella le sublimaba la líbido y el deseo.
Tras ver esta escena me sentía turbada y confusa, pero a la vez excitada. Un cosquilleo incesante y húmedo no dejaba de palpitar entre mis piernas. Obligándome a introducir mi mano ansiosa dentro de mis bragas por darle remedio a aquel raro estado. Con lo cual acabé casi de forma inconsciente en las delicias de la masturbación.
Desde ese momento para mí se convirtió en una obsesión el espiar a mis tíos en esas secretas actividades, pues su comportamiento hacía que pareciesen otras personas totalmente diferentes a las que eran en la vida normal. Por las noches me mantenía en alerta, y si oía sus pasos, sigilosamente los seguía, pues sabía que se dirigían al sótano a practicar sus perversiones sexuales, que como fui comprobando no eran pocas: dominación, lluvia dorada, beso negro….Yo mientras, me conformaba con deshacerme mi hermoso coñito a pajas.
Durante unos días mantuve en secreto todo aquello, sin decirles nada a mis dos primas, Clarisa y Verónica.
Sin embargo no podía aguantar más las ganas de contarles los juegos de sus padres, así que la primera en saberlo fue Clarisa, con la que compartía desde hace una semana habitación, mientras arreglaban la suya, y que no había descubierto ni una sola de mis escapadas nocturnas, hay que decir que duerme como un tronco.
Todo ocurrió una noche en que de vuelta de una de mis misiones de espionaje, y como ya era habitual, me estaba masturbando como una desesperada, rememorando lo que había visto; recuerdo que aquella noche mi tía tras ser follada por la gran polla de mi tío, tuvo que chupársela a uno de sus amigos al que habían invitado a cenar, mientras mi tío le daba a ella por el culo furiosamente, arreándole violentos azotes en las nalgas a la vez que le decía: "¡¡así perra, chupa chupa… dale gusto a nuestra visita!!". Desde mi escondite, podía ver de frente la cara de mi tía, engullendo con ganas aquella polla, gemía y gritaba de placer, agitada por los brutales empellones que mi tío propinaba a su culo. El amigo estaba inmóvil, con los ojos fijos y vacíos. De pronto empezó a mover su culo como si se la estuviese tirándo. De las comisuras de la boca de mi tía comenzaron a brotar hilillos de semen. Ella, lejos de retirarse para escupirlo, pareció entrar en un estado de trance frenético, pues chupaba como si no quisiese dejar escapar ni una gota. El amigo, una vez aliviado, trató de escapar, pero mi tía se lo impidió sujetándole con fuerza y afianzando con desespero aquella polla entre sus labios, sin dejar de chupar hasta que mi tío, agarrándola por el pelo y tirando con brusquedad de ella hacía atrás, la requirió para correrse él también en su boca. "Ahora me toca a mí… perra… trágate mi leche con esa boca de puta”, le gritó.
Bien, retomando el hilo, mi prima Clarisa se alarmó al oír mis jadeos de placer, pensando que me pasaba algo.
-¿Qué te pasa Paola, te encuentras mal? –preguntó asustada.
-No me pasa nada- gruñí yo enojada porque me había interrumpido en lo mejor.
-¿Te estabas haciendo un dedo so zorra?
-¿Tu qué crees? Me lo estaba pasando genial. Me estaba dando un gustito hasta que me interrumpiste.
-"¿Gustito?, ¿y tu sola no?”
Retiré la ropa de la cama para mostrárselo en vivo. Abrió los ojos como platos al ver que tenía las braguitas bajadas.
Y empecé a meterme los deditos, descubriendo que aquello me resultaba más placentero si me estaban mirando.
-"¡Eres una cerda Paola!", me dijo mientras no quitaba los ojos de mis ejercicios manuales.
-"¿Por qué en vez de mirar no me acompañas?" le respondí.
Se metió en mi cama, le ordené quitarse el pantalón del pijama y las braguitas.
Empezó con movimientos torpes, así que cogí su mano y la guié, acariciándola hasta llevarla al orgasmo. Mientras se tocaba fue cuando decidí contarle lo de sus padres. Ella paso sucesivamente del espanto a la incredulidad y de esta a excitarse tanto, que ambas acabamos en su cama tocándonos, besándonos y masturbándonos una a la otra.
Me suplicó que en mi próxima escapada a espiar a sus padres la llevase a ella. Pues como ella dormía profundamente no se enteraba ni aunque tirasen la casa.
-"Acepto con una condición."
-"¿Cuál?-preguntó".
-"Que ahora en vez de con la mano me dejes follarte con la boca."
-"¡Vale, vale!", dijo mientras abría las piernas para ofrecerme en todo su esplendor aquella raja preciosa, pues ,aunque tal vez sea pasión familiar, Clarisa tiene uno de los chochos más bonitos y perfectos que he visto y saboreado. La sola visión de aquellos labios carnosos y apretados, su pubis depiladito, me empujaron con más voracidad que destreza a chupar y lamer. Sentí aquel olor fuerte y excitante de los jugos que tras nuestra pajita anterior lo impregnaban, su sabor indescriptible me enloqueció hasta el punto de instintivamente llevarme una mano a mi propia rajita para darme placer. Ella se retorcía como una serpiente, jadeante y entregada. Al cabo de unos minutos se corrió, llenándome la boca con sus flujos que yo super excitada tragué.
Nos abrazamos y besamos con ternura durante largo rato, luego ella con voz mimosa me susurró al oído:
"-Ahora quiero hacértelo yo a ti", así con una gran pasión me empezó a lamer el coño mientras uno de sus dedos se deslizaba hacia mi culo, haciendo que entrará en un profundo éxtasis que terminó con la boca de mi primita llena de mis jugos.
Un par de días después sus padres se decidieron a una de de sus clandestinas sesiones de sexo. Clarisa dormía como un tronco, agotada después de la ya cotidiana sesión de "guarraditas" que nos habíamos propinado.
La desperté y le dije que me siguiera en silencio y que viese lo que viese, no abriese la boca, para evitar que nos descubriesen y les cortásemos el rollo. Con toda clase de precauciones bajamos la escalera, cerciorándonos de que mis tíos estaban ya entretenidos en sus diversiones preferidas allí abajo en el sótano. Sin embargo ese día, por alguna extraña razón ambos estaban en la cocina charlando en voz baja.
-"Llama ya"- oí que decía mi tía.
De pronto mi tío salió, nosotros nos quedamos petrificadas pues de puro milagro no nos vio allí agazapadas en medio de la oscuridad en el rellano de la escalera. Descolgó el teléfono y realizó una llamada de la que no pudimos entender nada ya que hablaba casi en susurros. Colgó y regresó a la cocina.
Nosotras en vista de que aquella noche no iba a suceder nada regresamos a nuestra habitación. Nos metimos en la cama, yo no podía dormir, estaba contrariada por aquel fracaso y no lograba conciliar el sueño. Clarisa tampoco pues me susurró:
-"¡Eh! ¿Duermes?"
-"No, no puedo".
-"Yo tampoco. ¿Sabes una cosa?".
-"¿Qué?"
-"Me encanta chuparte el coño".
-"A mí también me encanta chuparte el tuyo zorra".
-"¿Quieres que te lo haga otra vez?".
-"Es que acabó de hacer pis".
-"No me importa, así también me gusta".
-"En ese caso ven y chúpamelo, ¡cochina!"
¡Joder! si le gustaba a la putita ¡cómo se aplicaba con la lengua en cada recoveco y pliegue de mi chorreante rajita! Y eso que no había podido ver a sus padres en acción, fue tan concienzuda la limpieza de bajos que me hizo que al día siguiente tenía los labios un poco hinchados a causa de sus mordisquitos y chupetones. Pero el gustazo que me dio me será difícil de olvidar, tanto es así que al recordarlo me mojo toda.
Así descubrí que mi tía era una esclava sumisa siempre dispuesta a complacer a su dueño en cualquier deseo por depravado y sucio que éste fuera; porque en el fondo eso a ella le producía el mismo placer, si no más, que a él. No en vano, como pude saber después, fue ella quien inicio a mi tío en ese mundo oscuro y placentero, convirtiéndole en dominador porque eso era lo que a ella le sublimaba la líbido y el deseo.
Tras ver esta escena me sentía turbada y confusa, pero a la vez excitada. Un cosquilleo incesante y húmedo no dejaba de palpitar entre mis piernas. Obligándome a introducir mi mano ansiosa dentro de mis bragas por darle remedio a aquel raro estado. Con lo cual acabé casi de forma inconsciente en las delicias de la masturbación.
Desde ese momento para mí se convirtió en una obsesión el espiar a mis tíos en esas secretas actividades, pues su comportamiento hacía que pareciesen otras personas totalmente diferentes a las que eran en la vida normal. Por las noches me mantenía en alerta, y si oía sus pasos, sigilosamente los seguía, pues sabía que se dirigían al sótano a practicar sus perversiones sexuales, que como fui comprobando no eran pocas: dominación, lluvia dorada, beso negro….Yo mientras, me conformaba con deshacerme mi hermoso coñito a pajas.
Durante unos días mantuve en secreto todo aquello, sin decirles nada a mis dos primas, Clarisa y Verónica.
Sin embargo no podía aguantar más las ganas de contarles los juegos de sus padres, así que la primera en saberlo fue Clarisa, con la que compartía desde hace una semana habitación, mientras arreglaban la suya, y que no había descubierto ni una sola de mis escapadas nocturnas, hay que decir que duerme como un tronco.
Todo ocurrió una noche en que de vuelta de una de mis misiones de espionaje, y como ya era habitual, me estaba masturbando como una desesperada, rememorando lo que había visto; recuerdo que aquella noche mi tía tras ser follada por la gran polla de mi tío, tuvo que chupársela a uno de sus amigos al que habían invitado a cenar, mientras mi tío le daba a ella por el culo furiosamente, arreándole violentos azotes en las nalgas a la vez que le decía: "¡¡así perra, chupa chupa… dale gusto a nuestra visita!!". Desde mi escondite, podía ver de frente la cara de mi tía, engullendo con ganas aquella polla, gemía y gritaba de placer, agitada por los brutales empellones que mi tío propinaba a su culo. El amigo estaba inmóvil, con los ojos fijos y vacíos. De pronto empezó a mover su culo como si se la estuviese tirándo. De las comisuras de la boca de mi tía comenzaron a brotar hilillos de semen. Ella, lejos de retirarse para escupirlo, pareció entrar en un estado de trance frenético, pues chupaba como si no quisiese dejar escapar ni una gota. El amigo, una vez aliviado, trató de escapar, pero mi tía se lo impidió sujetándole con fuerza y afianzando con desespero aquella polla entre sus labios, sin dejar de chupar hasta que mi tío, agarrándola por el pelo y tirando con brusquedad de ella hacía atrás, la requirió para correrse él también en su boca. "Ahora me toca a mí… perra… trágate mi leche con esa boca de puta”, le gritó.
Bien, retomando el hilo, mi prima Clarisa se alarmó al oír mis jadeos de placer, pensando que me pasaba algo.
-¿Qué te pasa Paola, te encuentras mal? –preguntó asustada.
-No me pasa nada- gruñí yo enojada porque me había interrumpido en lo mejor.
-¿Te estabas haciendo un dedo so zorra?
-¿Tu qué crees? Me lo estaba pasando genial. Me estaba dando un gustito hasta que me interrumpiste.
-"¿Gustito?, ¿y tu sola no?”
Retiré la ropa de la cama para mostrárselo en vivo. Abrió los ojos como platos al ver que tenía las braguitas bajadas.
Y empecé a meterme los deditos, descubriendo que aquello me resultaba más placentero si me estaban mirando.
-"¡Eres una cerda Paola!", me dijo mientras no quitaba los ojos de mis ejercicios manuales.
-"¿Por qué en vez de mirar no me acompañas?" le respondí.
Se metió en mi cama, le ordené quitarse el pantalón del pijama y las braguitas.
Empezó con movimientos torpes, así que cogí su mano y la guié, acariciándola hasta llevarla al orgasmo. Mientras se tocaba fue cuando decidí contarle lo de sus padres. Ella paso sucesivamente del espanto a la incredulidad y de esta a excitarse tanto, que ambas acabamos en su cama tocándonos, besándonos y masturbándonos una a la otra.
Me suplicó que en mi próxima escapada a espiar a sus padres la llevase a ella. Pues como ella dormía profundamente no se enteraba ni aunque tirasen la casa.
-"Acepto con una condición."
-"¿Cuál?-preguntó".
-"Que ahora en vez de con la mano me dejes follarte con la boca."
-"¡Vale, vale!", dijo mientras abría las piernas para ofrecerme en todo su esplendor aquella raja preciosa, pues ,aunque tal vez sea pasión familiar, Clarisa tiene uno de los chochos más bonitos y perfectos que he visto y saboreado. La sola visión de aquellos labios carnosos y apretados, su pubis depiladito, me empujaron con más voracidad que destreza a chupar y lamer. Sentí aquel olor fuerte y excitante de los jugos que tras nuestra pajita anterior lo impregnaban, su sabor indescriptible me enloqueció hasta el punto de instintivamente llevarme una mano a mi propia rajita para darme placer. Ella se retorcía como una serpiente, jadeante y entregada. Al cabo de unos minutos se corrió, llenándome la boca con sus flujos que yo super excitada tragué.
Nos abrazamos y besamos con ternura durante largo rato, luego ella con voz mimosa me susurró al oído:
"-Ahora quiero hacértelo yo a ti", así con una gran pasión me empezó a lamer el coño mientras uno de sus dedos se deslizaba hacia mi culo, haciendo que entrará en un profundo éxtasis que terminó con la boca de mi primita llena de mis jugos.
Un par de días después sus padres se decidieron a una de de sus clandestinas sesiones de sexo. Clarisa dormía como un tronco, agotada después de la ya cotidiana sesión de "guarraditas" que nos habíamos propinado.
La desperté y le dije que me siguiera en silencio y que viese lo que viese, no abriese la boca, para evitar que nos descubriesen y les cortásemos el rollo. Con toda clase de precauciones bajamos la escalera, cerciorándonos de que mis tíos estaban ya entretenidos en sus diversiones preferidas allí abajo en el sótano. Sin embargo ese día, por alguna extraña razón ambos estaban en la cocina charlando en voz baja.
-"Llama ya"- oí que decía mi tía.
De pronto mi tío salió, nosotros nos quedamos petrificadas pues de puro milagro no nos vio allí agazapadas en medio de la oscuridad en el rellano de la escalera. Descolgó el teléfono y realizó una llamada de la que no pudimos entender nada ya que hablaba casi en susurros. Colgó y regresó a la cocina.
Nosotras en vista de que aquella noche no iba a suceder nada regresamos a nuestra habitación. Nos metimos en la cama, yo no podía dormir, estaba contrariada por aquel fracaso y no lograba conciliar el sueño. Clarisa tampoco pues me susurró:
-"¡Eh! ¿Duermes?"
-"No, no puedo".
-"Yo tampoco. ¿Sabes una cosa?".
-"¿Qué?"
-"Me encanta chuparte el coño".
-"A mí también me encanta chuparte el tuyo zorra".
-"¿Quieres que te lo haga otra vez?".
-"Es que acabó de hacer pis".
-"No me importa, así también me gusta".
-"En ese caso ven y chúpamelo, ¡cochina!"
¡Joder! si le gustaba a la putita ¡cómo se aplicaba con la lengua en cada recoveco y pliegue de mi chorreante rajita! Y eso que no había podido ver a sus padres en acción, fue tan concienzuda la limpieza de bajos que me hizo que al día siguiente tenía los labios un poco hinchados a causa de sus mordisquitos y chupetones. Pero el gustazo que me dio me será difícil de olvidar, tanto es así que al recordarlo me mojo toda.
Vivido por
Paola
a las
22:00
1 comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Hetero,
Lesbicos,
Sexo Filial,
Trios,
Voyerismo
Andrea XLVIII, las tres lecciones de mi primita.
Ayer estaba cocinando cuando unas manos me rodearon por la cintura y una cara se pegó a mi oído para susurrarme "Hola prima, ¿quieres que cocine contigo?"Lo siguiente que hizo fue meter el dedo en el chocolate fundido que tenía apartado a un lado, y se lo llevó a la boca para chuparlo suave y lentamente. Era toda una provocación, verle meter ese dedo en su boca, como sus labios se cerraban contra él, apretándolo y luego se deslizaba tan sensualmente. Me puso cachonda en ese mismo instante y le pregunté si estaba bueno.
Ella sin decirme nada, volvió a meter el dedo en el bol de chocolate y me lo ofreció para chupar. Abrí mi boca, su dedo se fue introduciendo muy lentamente para ser aprisionado entre mis labios y chupado suave y sensualmente, imitando a chupar una polla.
"¿Te gusta Paola?, ¿Quieres más?”– me preguntó, yo le dije que sí y ella procedió a despojarme de mi top y del bóxer que llevaba, estaba ahí desnuda y jadeando, la verdad es que quería disfrutar de mi primita, y no me hizo esperar mucho. Comenzó a mamar mis tetas, mis pezones respondieron al estímulo de su lengua tibia, mientras sentía que mi chocho también tibio se humedecía.
Clarisa pasó mucho tiempo en mis pechos, y con sus manos acariciaba mi abdomen y brazos pero me gustaba más cuando su mano hurgaba en mi coñito y me frotaba el clítoris. Luego de eso me hizo poner boca abajo, y acarició mis piernas, muslos y espalda, me mordió suavemente las nalgas y me hizo abrir las piernas acariciandome el clítoris en esa posición, después me acostó atravesada en la alfombra de la cocina.
Puso una mano en mi cintura y con la otra sujetó mi pelo y cogió mi cabeza hacia atrás lentamente. Con su lengua recorrió mi boca, mi cuello hasta llegar en medio de mis tetas; lentamente fue delineando con su lengua en cada uno, desde abajo, haciendo círculos hasta llegar a mis pezones y mordió ligeramente para ponerlos duritos y después mamarlos.
"Te gusta lo que hago"
"Aja…"Yo solo podía contestar con gemidos.
"¿Quieres que siga?"
"Aja…"
"¿Vas a hacer todo lo que yo te diga sin preguntas, ok?”
"Si…" conteste muy emocionada.
"Lección 1: Sexo Oral" me dijo y se acostó completamente boca arriba.
"Ahora quiero que te sientes en mi boca." Y tomándome de la cintura me acomodo sobre su cara.
"Me encanta que tengas tu coñito depilado" y comenzó a besar lentamente mis labios hasta llegar a mi clítoris y después hizo lo mismo con su lengua.
"AAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!" solo eso salió de mi boca.
Pasó sus manos alrededor de mis piernas y con sus dedos separó mis labios. Metió su lengua por todos los pliegues, con la punta recorrió la entrada de mi coño y después comenzó a frotar mi clítoris.
"OOOHHHH!!!! MMMMMMM!!!! AAAAAAHHHH!!" Yo no podía decir palabras.
Podía sentir como mi chochito se humedecía cada vez más y como Clarisa mamaba todo. De repente se acomodó de manera que su boca quedó pegada a él y comenzó a hacer vibrar su boca como pronunciando la letra "r". Esas vibraciones eran como descargas de placer en todo mi cuerpo y me hacían arquear la espalda. Después volvió a usar su lengua para meterla en mi coñito primero lentamente y después fue aumentando el ritmo y con sus manos jugaba con mis tetas.
Sentía como iba a tener un orgasmo muy intenso que no tardaría en llegar cuando mi primita se detuvo, me tomo de la cintura y me hizo a un lado.
Sorprendida le pregunte. "¿Por qué te detuviste?, ya casi terminaba, ¿que pasó?"
Delicadamente puso un dedo en mis labios y me dijo "Sin preguntas, vas a hacer todo lo que diga ok?? Ahora déjame compartirte el delicioso néctar de tu chocho mezclado con chocolate." Me tomó del cuello y nos besamos. Era un sabor dulzón fuerte que pasaba de su boca a la mía, con nuestras lenguas lo pasábamos hasta que se diluyó.
"Lección 2: 69, esta vez quiero que me hagas todo lo que yo te hice."
Clarisa se quitó su tanguita y yo me acomodé para quedar sobre ella. Frente a mí tenía el chocho depilado de mi prima, suave y muy carnoso. Empecé primero con pequeños besitos recorriendo todos sus pliegues y después con mis dedos separé sus labios y con mi lengua fui saboreando todo su coño. Froté con mucha intensidad su clítoris e hice lo mismo de las vibraciones que me hizo ella.
"¡¡¡¡AAAAHHHHHH Aprendes RRRRRAAAApido verdad!!!!"
"Aja…"
"Quiero sentir tus dedos dentro de mí pero mételos despacito…."
Metí dos dedos lo más adentro que pude despacito como me pidió.
"OOOOOHHHHHHHH!!!!!"
Sentí como todo el cuerpo de Clarisa se estremecía de placer y mientras mamaba su coño lentamente comencé a meter y sacar mis dedos. Ella también metió dos dedos y las dos movíamos nuestras caderas para disfrutarlo más. De nuevo el placer comenzó a recorrer mi cuerpo esta vez sentí que sería más intenso y antes de terminar Clarisa se detuvo otra vez.
Me sentí frustrada porque ya eran dos veces y no sabía por qué. Me acomodé para verla de frente, me sujetó de la cintura, tomó mi mano y comenzó a lamer los dedos que había metido en su chochito junto con los que ella me había metido.
"¿Confías en mí?" me dijo mientras me abrazaba, podía sentir como sus tetas y pezones se frotaban con los míos. Nos besamos para compartir los sabores que teníamos en nuestras bocas, nuestras lenguas parecían serpientes peleando.
"Lección 3: Tijeritas. Esto lo vas a disfrutar muchísimo. Te prometo que todo tiene una explicación"
Estábamos sentadas una frente a la otra, abrimos las piernas y las entrelazamos de manera que nuestros sexos podían frotarse. Clarisa me tomó de la cintura y me movía lentamente, no entendía cómo hacerlo pero nos acomodamos de tal manera que había mucha fricción con nuestros clítoris. En ese momento sentí como un placer mucho más intenso que antes recorría desde mi clítoris a todo mi cuerpo. Tomé las manos de mi prima para entrelazar los dedos y yo sola seguí con el vaivén de mis caderas.
"Esta vez no te detengas, sigue hasta el final OK Clarisa"
"OOOOOHHHHH!!! OK!"
Mi cuerpo estaba como electrificado al sentir como las descargas de placer recorrían todo mi cuerpo, nunca había sentido tanto placer. Solté las manos de Clarisa y sujeté sus tetazas para apretarlas y con mis dedos frotar su pezones. Ella tomó mi cintura y me presionó más contra su cuerpo para que la fricción fuera más intensa.
"NOOOOO PAAAARES CLARISA NNNNOOO PAAAARES"
"OOOHH PPPOOORRR DDDDDDIIIIIIIIOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!"
Y mientras decía esto sentí como todo mi cuerpo se convulsionaba al sentir dos orgasmos seguidos. No podía creerlo, todas esas sensaciones de placer que recorrían desde mi cabeza hasta mis pies y podía ver y sentir como mi prima pasaba por lo mismo.
Me detuve un poco pero Clarisa me abrazó con una mano para besarnos y con la otra siguió moviendo mis caderas. Esto provoco un tercer orgasmo que se hizo muy largo y muchísimo más intenso mientras nos besábamos.
Las dos caímos rendidas después de tanto placer, estábamos abrazadas con las piernas entrelazadas.
Estuvimos así mucho tiempo acostadas, abrazadas, sintiendo nuestros cuerpos ardientes, sintiendo nuestras respiraciones, sintiendo como nuestros labios tibios y húmedos se fundían en pequeños besos. Cuando nos dimos cuenta de la hora nos pusimos un poco de ropa y seguimos haciendo el postre que yo había empezado y al que le habíamos añadido parte de nuestros flujos para hacerlo más dulce. El resultado fue una tarta fondant de chocolate que a todos les pareció riquísima. Quizás la razón era nuestro ingrediente secreto...
Nosotras, después de comer, pasamos el resto del día viendo algunas películas y repitiendo las lecciones hasta que creo que ya me las aprendí de memoria, todo será seguir practicando.
Ella sin decirme nada, volvió a meter el dedo en el bol de chocolate y me lo ofreció para chupar. Abrí mi boca, su dedo se fue introduciendo muy lentamente para ser aprisionado entre mis labios y chupado suave y sensualmente, imitando a chupar una polla.
"¿Te gusta Paola?, ¿Quieres más?”– me preguntó, yo le dije que sí y ella procedió a despojarme de mi top y del bóxer que llevaba, estaba ahí desnuda y jadeando, la verdad es que quería disfrutar de mi primita, y no me hizo esperar mucho. Comenzó a mamar mis tetas, mis pezones respondieron al estímulo de su lengua tibia, mientras sentía que mi chocho también tibio se humedecía.
Clarisa pasó mucho tiempo en mis pechos, y con sus manos acariciaba mi abdomen y brazos pero me gustaba más cuando su mano hurgaba en mi coñito y me frotaba el clítoris. Luego de eso me hizo poner boca abajo, y acarició mis piernas, muslos y espalda, me mordió suavemente las nalgas y me hizo abrir las piernas acariciandome el clítoris en esa posición, después me acostó atravesada en la alfombra de la cocina.
Puso una mano en mi cintura y con la otra sujetó mi pelo y cogió mi cabeza hacia atrás lentamente. Con su lengua recorrió mi boca, mi cuello hasta llegar en medio de mis tetas; lentamente fue delineando con su lengua en cada uno, desde abajo, haciendo círculos hasta llegar a mis pezones y mordió ligeramente para ponerlos duritos y después mamarlos.
"Te gusta lo que hago"
"Aja…"Yo solo podía contestar con gemidos.
"¿Quieres que siga?"
"Aja…"
"¿Vas a hacer todo lo que yo te diga sin preguntas, ok?”
"Si…" conteste muy emocionada.
"Lección 1: Sexo Oral" me dijo y se acostó completamente boca arriba.
"Ahora quiero que te sientes en mi boca." Y tomándome de la cintura me acomodo sobre su cara.
"Me encanta que tengas tu coñito depilado" y comenzó a besar lentamente mis labios hasta llegar a mi clítoris y después hizo lo mismo con su lengua.
"AAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!" solo eso salió de mi boca.
Pasó sus manos alrededor de mis piernas y con sus dedos separó mis labios. Metió su lengua por todos los pliegues, con la punta recorrió la entrada de mi coño y después comenzó a frotar mi clítoris.
"OOOHHHH!!!! MMMMMMM!!!! AAAAAAHHHH!!" Yo no podía decir palabras.
Podía sentir como mi chochito se humedecía cada vez más y como Clarisa mamaba todo. De repente se acomodó de manera que su boca quedó pegada a él y comenzó a hacer vibrar su boca como pronunciando la letra "r". Esas vibraciones eran como descargas de placer en todo mi cuerpo y me hacían arquear la espalda. Después volvió a usar su lengua para meterla en mi coñito primero lentamente y después fue aumentando el ritmo y con sus manos jugaba con mis tetas.
Sentía como iba a tener un orgasmo muy intenso que no tardaría en llegar cuando mi primita se detuvo, me tomo de la cintura y me hizo a un lado.
Sorprendida le pregunte. "¿Por qué te detuviste?, ya casi terminaba, ¿que pasó?"
Delicadamente puso un dedo en mis labios y me dijo "Sin preguntas, vas a hacer todo lo que diga ok?? Ahora déjame compartirte el delicioso néctar de tu chocho mezclado con chocolate." Me tomó del cuello y nos besamos. Era un sabor dulzón fuerte que pasaba de su boca a la mía, con nuestras lenguas lo pasábamos hasta que se diluyó.
"Lección 2: 69, esta vez quiero que me hagas todo lo que yo te hice."
Clarisa se quitó su tanguita y yo me acomodé para quedar sobre ella. Frente a mí tenía el chocho depilado de mi prima, suave y muy carnoso. Empecé primero con pequeños besitos recorriendo todos sus pliegues y después con mis dedos separé sus labios y con mi lengua fui saboreando todo su coño. Froté con mucha intensidad su clítoris e hice lo mismo de las vibraciones que me hizo ella.
"¡¡¡¡AAAAHHHHHH Aprendes RRRRRAAAApido verdad!!!!"
"Aja…"
"Quiero sentir tus dedos dentro de mí pero mételos despacito…."
Metí dos dedos lo más adentro que pude despacito como me pidió.
"OOOOOHHHHHHHH!!!!!"
Sentí como todo el cuerpo de Clarisa se estremecía de placer y mientras mamaba su coño lentamente comencé a meter y sacar mis dedos. Ella también metió dos dedos y las dos movíamos nuestras caderas para disfrutarlo más. De nuevo el placer comenzó a recorrer mi cuerpo esta vez sentí que sería más intenso y antes de terminar Clarisa se detuvo otra vez.
Me sentí frustrada porque ya eran dos veces y no sabía por qué. Me acomodé para verla de frente, me sujetó de la cintura, tomó mi mano y comenzó a lamer los dedos que había metido en su chochito junto con los que ella me había metido.
"¿Confías en mí?" me dijo mientras me abrazaba, podía sentir como sus tetas y pezones se frotaban con los míos. Nos besamos para compartir los sabores que teníamos en nuestras bocas, nuestras lenguas parecían serpientes peleando.
"Lección 3: Tijeritas. Esto lo vas a disfrutar muchísimo. Te prometo que todo tiene una explicación"
Estábamos sentadas una frente a la otra, abrimos las piernas y las entrelazamos de manera que nuestros sexos podían frotarse. Clarisa me tomó de la cintura y me movía lentamente, no entendía cómo hacerlo pero nos acomodamos de tal manera que había mucha fricción con nuestros clítoris. En ese momento sentí como un placer mucho más intenso que antes recorría desde mi clítoris a todo mi cuerpo. Tomé las manos de mi prima para entrelazar los dedos y yo sola seguí con el vaivén de mis caderas.
"Esta vez no te detengas, sigue hasta el final OK Clarisa"
"OOOOOHHHHH!!! OK!"
Mi cuerpo estaba como electrificado al sentir como las descargas de placer recorrían todo mi cuerpo, nunca había sentido tanto placer. Solté las manos de Clarisa y sujeté sus tetazas para apretarlas y con mis dedos frotar su pezones. Ella tomó mi cintura y me presionó más contra su cuerpo para que la fricción fuera más intensa.
"NOOOOO PAAAARES CLARISA NNNNOOO PAAAARES"
"OOOHH PPPOOORRR DDDDDDIIIIIIIIOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!"
Y mientras decía esto sentí como todo mi cuerpo se convulsionaba al sentir dos orgasmos seguidos. No podía creerlo, todas esas sensaciones de placer que recorrían desde mi cabeza hasta mis pies y podía ver y sentir como mi prima pasaba por lo mismo.
Me detuve un poco pero Clarisa me abrazó con una mano para besarnos y con la otra siguió moviendo mis caderas. Esto provoco un tercer orgasmo que se hizo muy largo y muchísimo más intenso mientras nos besábamos.
Las dos caímos rendidas después de tanto placer, estábamos abrazadas con las piernas entrelazadas.
Estuvimos así mucho tiempo acostadas, abrazadas, sintiendo nuestros cuerpos ardientes, sintiendo nuestras respiraciones, sintiendo como nuestros labios tibios y húmedos se fundían en pequeños besos. Cuando nos dimos cuenta de la hora nos pusimos un poco de ropa y seguimos haciendo el postre que yo había empezado y al que le habíamos añadido parte de nuestros flujos para hacerlo más dulce. El resultado fue una tarta fondant de chocolate que a todos les pareció riquísima. Quizás la razón era nuestro ingrediente secreto...
Nosotras, después de comer, pasamos el resto del día viendo algunas películas y repitiendo las lecciones hasta que creo que ya me las aprendí de memoria, todo será seguir practicando.
Vivido por
Paola
a las
22:00
1 comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos,
Sexo Filial
Andrea XLII, despedida de soltera.
Ayer me sucedió una experiencia que no puedo dejar de contaros. Una amiga de mi prima Clarisa, Maika, se casaba y nos invitaron a su despedida de soltera. Por la tarde estuvimos mi prima y yo buscando el modelo adecuado para asistir a la fiesta. Clarisa se decidió por un vestido de color rojo de tirantes, con gran escote que le marcaba el canalillo de sus pechos. El vestido marcaba de forma escandalosa las caderas de mi prima, haciéndola muy apetitosa para cualquier hombre. Yo la sugerí que no se pusiera sujetador ya que le quedaría mal con aquel vestido. Al subirle la cremallera y volverse, me fijé en el modo como se marcaban sus pezones a través de la tela del vestido. Como calzado eligió unas sandalias negras de alto tacón que la hacían parecer un bombón. Yo, por mi parte, elegí un conjunto de blusa blanca con dos botones desabotonados junto a un pantalón negro de vestir y unas botas blancas de tacón alto. Cogimos un taxi y nos dirigimos al local donde habían preparado la fiesta. El salón se encontraba lleno de globos y al entrar fuimos besando una a una a todas las chicas, a las que ya conocía del Insti y de la fiesta de pijamas, especialmente a Maika, la afortunada.
Mientras comíamos las chicas me dijeron que tenían una gran sorpresa para la futura novia y que esperaban que aquella noche lo pasara lo mejor posible ya que no todos los días se casa una. Tras acabar de cenar, empezó a sonar la música y yo me acerqué a las chicas para que me dijeran cual era la sorpresa. Todas se rieron y me dijeron que esperase un poco más, que enseguida sabría de qué se trataba. Llegaron las doce y llegó un stripper; era un chico no muy musculoso, pero si ejercitado, se hacía acompañar por otros tres chicos. El stripper se empezó a quitar la ropa, hasta quedar en calzoncillos, veía cómo bailaba por detrás de mi prima, todas estábamos algo tomadas, y eso dio pie a que la fiesta se tornara más caliente. En unos instantes Maika ya estaba tocando al stripper en el escenario. Mojé mis labios con mi lengua y dicho gesto fue observado por Clarisa, la cual me guiñó un ojo humedeciendo igualmente sus labios.
Aquella fiesta estaba tomando unos derroteros muy interesantes. Se respiraba sexo por los cuatro costados y todos los presentes lo sabíamos.
El stripper se dirigió hacia Maika y se sentó sobre sus rodillas de cara hacia ella. La cogió las manos y las llevó hacia sus nalgas haciéndole agarrárselas con fuerza. Empezó a mover las nalgas sobre ella y acercó su cara dirigiendo su boca hacia su oreja empezando a lamerla con sus labios. Después se levantó de encima de sus rodillas y se situó ante su cara ofreciéndole la visión de su entrepierna cubierta por el tanga. Las chicas no parábamos de gritar animándolos a lanzarse al vacío. Escuché a mi prima diciéndola que le bajase el tanga y que nos enseñase lo que le colgaba entre las piernas. Los gritos en el salón eran ensordecedores, todas las chicas se encontraban en un estado de enajenación increíble esperando lanzarse a una espiral de sexo y vicio. Clarisa que parecía la organizadora de todo se acercó a Maika y le dijo que tenía que elegir a uno de los cuatro chicos para que pasase la noche con él, que mientras, nosotras nos divertiríamos con los tres restantes. Hubo gritos de júbilo y la locura se hizo colectiva ante la perspectiva que se nos presentaba aquella noche.
Yo de momento no sabía con cuál de los cuatro chicos quedarme. Estaba dispuesta a follar con cualquiera de ellos y creo que a Maika le pasaba lo mismo. Enseguida los tres nuevos muchachos empezaron a bailar en medio de todas nosotras moviéndose al ritmo salsero de la música. Yo les veía bailar sentada en la silla mirándoles hipnotizada, cuando uno de ellos se situó ante Maika invitando a su amigo a que la agarrase por la espalda mientras él inició un movimiento tremendamente sexual con su pelvis ante sus asombrados ojos. Ambos nos invitaron a todas a unirnos a ellos y a que les acariciásemos sus preciados cuerpos.
No nos hicimos de rogar, Clarisa agarró con sus dedos los laterales del pantalón de uno de ellos despojándole de golpe del mismo. A continuación agarró la camisa y la abrió de cuajo rompiendo los botones y dejando el pecho del muchacho completamente desnudo.
Por su parte, Maika se encontraba agarrada a otro muchacho abrazándole por la espalda. Le ayudó a despojarse de la sudada camiseta y después se arrodilló tras las nalgas del chico y le agarró del pantalón por la cintura tirando de él hacia abajo y dejándolo cubierto tan solo por un tanga rojo. Yo empecé a mordisquear las nalgas de otro de los macizos strippers hasta que mis manos se fueron directas hacia la parte delantera del muchacho empezando a acariciarle el paquete a través de la tela del tanga. Aquel bulto no tardó en ponerse en forma creciendo de forma considerable.
El ambiente ya estaba totalmente caldeado y todas nos encontrábamos dispuestos a cualquier cosa. Mientras tanto Nerea y Teresa ayudaron al otro chico a sentarse en el sofá y le despojaron del tanga haciendo aparecer una polla bien grande y dura que hizo que nos mojásemos todas las presentes en aquella fiesta. Nerea lo agarró con una de sus manos y lo llevó hacia su boca tragándoselo de golpe y empezando a succionarlo sin parar. Me quedé alucinada viendo como se comía aquel poderoso rabo chupándolo por todos los rincones. Nerea ofreció aquel tesoro a Teresa la cual se quedó admirando aquella polla con cara de lujuria y de pronto acarició el glande amoratado de aquel muchacho con la punta de su lengua pasando a recorrer toda la longitud de aquel miembro ensalivándolo por completo.
Yo, mientras tanto me entretenía tragándome por completo el nabo de uno de los strippers llegando a tocar la garganta con la punta de su polla. Aun no me explico cómo conseguí hacerlo. Mientras Maika parecía que ya había elegido estaba chupando el rabo de uno de los chicos mientras otro de ellos la penetraba por el culo, la oía gemir, mientras ellos se turnaban para metérsela, ambos terminaron eyaculando torrentes de leche sobre el rostro de ella.
La sala ya era una plena orgía, las chicas, estaban semidesnudas, dos de ellas compartían el pene de uno de los chicos, ambas se turnaban para chupar un enorme miembro que colgaba; vi con asombro como dos de mis amigas estaban en posición de perrito, esperando su turno, los chicos se turnaban para penetrarlas sin cesar.
Yo estaba excitadísima, cuando me di cuenta tenía a dos hombres tocándome, en unos minutos ya estaba probando las pollas de esos dos extraños; noté cómo uno de ellos se sentó en un sofá mientras me hacía una señal invitándome a montar ese gran rabo, lo cual hice de inmediato, con enorme placer subía y bajaba sobre su polla, el momento más caliente llegó cuando el otro chico untó un poco de aceite en mi culo , sentí como me estremecía mientras ese enorme palo se metía dentro de mi culito, ambos terminaron derramando su leche dentro de mi; al terminar, pase un rato dejándome tocar por ellos.
Giré la vista al escuchar los gritos que lanzaba Teresa. La escena que presencié casi me hace volverme a correr. El chico la tenía apoyada de espaldas a él con las manos sujetas al respaldo del sofá, mientras le ofrecía su coño húmedo a mi prima Clarisa, que se lo comió como una auténtica puta. El muchacho follaba con fuerza a Teresa clavándole todo su pene hasta el fondo. La tenía bien abierta de piernas y la sujetaba de las caderas traspasándola con gran fuerza. Teresa introdujo uno de sus dedos en el culo de mi prima, el chico acabó explotando en su coño llenándola con su lefa. Mientras mi prima acabó gimiendo con las caricias que le estaban haciendo en su culito.
Mientras Nerea disfrutaba con un 69 de pie que parecía que no la daba nada de vértigo y si mucho morbo. Se agarraba a la broca de aquel tío y se la comía sin parar. Él dirigió su lengua hacia su clítoris chupándolo sin descanso. A los dos minutos se había corrido entre sus labios ofreciéndole todos sus jugos.
Maika estaba con el fin de fiesta, tenía a un chico tumbado en la alfombra que la estaba taladrando, ella cabalgaba sobre su potente macho como una yegua enloquecida al tiempo que él le golpeaba las nalgas con las palmas de sus manos haciéndola gritar. Otro de los chicos aprovechó y se arrodilló tras de ella y chupó su culo dándole un beso negro de fábula. Sabía lo que aquello significaba iba a ser ensartada por aquellos dos machos al mismo tiempo. Tras dejarle el culo bien lubricado gracias a su saliva. Aquellos dos cabrones la estaban destrozando por dentro pero ella parecía dispuesta a pasar aquella dura prueba. Los gemidos dieron paso a unos aullidos enloquecedores por su parte.
"Cabrones me hacéis enloquecer. Me muero de gusto con vosotros. Folláis de maravilla. No deseo que esto acabe nunca. Seguid así y no paréis".
Su orgasmo parecía que se aproximaba a pasos agigantados, hasta que los tres acabaron corriéndose como auténticas bestias en celo.
"Maika, ahora ya estas preparada para casarte con tu futuro marido", le dijo uno de los strippers tras sacarle la polla.
"Tienes razón, aunque ahora tengo aun más dudas de que realmente desee casarme", le contestó sonriendo.
Mientras comíamos las chicas me dijeron que tenían una gran sorpresa para la futura novia y que esperaban que aquella noche lo pasara lo mejor posible ya que no todos los días se casa una. Tras acabar de cenar, empezó a sonar la música y yo me acerqué a las chicas para que me dijeran cual era la sorpresa. Todas se rieron y me dijeron que esperase un poco más, que enseguida sabría de qué se trataba. Llegaron las doce y llegó un stripper; era un chico no muy musculoso, pero si ejercitado, se hacía acompañar por otros tres chicos. El stripper se empezó a quitar la ropa, hasta quedar en calzoncillos, veía cómo bailaba por detrás de mi prima, todas estábamos algo tomadas, y eso dio pie a que la fiesta se tornara más caliente. En unos instantes Maika ya estaba tocando al stripper en el escenario. Mojé mis labios con mi lengua y dicho gesto fue observado por Clarisa, la cual me guiñó un ojo humedeciendo igualmente sus labios.
Aquella fiesta estaba tomando unos derroteros muy interesantes. Se respiraba sexo por los cuatro costados y todos los presentes lo sabíamos.
El stripper se dirigió hacia Maika y se sentó sobre sus rodillas de cara hacia ella. La cogió las manos y las llevó hacia sus nalgas haciéndole agarrárselas con fuerza. Empezó a mover las nalgas sobre ella y acercó su cara dirigiendo su boca hacia su oreja empezando a lamerla con sus labios. Después se levantó de encima de sus rodillas y se situó ante su cara ofreciéndole la visión de su entrepierna cubierta por el tanga. Las chicas no parábamos de gritar animándolos a lanzarse al vacío. Escuché a mi prima diciéndola que le bajase el tanga y que nos enseñase lo que le colgaba entre las piernas. Los gritos en el salón eran ensordecedores, todas las chicas se encontraban en un estado de enajenación increíble esperando lanzarse a una espiral de sexo y vicio. Clarisa que parecía la organizadora de todo se acercó a Maika y le dijo que tenía que elegir a uno de los cuatro chicos para que pasase la noche con él, que mientras, nosotras nos divertiríamos con los tres restantes. Hubo gritos de júbilo y la locura se hizo colectiva ante la perspectiva que se nos presentaba aquella noche.
Yo de momento no sabía con cuál de los cuatro chicos quedarme. Estaba dispuesta a follar con cualquiera de ellos y creo que a Maika le pasaba lo mismo. Enseguida los tres nuevos muchachos empezaron a bailar en medio de todas nosotras moviéndose al ritmo salsero de la música. Yo les veía bailar sentada en la silla mirándoles hipnotizada, cuando uno de ellos se situó ante Maika invitando a su amigo a que la agarrase por la espalda mientras él inició un movimiento tremendamente sexual con su pelvis ante sus asombrados ojos. Ambos nos invitaron a todas a unirnos a ellos y a que les acariciásemos sus preciados cuerpos.
No nos hicimos de rogar, Clarisa agarró con sus dedos los laterales del pantalón de uno de ellos despojándole de golpe del mismo. A continuación agarró la camisa y la abrió de cuajo rompiendo los botones y dejando el pecho del muchacho completamente desnudo.
Por su parte, Maika se encontraba agarrada a otro muchacho abrazándole por la espalda. Le ayudó a despojarse de la sudada camiseta y después se arrodilló tras las nalgas del chico y le agarró del pantalón por la cintura tirando de él hacia abajo y dejándolo cubierto tan solo por un tanga rojo. Yo empecé a mordisquear las nalgas de otro de los macizos strippers hasta que mis manos se fueron directas hacia la parte delantera del muchacho empezando a acariciarle el paquete a través de la tela del tanga. Aquel bulto no tardó en ponerse en forma creciendo de forma considerable.
El ambiente ya estaba totalmente caldeado y todas nos encontrábamos dispuestos a cualquier cosa. Mientras tanto Nerea y Teresa ayudaron al otro chico a sentarse en el sofá y le despojaron del tanga haciendo aparecer una polla bien grande y dura que hizo que nos mojásemos todas las presentes en aquella fiesta. Nerea lo agarró con una de sus manos y lo llevó hacia su boca tragándoselo de golpe y empezando a succionarlo sin parar. Me quedé alucinada viendo como se comía aquel poderoso rabo chupándolo por todos los rincones. Nerea ofreció aquel tesoro a Teresa la cual se quedó admirando aquella polla con cara de lujuria y de pronto acarició el glande amoratado de aquel muchacho con la punta de su lengua pasando a recorrer toda la longitud de aquel miembro ensalivándolo por completo.
Yo, mientras tanto me entretenía tragándome por completo el nabo de uno de los strippers llegando a tocar la garganta con la punta de su polla. Aun no me explico cómo conseguí hacerlo. Mientras Maika parecía que ya había elegido estaba chupando el rabo de uno de los chicos mientras otro de ellos la penetraba por el culo, la oía gemir, mientras ellos se turnaban para metérsela, ambos terminaron eyaculando torrentes de leche sobre el rostro de ella.
La sala ya era una plena orgía, las chicas, estaban semidesnudas, dos de ellas compartían el pene de uno de los chicos, ambas se turnaban para chupar un enorme miembro que colgaba; vi con asombro como dos de mis amigas estaban en posición de perrito, esperando su turno, los chicos se turnaban para penetrarlas sin cesar.
Yo estaba excitadísima, cuando me di cuenta tenía a dos hombres tocándome, en unos minutos ya estaba probando las pollas de esos dos extraños; noté cómo uno de ellos se sentó en un sofá mientras me hacía una señal invitándome a montar ese gran rabo, lo cual hice de inmediato, con enorme placer subía y bajaba sobre su polla, el momento más caliente llegó cuando el otro chico untó un poco de aceite en mi culo , sentí como me estremecía mientras ese enorme palo se metía dentro de mi culito, ambos terminaron derramando su leche dentro de mi; al terminar, pase un rato dejándome tocar por ellos.
Giré la vista al escuchar los gritos que lanzaba Teresa. La escena que presencié casi me hace volverme a correr. El chico la tenía apoyada de espaldas a él con las manos sujetas al respaldo del sofá, mientras le ofrecía su coño húmedo a mi prima Clarisa, que se lo comió como una auténtica puta. El muchacho follaba con fuerza a Teresa clavándole todo su pene hasta el fondo. La tenía bien abierta de piernas y la sujetaba de las caderas traspasándola con gran fuerza. Teresa introdujo uno de sus dedos en el culo de mi prima, el chico acabó explotando en su coño llenándola con su lefa. Mientras mi prima acabó gimiendo con las caricias que le estaban haciendo en su culito.
Mientras Nerea disfrutaba con un 69 de pie que parecía que no la daba nada de vértigo y si mucho morbo. Se agarraba a la broca de aquel tío y se la comía sin parar. Él dirigió su lengua hacia su clítoris chupándolo sin descanso. A los dos minutos se había corrido entre sus labios ofreciéndole todos sus jugos.
Maika estaba con el fin de fiesta, tenía a un chico tumbado en la alfombra que la estaba taladrando, ella cabalgaba sobre su potente macho como una yegua enloquecida al tiempo que él le golpeaba las nalgas con las palmas de sus manos haciéndola gritar. Otro de los chicos aprovechó y se arrodilló tras de ella y chupó su culo dándole un beso negro de fábula. Sabía lo que aquello significaba iba a ser ensartada por aquellos dos machos al mismo tiempo. Tras dejarle el culo bien lubricado gracias a su saliva. Aquellos dos cabrones la estaban destrozando por dentro pero ella parecía dispuesta a pasar aquella dura prueba. Los gemidos dieron paso a unos aullidos enloquecedores por su parte.
"Cabrones me hacéis enloquecer. Me muero de gusto con vosotros. Folláis de maravilla. No deseo que esto acabe nunca. Seguid así y no paréis".
Su orgasmo parecía que se aproximaba a pasos agigantados, hasta que los tres acabaron corriéndose como auténticas bestias en celo.
"Maika, ahora ya estas preparada para casarte con tu futuro marido", le dijo uno de los strippers tras sacarle la polla.
"Tienes razón, aunque ahora tengo aun más dudas de que realmente desee casarme", le contestó sonriendo.
Andrea XXXIX, jugando en el probador.
Un día, estaba en casa de mis tíos. Necesitaba ropa interior y al menos un bikini, así que bajé hasta la boutique de la que soy clienta habitual. La tienda llevaba muchos años allí, creo que antes de que yo naciera, y la verdad a veces tenían cosas muy bonitas y a buen precio. Entré y vi un pequeño cambio en el personal, la señora que llevaba la tienda no estaba y en su lugar había una chica de unos 20 años, quizás la hija de la dueña o alguna empleada; aparte de ella, no había nadie, algo normal a aquella hora y en aquella época, cuando casi todo el mundo estaba tomando el sol en la playa. La chica me saludó y yo le devolví el saludo, mirando las estanterías en busca de cosas que ponerme. Mientras miraba la ropa interior, no pude evitar que se me escaparan furtivas miradas hacia la chica. Era una hembra espectacular, debía medir alrededor de 1’65, delgada aunque con curvas, con los pechos bastante más grandes que los míos, llenos y hermosos, acentuados por el top amarillo con tirantes que llevaba, que contrastaba con su piel morena sin duda debido a varias sesiones de playa. Su pelo era moreno, largo y rizado, recogido en una coleta, y sus ojos también eran negros y brillantes. Llevaba unos tejanos que marcaban su culo, algo plano, no tan firme como el mío, pero sin duda un caramelo, y un piercing dorado en el ombligo, que destacaba sobre su piel morena. Pronto, entre mirada y mirada, empecé a notar una humedad familiar entre mis piernas. ¿Pero qué me pasaba aquel día? Ya llevaba dos polvos, y mi cuerpo me pedía guerra. Tenía que hacer algo, ¿pero qué? Mientras cogía algo de ropa interior para probarme, mi mente lujuriosa empezó a maquinar un plan...
“¿Puedo entrar al probador?”, le dije a la chica.
“Claro”, replicó con una sonrisa.
Entré y me desnudé; mis pezones ya estaban duros y erguidos, deseando ser sobados por aquellas manos morenas, y mis labios vaginales ya brillaban, me estaba poniendo cachonda a marchas forzadas. Me puse un conjunto de lencería negra con tanga y sujetador, muy sexy, la verdad. Entonces, puse en marcha mi plan.
“Oye, perdona”, dije asomando la cabeza por el probador. “¿Me ayudarías a elegir? A pesar del espejo, me gusta que me ayuden otras chicas”.
La chica miró a la tienda vacía, y me dijo “Sí, espera” Fue a la puerta, la cerró por dentro y puso el cartel de “Volveré enseguida”. Perfecto. Se metió en el probador conmigo y me miró de arriba abajo. Intentó darme una opinión profesional, pero noté que se ponía ligeramente nerviosa.
“Estás muy bien”, me dijo, “un conjunto muy bonito que puedes llevar en cualquier ocasión”.
“¿Y ese azul”, le dije señalando uno de los que estaban colgados de la percha.
“Pues... cámbiate y veremos”.
“¿Por qué no me cambias tú?”, dije sonriendo.
Los ojos de la chica se cruzaron con los míos y centellearon. Se puso a mi espalda y me desabrochó el sujetador, liberando mis tetas cachondas. Las miró por el espejo, con los pezones duros y puntiagudos. Tras esto, me quitó el tanga también por detrás, arrodillándose y sobando mi culo, lo que me puso a cien. Yo no podía estarme quieta y me movía continuamente, mis labios vaginales y mi clítoris estaban hinchados esperando acción. La chica, por supuesto, se estaba dando cuenta de todo, y decidió no esperar más. Empezó a besarme el culo, aun de rodillas, tocando mi coño con la mano por detrás. Yo le dejé hacer, moviendo el culo a medida que lo besaba. Poco a poco, se fue acercando a la raja de mi culo y la lamió de arriba abajo, provocándome espasmos de placer.
“¿Cómo te llamas”, acerté a susurrar, “yo soy Paola”.
“Vanesa”, me dijo.
De rodillas, Vanesa me rodeó, sin dejar de besarme y acariciarme, poniéndome contra la pared. Yo podía observarlo todo en el espejo, lo cual le daba a la escena un morbo especial. La chica se quitó el top y el sujetador, permitiéndome una magnífica vista de su espalda; llevaba un tatuaje en el omoplato, un hada bastante grande. Empezó a besarme la parte interior de los muslos mientras sus dedos se abrían paso hacia el interior de mi coño. Yo temblaba de placer, todo mi cuerpo se agitaba, pero me negaba a cerrar los ojos, observando los movimientos de ambas en el espejo, mis tetas agitándose y su cabeza, brazos y pechos moviéndose por mi cuerpo; sin embargo, cuando su lengua se posó encima de mi clítoris no me quedó otra que apoyar las manos encima de su cabeza y cerrar los ojos, apoyándome en la pared y disfrutando del cúmulo de sensaciones que su lengua y sus dedos expertos me provocaban. No sabía si era lesbiana, pero sin duda no era la primera vez que hacía aquello, aunque siendo empleada en una tienda de ropa femenina habría tenido más de una oportunidad como la que le estaba brindando. Vanesa era toda una profesional, me ponía al borde del orgasmo con cada lametón que me pegaba, sus dedos se movían dentro de mí cada vez más frenéticamente. Yo casi no aguantaba ya, estaba a punto de correrme... y ahí llego.
“Aaaah, ah, ah”, grité sin poder evitarlo, poseída por un placer incontrolable.
Vanesa apartó la cara de mi coño, y me sonrió. Se puso de pie y nos pegamos un caliente morreo, yo además de los sabores de su boca podía notar los de mis propios jugos, lo que le daba a aquel momento un morbo especial.
“Ahora te toca a ti”, le dije cuando nuestras bocas se hubieron despegado. Bajé la vista hacia sus tetas; eran preciosas, con unos pezones enormes. No pude resistir la tentación de posar mis manos sobre aquella maravilla de la naturaleza, a lo que respondió con un sensual movimiento. Nos dimos la vuelta y la coloqué contra la pared, en el mismo sitio donde hace unos segundos me apoyaba yo. Empecé a besar, lamer y mordisquear aquellos pechos de delirio, a la vez que le desabrochaba los tejanos, que se quitó rápidamente junto a las bragas. Me percaté de lo sensibles que eran sus pezones, cada vez que pasaba mi lengua y en especial mi piercing por ellos se estremecía y gemía con intensidad. Durante unos segundos pensé en arrodillarme para probar su cuevecita de los placeres, pero deseché la idea al ver lo sensibles que eran sus tetas; me daba mucho morbo que una mujer se corriera así gracias a mí, por lo que puse una mano entre sus piernas y empecé a acariciarle los labios vaginales por encima, estaba increíblemente húmeda, aquello era prodigioso. No tardé en insertar dos dedos en su coño, a la vez que le trabajaba el clítoris con el pulgar; todo esto, por supuesto, sin dejar de sobar y lamer sus tetas y especialmente sus sensibles pezones, en los que centré toda mi atención. Vanesa se movía y se retorcía, combinando sus suspiros y jadeos con susurros de mi nombre que me hacían poner aún mas cachonda si cabe. Puso sus brazos a mi alrededor y noté como sus labios vaginales se contraían alrededor de mis dedos a la vez que la oí decir:
“Oh, si, Paola, si... me voy a... me voy a correr... aaaaay... ay, ay...”
Tras la corrida, retiré mis dedos de su coño y los lamí con mi lengua, en un sensual movimiento; ella se sumó a el, y nuestras lenguas acabaron entrelazándose, realizando una corta batalla en nuestras bocas. Tras esto, nos dimos otro beso, más romántico, y nos vestimos. Me pidió quedarse el tanga mojado que me había probado, y yo le dije que sí a cambio de sus bragas, también mojadas. Sonreímos picaronamente y nos intercambiamos las prendas, prometiéndonos que volveríamos a vernos. Finalmente, me llevé varios modelos y me marché tras hablar un rato con Vanesa.
“¿Puedo entrar al probador?”, le dije a la chica.
“Claro”, replicó con una sonrisa.
Entré y me desnudé; mis pezones ya estaban duros y erguidos, deseando ser sobados por aquellas manos morenas, y mis labios vaginales ya brillaban, me estaba poniendo cachonda a marchas forzadas. Me puse un conjunto de lencería negra con tanga y sujetador, muy sexy, la verdad. Entonces, puse en marcha mi plan.
“Oye, perdona”, dije asomando la cabeza por el probador. “¿Me ayudarías a elegir? A pesar del espejo, me gusta que me ayuden otras chicas”.
La chica miró a la tienda vacía, y me dijo “Sí, espera” Fue a la puerta, la cerró por dentro y puso el cartel de “Volveré enseguida”. Perfecto. Se metió en el probador conmigo y me miró de arriba abajo. Intentó darme una opinión profesional, pero noté que se ponía ligeramente nerviosa.
“Estás muy bien”, me dijo, “un conjunto muy bonito que puedes llevar en cualquier ocasión”.
“¿Y ese azul”, le dije señalando uno de los que estaban colgados de la percha.
“Pues... cámbiate y veremos”.
“¿Por qué no me cambias tú?”, dije sonriendo.
Los ojos de la chica se cruzaron con los míos y centellearon. Se puso a mi espalda y me desabrochó el sujetador, liberando mis tetas cachondas. Las miró por el espejo, con los pezones duros y puntiagudos. Tras esto, me quitó el tanga también por detrás, arrodillándose y sobando mi culo, lo que me puso a cien. Yo no podía estarme quieta y me movía continuamente, mis labios vaginales y mi clítoris estaban hinchados esperando acción. La chica, por supuesto, se estaba dando cuenta de todo, y decidió no esperar más. Empezó a besarme el culo, aun de rodillas, tocando mi coño con la mano por detrás. Yo le dejé hacer, moviendo el culo a medida que lo besaba. Poco a poco, se fue acercando a la raja de mi culo y la lamió de arriba abajo, provocándome espasmos de placer.
“¿Cómo te llamas”, acerté a susurrar, “yo soy Paola”.
“Vanesa”, me dijo.
De rodillas, Vanesa me rodeó, sin dejar de besarme y acariciarme, poniéndome contra la pared. Yo podía observarlo todo en el espejo, lo cual le daba a la escena un morbo especial. La chica se quitó el top y el sujetador, permitiéndome una magnífica vista de su espalda; llevaba un tatuaje en el omoplato, un hada bastante grande. Empezó a besarme la parte interior de los muslos mientras sus dedos se abrían paso hacia el interior de mi coño. Yo temblaba de placer, todo mi cuerpo se agitaba, pero me negaba a cerrar los ojos, observando los movimientos de ambas en el espejo, mis tetas agitándose y su cabeza, brazos y pechos moviéndose por mi cuerpo; sin embargo, cuando su lengua se posó encima de mi clítoris no me quedó otra que apoyar las manos encima de su cabeza y cerrar los ojos, apoyándome en la pared y disfrutando del cúmulo de sensaciones que su lengua y sus dedos expertos me provocaban. No sabía si era lesbiana, pero sin duda no era la primera vez que hacía aquello, aunque siendo empleada en una tienda de ropa femenina habría tenido más de una oportunidad como la que le estaba brindando. Vanesa era toda una profesional, me ponía al borde del orgasmo con cada lametón que me pegaba, sus dedos se movían dentro de mí cada vez más frenéticamente. Yo casi no aguantaba ya, estaba a punto de correrme... y ahí llego.
“Aaaah, ah, ah”, grité sin poder evitarlo, poseída por un placer incontrolable.
Vanesa apartó la cara de mi coño, y me sonrió. Se puso de pie y nos pegamos un caliente morreo, yo además de los sabores de su boca podía notar los de mis propios jugos, lo que le daba a aquel momento un morbo especial.
“Ahora te toca a ti”, le dije cuando nuestras bocas se hubieron despegado. Bajé la vista hacia sus tetas; eran preciosas, con unos pezones enormes. No pude resistir la tentación de posar mis manos sobre aquella maravilla de la naturaleza, a lo que respondió con un sensual movimiento. Nos dimos la vuelta y la coloqué contra la pared, en el mismo sitio donde hace unos segundos me apoyaba yo. Empecé a besar, lamer y mordisquear aquellos pechos de delirio, a la vez que le desabrochaba los tejanos, que se quitó rápidamente junto a las bragas. Me percaté de lo sensibles que eran sus pezones, cada vez que pasaba mi lengua y en especial mi piercing por ellos se estremecía y gemía con intensidad. Durante unos segundos pensé en arrodillarme para probar su cuevecita de los placeres, pero deseché la idea al ver lo sensibles que eran sus tetas; me daba mucho morbo que una mujer se corriera así gracias a mí, por lo que puse una mano entre sus piernas y empecé a acariciarle los labios vaginales por encima, estaba increíblemente húmeda, aquello era prodigioso. No tardé en insertar dos dedos en su coño, a la vez que le trabajaba el clítoris con el pulgar; todo esto, por supuesto, sin dejar de sobar y lamer sus tetas y especialmente sus sensibles pezones, en los que centré toda mi atención. Vanesa se movía y se retorcía, combinando sus suspiros y jadeos con susurros de mi nombre que me hacían poner aún mas cachonda si cabe. Puso sus brazos a mi alrededor y noté como sus labios vaginales se contraían alrededor de mis dedos a la vez que la oí decir:
“Oh, si, Paola, si... me voy a... me voy a correr... aaaaay... ay, ay...”
Tras la corrida, retiré mis dedos de su coño y los lamí con mi lengua, en un sensual movimiento; ella se sumó a el, y nuestras lenguas acabaron entrelazándose, realizando una corta batalla en nuestras bocas. Tras esto, nos dimos otro beso, más romántico, y nos vestimos. Me pidió quedarse el tanga mojado que me había probado, y yo le dije que sí a cambio de sus bragas, también mojadas. Sonreímos picaronamente y nos intercambiamos las prendas, prometiéndonos que volveríamos a vernos. Finalmente, me llevé varios modelos y me marché tras hablar un rato con Vanesa.
Vivido por
Paola
a las
22:00
2
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos
Andrea XXXV, probando sexo con hortalizas.
¿Alguna vez tuvisteis la sensación de no saber si lo que estáis sintiendo es un sueño o es real? Pues yo si tuve esa sensación y no hace mucho, este sábado, para ser más exactos. Salí un poco por la noche y cuando llegué a casa me quité la ropa y me metí en cama. No sé si llevaba mucho tiempo metida en ella, cuando noté el calor de un cuerpo que se arrimaba al mío y luego unas manos calentitas y suaves me acariciaban por la cintura y por mi vientre.Estaba media dormida, muy cansada, así que en ese momento seguí con los ojos cerrados, me pasaban demasiado los párpados para levantarlos.Esas manos comenzaron a deslizarse por mi cuerpo, hacia mis tetas, que a causa de tanto manoseo se pusieron duras y con los pezones duros y de punta. Notaba como mi piel se erizaba con cada roce de esas manos que parecían tan finas.
Estaba confusa, tenía la duda de si realmente había alguien en mi cama, tocandome, abusando de mi cuerpo, o de lo contrario era mi imaginación; mi ardiente y apasionada imaginación que había creado tal historia que mi cuerpo sentía como si pasara realmente, encendiéndose con cada idea que pasara por mi cabeza.
Pero cada vez sentía más, cada vez me sentía más despierta, más cachonda, más mojada y más abierta.
Mi cuerpo subía de temperatura, sobre todo entre las piernas y los músculos de mi coño latían cada vez más y más fuerte.
Esas manos me estaban desnudando, ese cuerpo se restregaba contra el mío; era una chica, sus tetas estaban rozando mi espalda y su chocho contra mis nalgas; estaba mojadísima, casi como si se hubiese meado.
En ese instante me desperté por completo y dándome la vuelta descubrí que era mi prima Verónica.
"Espero que no te importe, necesito follar, llevo toda la noche con una braguita vibradora y estoy cachondísima, quiero que me metas algo gordo hasta el fondo de mi chocho"
Ahora entendía por que estaba tan mojada.
"No me importa para nada, estaba deseando tener sexo"
"Traje unas esposas, quiero que me las pongas y luego me metas el calabacín que cogí del frigorífico"
Escuchar eso me puso a tope, era una guarra de verdad, la encantaba el sexo como a mi, le gustaba jugar, experimentar e inventarse nuevas maneras de sentir.
Ella se quitó rápidamente la ropa y me ofreció las manos para que las esposara. Comencé a chupar esas tremendas tetas que tenía y esos pezones que parecían que iban a explotar de lo erectos que estaban.
Los chupé y los succioné, los mordisqueé y jugué con ellos con mi lengua, mientras con mi dedo acariciaba su clítoris, en círculos, haciéndola gemir y moverse buscando el dedo, quería metérselo dentro, quería más de lo que le daba. Me gustaba sentir que yo mandaba, que yo decidía y ella tenía que aguantarse, que iba a recibir y sentir cuando y cuanto yo quisiera.
Vi que estaba a tope, con el chocho totalmente abierto, mojado y palpitando, pidiendo a gritos algo duro y gordo. Así que le puse un condón al calabacín y se lo metí de un solo golpe hasta el fondo del coño. La hizo gemir como una loca y aunque yo le movía bastante rápido, ella se movía igual la cadera, buscando que entrara más y más rápido, estaba desenfrenada, totalmente loca. Yo me mojaba como una puta simplemente con verla de esa manera. Su cuerpo sudaba del esfuerzo que estaba realizando.
"Chupame el chochito" Y así lo hice, y sintió tanto gusto, tanto placer que se corrió al poco de empezar a jugar con mi lengua.
Después dijo que me tocaba a mi, que iba a probar lo que era tener un calabacín en mi interior. Me lo metió también de golpe, noté como llegaba al fondo, pero no sentí dolor, solo placer, estaba tan abierta, tan cachonda, tan deseosa de meter algo en mi agujerito, que entraba y salía sin ningún problema, resbalaba con total facilidad por las paredes de mi coñito. Me encantaba, sentía los latidos de mi corazón muy fuertes y rápidos, me ardía el chocho, me faltaba la respiración y cuando me quise dar cuenta me había corrido como nunca, mis flujos recorrían mis nalgas mojando las sábanas como si me hubiera meado.
Me encantó y solo de pensarlo me vuelvo a mojar.
Por cierto Jorge, eres el ganador, así que ponte en contacto conmigo para quedar un día a una hora que nos venga bien a los dos.
Duckoy, tu por poco eres el elegido, espero que para la próxima vez tengas tu recompensa.
Estaba confusa, tenía la duda de si realmente había alguien en mi cama, tocandome, abusando de mi cuerpo, o de lo contrario era mi imaginación; mi ardiente y apasionada imaginación que había creado tal historia que mi cuerpo sentía como si pasara realmente, encendiéndose con cada idea que pasara por mi cabeza.
Pero cada vez sentía más, cada vez me sentía más despierta, más cachonda, más mojada y más abierta.
Mi cuerpo subía de temperatura, sobre todo entre las piernas y los músculos de mi coño latían cada vez más y más fuerte.
Esas manos me estaban desnudando, ese cuerpo se restregaba contra el mío; era una chica, sus tetas estaban rozando mi espalda y su chocho contra mis nalgas; estaba mojadísima, casi como si se hubiese meado.
En ese instante me desperté por completo y dándome la vuelta descubrí que era mi prima Verónica.
"Espero que no te importe, necesito follar, llevo toda la noche con una braguita vibradora y estoy cachondísima, quiero que me metas algo gordo hasta el fondo de mi chocho"
Ahora entendía por que estaba tan mojada.
"No me importa para nada, estaba deseando tener sexo"
"Traje unas esposas, quiero que me las pongas y luego me metas el calabacín que cogí del frigorífico"
Escuchar eso me puso a tope, era una guarra de verdad, la encantaba el sexo como a mi, le gustaba jugar, experimentar e inventarse nuevas maneras de sentir.
Ella se quitó rápidamente la ropa y me ofreció las manos para que las esposara. Comencé a chupar esas tremendas tetas que tenía y esos pezones que parecían que iban a explotar de lo erectos que estaban.
Los chupé y los succioné, los mordisqueé y jugué con ellos con mi lengua, mientras con mi dedo acariciaba su clítoris, en círculos, haciéndola gemir y moverse buscando el dedo, quería metérselo dentro, quería más de lo que le daba. Me gustaba sentir que yo mandaba, que yo decidía y ella tenía que aguantarse, que iba a recibir y sentir cuando y cuanto yo quisiera.
Vi que estaba a tope, con el chocho totalmente abierto, mojado y palpitando, pidiendo a gritos algo duro y gordo. Así que le puse un condón al calabacín y se lo metí de un solo golpe hasta el fondo del coño. La hizo gemir como una loca y aunque yo le movía bastante rápido, ella se movía igual la cadera, buscando que entrara más y más rápido, estaba desenfrenada, totalmente loca. Yo me mojaba como una puta simplemente con verla de esa manera. Su cuerpo sudaba del esfuerzo que estaba realizando.
"Chupame el chochito" Y así lo hice, y sintió tanto gusto, tanto placer que se corrió al poco de empezar a jugar con mi lengua.
Después dijo que me tocaba a mi, que iba a probar lo que era tener un calabacín en mi interior. Me lo metió también de golpe, noté como llegaba al fondo, pero no sentí dolor, solo placer, estaba tan abierta, tan cachonda, tan deseosa de meter algo en mi agujerito, que entraba y salía sin ningún problema, resbalaba con total facilidad por las paredes de mi coñito. Me encantaba, sentía los latidos de mi corazón muy fuertes y rápidos, me ardía el chocho, me faltaba la respiración y cuando me quise dar cuenta me había corrido como nunca, mis flujos recorrían mis nalgas mojando las sábanas como si me hubiera meado.
Me encantó y solo de pensarlo me vuelvo a mojar.
Por cierto Jorge, eres el ganador, así que ponte en contacto conmigo para quedar un día a una hora que nos venga bien a los dos.
Duckoy, tu por poco eres el elegido, espero que para la próxima vez tengas tu recompensa.
Vivido por
Paola
a las
22:00
3
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Lesbicos
Andrea XXXIV, me encanta lamer coños húmedos.
Este lunes a última hora de la tarde iba caminando por una zona de nueva construcción que hay cerca de casa de mis tíos. Venía del gimnasio, de hacer pilates y estaba cansadísima, solo quería llegar a casa para poder descansar. Al llegar casi al final de la calle, giré la cabeza hacia un lado y miré a un grupo de chicas que estaban sentadas y bebiendo. Cual fue mi sorpresa, cuando más adelante ví a otra chica, que debía ser del mismo grupo, meando apoyada en la valla de la obra.
Su falda recogida hasta la cintura y sus piernas abiertas dejaban ver como soltaba un chorro de pis; me puso cachondísima, no era capaz de parar de mirar como meaba, como caía desde su chocho hasta el suelo ese meo que me estaba volviendo loca.
Cuando me di de cuenta ella me estaba mirando y en vez de cortarse siguió con lo suyo y al terminar me preguntó si tenía algo para poder limpiarse. Fui a darle un pañuelo cuando me soltó " Yo también soy lesbiana". Yo le iba a decir que no era lesbiana, que era bisexual, pero no me dio tiempo, ya que me cogió de la mano que tenía el clinex e hizo que se la pasara por el chocho.
"Está bastante bien así, pero me gustaría mejor con otra cosa, seguro que entonces me quedaría muy limpio"
Sin pensármelo ni dos veces me puse de rodillas y metiendo mi cabeza entre sus piernas, comencé a lamerle el coñito, pasándosela desde el principio hasta el final.
Ella me agarró de la cabeza y me decía que no parara, que siguiera. Entonces escuché a las demás chicas que se acercaban a nosotras y parecía que se quedaban a mirar. Al parecer no todas eran lesbianas, pero lo que estábamos haciendo les parecía excitante, no sé muy bien si era por ser guarras o por todo lo que habían bebido.
Al principio no participaban, solo miraban como se lo chupaba, como jugaba con mi lengua por su agujerito. Pero luego algunas se pusieron a tocarnos y a tocarse entre ellas y las demás se animaron cuando vieron que un hombre estaba mirando lo que ocurría, y se la estaba cascando.
Una de las chicas, me sacó las tetas al aire y comenzó a chuparlas y de vez en cuando me mordisqueaba los pezones mientras me pasaba la puntita de su lengua por ellos, poniéndolos duros y puntiagudos.
No nos hicimos nada más que tocamientos y besos, nos comimos las bocas, no nos metimos dedos ni nada; fue más bien como un juego, pero me encantó. Lo malo de eso fue que me dejó demasiado caliente. Así que me fui para casa y al llegar me hice una muy buena paja en la ducha.
Aunque me sirvió de muy poco, así que pensé en darme un poco más de gusto y dárselo a algun@ de vosotr@s. Se me ha ocurrido que quien más participe con comentarios o mensajes en el Blog durante esta semana, tenga una noche de sexo por Internet conmigo, y quien sabe, si nos gusta, igual podemos hacerlo piel contra piel.
Su falda recogida hasta la cintura y sus piernas abiertas dejaban ver como soltaba un chorro de pis; me puso cachondísima, no era capaz de parar de mirar como meaba, como caía desde su chocho hasta el suelo ese meo que me estaba volviendo loca.
Cuando me di de cuenta ella me estaba mirando y en vez de cortarse siguió con lo suyo y al terminar me preguntó si tenía algo para poder limpiarse. Fui a darle un pañuelo cuando me soltó " Yo también soy lesbiana". Yo le iba a decir que no era lesbiana, que era bisexual, pero no me dio tiempo, ya que me cogió de la mano que tenía el clinex e hizo que se la pasara por el chocho.
"Está bastante bien así, pero me gustaría mejor con otra cosa, seguro que entonces me quedaría muy limpio"
Sin pensármelo ni dos veces me puse de rodillas y metiendo mi cabeza entre sus piernas, comencé a lamerle el coñito, pasándosela desde el principio hasta el final.
Ella me agarró de la cabeza y me decía que no parara, que siguiera. Entonces escuché a las demás chicas que se acercaban a nosotras y parecía que se quedaban a mirar. Al parecer no todas eran lesbianas, pero lo que estábamos haciendo les parecía excitante, no sé muy bien si era por ser guarras o por todo lo que habían bebido.
Al principio no participaban, solo miraban como se lo chupaba, como jugaba con mi lengua por su agujerito. Pero luego algunas se pusieron a tocarnos y a tocarse entre ellas y las demás se animaron cuando vieron que un hombre estaba mirando lo que ocurría, y se la estaba cascando.
Una de las chicas, me sacó las tetas al aire y comenzó a chuparlas y de vez en cuando me mordisqueaba los pezones mientras me pasaba la puntita de su lengua por ellos, poniéndolos duros y puntiagudos.
No nos hicimos nada más que tocamientos y besos, nos comimos las bocas, no nos metimos dedos ni nada; fue más bien como un juego, pero me encantó. Lo malo de eso fue que me dejó demasiado caliente. Así que me fui para casa y al llegar me hice una muy buena paja en la ducha.
Aunque me sirvió de muy poco, así que pensé en darme un poco más de gusto y dárselo a algun@ de vosotr@s. Se me ha ocurrido que quien más participe con comentarios o mensajes en el Blog durante esta semana, tenga una noche de sexo por Internet conmigo, y quien sabe, si nos gusta, igual podemos hacerlo piel contra piel.
Andrea XXXIII, descubriendo mi bisexualidad, con mi mejor amiga
Siempre me han interesado los chicos, pero alrededor de los quince años empecé a sentirme atraída también por las chicas. Se me iban los ojos a sus escotes y a sus culos. Cuando hacíamos gimnasia, al estar en los vestuarios duchándonos, desnudas, me ponía super caliente cuando miraba esas tetas al aire, con esos pezones puntiagudos, y esos chochitos descubiertos. No podía parar de mirarlas y sentía un calor tremendo por mi coñito.Desde ese momento tuve la curiosidad de sentir las manos de una chica por mi cuerpo, de sus labios y su lengua recorriendo cada centímetro de mi piel, hasta llegar a la zona más jugosa, mi chocho.Estaba en casa de mis padres y esa noche había invitado a mi mejor amiga a quedarse a dormir. Vino a mi casa para hacer un trabajo para clase, pero se hizo más tarde de lo que esperábamos, así que mis padres le dijeron de quedarse; después de llamar a sus padres aceptó.
Dormiría conmigo en mi habitación, la cama era grande y cogíamos perfectamente.
Le dejé un pijama corto y comenzó a quitarse la ropa delante de mí, haciendo que me pusiera tan nerviosa que casi no podía ni hablar.
Sus tetas eran pequeñas, sus pezones grandes, puntiagudos y oscuros. Me puso cachondísima ver esos pezones tan de punta, no podía dejar de mirarlos, aún los recuerdo como si los estuviese viendo ahora mientras escribo.
Su chochito tenía un poco de vello; al verlo tuve ganas de tocárselo, incluso de chupárselo. Cuando las dos terminamos de ponernos los pijamas nos metimos en la cama. Su cuerpo rozó con el mío y eso aún me puso más caliente, notaba mi braga mojada, mi coñito ardiendo y sin saber como mis manos fueron a parar a su cintura, acariciándola. Cuando me dí cuenta de lo que estaba haciendo aparté mi mano rápidamente, pero ella me volvió a agarrar de ella y me la colocó de nuevo en su cintura.
"Me gusta que me toques, siempre quise probar con una chica antes que con un chico, para ir entrenando."
Cuando me dijo eso, me quedé sorprendida, pero no quise preguntarle nada, simplemente hice lo que deseaba hacer.
Fui subiendo con mis manos por su cintura, su ombligo, hasta sus tetas. Comencé a tocarle los pezones con dos dedos, mientras ella respiraba muy hondo.
Me encantaba la sensación que sentía en ese momento, me encantaba tocar esos pezones que estaban tan duros y tan de punta. Sin saber como, mis labios fueron a para a ellos y seguidamente mi lengua pasaba por encima de ellos, jugueteando. Ella me agarró de la cabeza y del pelo y entonces yo se los chupé, mordisqueándolos de vez en cuando.
Mientras mis manos iban acariciando su cintura y su culo, para luego ir poco a poco hacia su chochito, por encima de la braga.
Ella suspiró muy fuerte y yo fui tocándola hasta dar con el clítoris. Cuanto más la tocaba, más se ponía.
Me sorprendió cuando me cogió por la cintura, me echó a un lado y se puso encima de mí. Me subió la parte de arriba del pijama dejándome las tetas descubiertas; comenzó a chupármelas y a sobármelas todas. Luego fue bajando con su lengua hasta llegar a me braga. Me pasó la lengua por encima de ella, presionando en mi clítoris y luego en mi agujerito. Tuve que respirar muy hondo y muy rápido, la temperatura de mi cuerpo no podía subir más, estaba ardiendo.
Me bajó la braga y pasó con su lengua por encima de mi chocho, estremecí de placer, me encantaba sentir su lengua caliente y húmeda recorriendo mi coñito.
"Yo también quiero probar tu sabor"
Al decirle eso se puso encima mía y su chocho tocando mi cara; así que metí mi lengua en su agujerito, metiéndola y quitándola, para luego pasarla de arriba a abajo y jugar con ella en su clítoris.
Mi boca se llenaba de su flujo y eso me ponía a tope. Entonces se lo chupé con ganas y le metí la lengua hasta el fondo hasta que se corrió en mi boca haciéndola temblar entera. Con la sensación de todo ese flujo llenándome la lengua, me corrí yo también.
Esa fue la primera noche que probé el sabor de una chica y la primera de otras muchas que ella se quedó en mi casa.
Vivido por
Paola
a las
22:00
0
comentarios
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Categorias:
Confesiones,
Lesbicos
Andrea XXIX, me gusta la playa.
Estábamos en una playa, al lado de unas rocas y esa chica era guapísima, con un cuerpo de escándalo, unas tetas tremendas y un coñito depiladito y pequeño.
Su cuerpo rozaba contra el mío y sus manos iban bajando por mi cuerpo, haciéndome estremecer y que mi chocho se fuera llenando de flujo poco a poco, hasta parecer que estuviera meada.
Me volví loca cuando sus dedos tocaron mi coño, jugando con mi clítoris me hizo gemir y temblar a la vez.
Bajando con su lengua por mi estómago, metiendo la puntita en mi ombligo, suspiré con gran deseo de que eso que me estaba haciendo me lo hiciera en el chocho, que tan caliente tenía.
Al no poder aguantarme le agarré la cabeza con las manos y se la fui bajando hasta que llegó a la altura deseada y entonces ella ya supo lo que tenía que hacer. Empezó a jugar en mi clítoris con la puntita de su lengua y luego me lo chupó. Después pasó su lengua por todo mi coño desde arriba abajo, sin dejar ningún sitio por recorrer, para seguir metiendo la punta de la lengua por mi agujerito, metiéndola hasta lo más hondo que podía.
Yo no paraba de gemir y pedirle que siguiera chupando, agarrándole la cabeza y apretándosela contra mi chocho.
Al rato me metió un dedo por el coñito y comenzó a meterlo y a sacarlo muy despacio, mientras, no paraba de chupar los jugos que salían de mi interior.
Pronto metió otro dedo y otro más, hasta que me metió toda la mano dentro y me hizo mirar lo abierta que estaba y lo fácil que entraba y salía su mano de mi chocho.
Eso me calentó muchísimo y rápidamente me giré, de forma que mi cara quedara en su coño y la de ella siguiera estando en el mío.
Y durante un rato continuamos chupándonos los chochos y metiendo los cinco dedos de nuestras manos; cuando de repente sentimos más manos a nuestro alrededor y más tetas, más coños restregándose contra nuestros cuerpos y más lenguas recorriendo nuestra piel.
Pude ver a unas cinco chicas que se habían quitado toda su ropa y la habían dejado tirada por el suelo, para poder participar en lo que yo y la otra chica teníamos organizado.
Me puse a mil al mirar tantas tetas, tantos chochos , todos depilados; así que no pude resistirme y comencé a tocar por todos lados, a chupar de unas tetazas a otras, de unos coños a otros, no paraba de lamer hasta que quedaban secos y cada uno me sabía mejor que el anterior. Ellas gemían de placer y me agarraban del pelo mientras me decían "Sí putita, chúpamelo todo, no dejes ni una gota. ¡Que bien lo haces!"
Las puse a todas a cuatro patas y fui dándoles palmadas en los culos una a una y pasándoles un lametazo por el coñito y otro por el culo. Eso les volvía locas porque querían más y yo las dejaba con la miel en los labios. Me encantaba tener el mando, el poder, que todas hicieran lo que yo les pedía, me daba mucho morbo.
Después les mandé a una quedarse de rodillas, a otra que le chupara el chocho y cogí a otra y la acosté de tal manera que le pudiera meter dedos por el culo. Yo me puse delante de la que estaba de rodillas y poniéndome con las piernas abiertas, metí mi coño en su cara y le ordené que me lo chupara, a lo que ella obedeció encantada. Mientras las demás tenían que mirar, pero no tocar. Luego intercambiamos las posiciones, las que estaban mirando pasaron a la acción y a las otras les tocó aguantarse y mirar.
Luego las mandé ponerse a todas en el suelo de manera que sus chochos rozaran una parte del cuerpo de otra chica, para que se los restregaran y se dieran gusto. Para luego decirles que metieran su mano en el coñito de la que estuviera a su lado. Todas lo hicieron, poco a poco, hasta tener toda la mano dentro del coño de otra y luego empezaron a mover las manos. Yo me puse a cien y aunque la chica que me había metido la mano, la movía muy rápido, me supo a poco y empecé a mover mi cuerpo para que todos esos dedos salieran y entraran hasta lo más hondo de mí. Las demás hicieron lo mismo y pronto nuestros gemidos ganaron fuerza. Nuestros cuerpos estaban sudados y temblorosos de lo bien que lo estábamos pasando y nuestros chochos no pudieron aguantar más y nos corrimos como guarras, soltando todo el flujo que llevábamos dentro.
Y me desperté, me desperté sobresaltada y empapada en sudor, manchada y agitada como nunca.. lástima que solo fuera un sueño, pero ¿por qué no lo podré hacer realidad?¿no os parece?.
Andrea XXVIII, sexo a dos bandas.
La amiga de mi prima llevaba un escote que dejaba muy poco a la imaginación y yo notaba como mis ojos se me iban cada dos por tres a esas pedazo de tetas. Ella se dio de cuenta y lejos de molestarle, le encantó, porque justo en ese momento, abrió más el escote, para que parte de sus tetas salieran de él.
Eso no hizo más que ponerme más nerviosa y cachonda, noté que me acaloraba y llamé la atención de su novio, que al momento se percató de lo que me pasaba.
Pero esa situación no le molestaba, incluso le excitaba, comenzó a preguntar sobre gustos sexuales hasta que llegó mi turno.
Yo le dije que me gustaban tanto las chicas como los chicos, y eso hizo que sus ojos brillaran.
"¿y te acostaste con chicos y chicas?"
Le contesté que había probado todo. "Así que tienes mucha experiencia ¿no?"
A lo que contesté sin cortarme nada "¿Quieres probar lo experimentada que soy?Así puedes descubrirlo por ti mismo."
Al mirar la cara que puso su novia, supe que había metido la pata, pero en ese momento fue lo que quise decir, porque ese chico me puso tan caliente, que la verdad tenía ganas de probar su polla y me daba igual que su novia estuviera allí; además había sido él quien había tirado las indirectas, fue él el primero en desearlo.
Mi prima me dijo que la acompañara a la cocina y me dijo que su amiga era bisexual, que al chico le gustaba que ella follara con chicas, pero que lo único que le había interesado desde el principio era que su novia follara conmigo. Yo no estaba tan segura, me miraba con demasiado deseo; por algún motivo sabía que yo le ponía cachondo.
Cuando regresamos les propuse meternos en la piscina, y aunque ellos no llevaban bañador, se metieron igual. Al saber que era lo que querían de mi, me acerqué a ella y comencé a rozarle la piel, por debajo del agua; ella se estremeció, pero al rato también me estaba tocando la cintura y el culo.
Fue quitándose la ropa interior con la que había entrado en la piscina, hasta quedarse totalmente desnuda, mientras tanto él no nos quitaba el ojo de encima, sobre todo a mi y me pareció ver como se tocaba la polla debajo del agua.
Mi prima decidió irse, aún no sé muy bien porque.
El caso es que yo me quedé allí con ellos; Laura, que así se llamaba, se acercó cada vez más y empezó a tocarme por las tetas hasta que me las dio sacado del bikini, para luego comenzar a chuparlas. Después se las chupé yo a ella, eran gordísimas, pero estaban bien puestas, duritas y con los pezones bien grandes y puntiagudos.
Al poco rato, supe que necesitaba algo más, así que subí y me senté en el bordillo de la piscina y apartando un poco el bikini a un lado, le dí a probar mi depiladito coño, el cual ella chupó como si nunca hubiera probado nada igual; por momentos me lo mordisqueaba y eso me hacía gemir de placer. Rubén, así se llamaba su novio, se la estaba cascando, en ese momento lo supe con claridad, por la manera que tenía de mover la mano y el brazo con el que se la estaba pelando.
Tenía cara de deseo, de querer follarme, no dejaba de mirarme a la cara; y con cada gemido que yo daba se volvía loco, se destrozaba la polla y gemía él también.
Luego se lo hice yo a ella, se sentó en el bordillo y yo me volví al agua; le abrí bien las piernas y comencé a chupárselo poco a poco jugando con su clítoris, hasta provocarle tal placer que se mojaba como si se estuviese meando. Luego le lamí todo el coño de arriba a abajo y de abajo a arriba, primero muy despacio y luego más rápido. Como ella a mí, le dí pequeños mordisquitos, y le agarraba con los dientes un poco de chocho y se lo estiraba con los dientes para luego soltárselo, así repetidas veces. Eso le hizo enloquecer. Con la excusa de querer ver mejor, Rubén se acercó y comenzó a tocarme por todas partes bajo del agua, incluso me metió mano por debajo del bikini, tocándome el chocho me puso a mil y empecé a meterle dedos por el chocho a Laura. Ella se recostó hacia atrás y se dejó hacer, mientras se tocaba las tetas y gemía como una loca.
Mientras él, aprovechando que su novia no nos podía ver, se sumergió bajo el agua, me quitó el bikini y me chupó el coño a la vez que me metía dedos.
Luego subió muy pegado a mí, rozando su cara con mis tetas. Pasó la punta de su lengua por mis pezones pero sin pararse a chuparlos, cosa que me encendió más, por que yo realmente quería que lo hiciera. Se apartó y siguió mirándome y tocándose.
"¡Sigue!" me dijo Laura. Sin darme cuenta, había dejado de mover los dedos dentro de su chocho.
Me encantaba, estaba tan mojado que mis dedos resbalaban y tan abierto que podía meterlos con total facilidad.
Seguí metiendo dedos hasta que le metí toda la mano en el coño y luego le metí por el culo; los moví muy rápido hasta que ella, al no poder aguantar más se corrió, llenándome completamente las manos de su flujo, que luego lamí hasta no dejar ni gota.
Salimos de la piscina y yo me fui a mi habitación para cambiarme. Estaba totalmente desnuda cuando sentí que alguien me agarraba por la cintura y que una polla realmente dura y gorda rozaba contra mi culo.
Era Rubén. "Ella ya disfrutó, ahora nos toca a nosotros" Sin dejar que siguiera hablando, me lancé hacia él, comiéndole la boca, era lo que había deseado desde el principio. Me cogió por las nalgas y abriéndome las piernas para rodear su cintura me dejó caer de golpe en su tremenda polla, que estaba totalmente erecta, dura y gorda. Nos pusimos encima de la cama y empezamos a follar como locos. Me empujaba con una fuerza que hacía que la cama se moviera. Los dos habíamos tenido ganas de follar desde que nos habíamos lanzado las indirectas.
Luego me puso a cuatro patas y me metió la polla por el culo con la misma fuerza que lo había hecho por el coño, mientras me tocaba el clítoris. Sentí como su pollón se hinchaba dentro de mi chocho, el cual ardía de calor y estaba empapado de flujo. Gemíamos bajo, para que no nos escucharan abajo, pero nuestras caras estaban llenas de placer, cada centímetro de nuestro cuerpo temblaba como no lo había hecho nunca, hasta que nos corrimos los dos. Fue bastante rápido, para que no nos pillaran, pero muy intenso.
Después bajó, y un poco más tarde bajé yo. Creo que no se notó nada, pero entre nosotros saltaban chispas, la atracción que sentíamos el uno por el otro no se había terminado al follar. Necesitaba más y sé que él también. Así que estoy deseando volver a verlo. Y por lo contenta que quedó su novia Laura, creo que no tardaremos mucho tiempo en encontrarnos de nuevo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







