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Andrea LII, orgia en "Santos".

Este fin de semana aprovechando el puente de todos los Santos mis primitas y yo decidimos hacer una pequeña escapadita al campo, para relajarnos antes de que los exámenes se nos empiecen a echar encima. Así que decidimos hacer una escapadita a la sierra, aprovechando que Clarisa ya tenía el Carnet de conducir y mi tío le dejaba el coche.
Así nos fuimos a unos apartamentos que habíamos conseguido en Internet por poco dinero. Pero claro como supondréis, tres chicas guapas y ardientes pueden estar poco tiempo solas jajaja.
Así el mismo día que llegamos y gracias al típico de -¿tenéis fuego?, conocimos a tres chicos aragoneses que habían venido a pasar el fin de semana. Tras las presentaciones de rigor y gracias a que ellos eran bastante simpáticos y abiertos, no tardamos en empezar a intentar conocernos un poco mejor y para eso decidimos invitarlos a nuestra cabaña. Allí se presentaron a las 7 de la tarde. Más que nada esa tarde estuvimos bebiendo un poco, fumando y jugando a las cartas y al parchís.
Julio, que era el más joven de ellos con unos 19 años, era pelirrojo, tenía bastantes pecas pequeñas por la cara y un cuerpo de escándalo como para marearse, y era como yo digo guapito de cara. Propuso jugar a una especie de prendas, pero solo con revelaciones personales, así que quien perdía debía revelar a los demás sus secretos personales. Fue bastante divertido y pudimos saber cosas secretas de cada una de nosotras, así como de ellos
Clarisa por ejemplo nos reveló, que se excitaba viendo películas porno sobre todo si salían chicas haciendo lluvias doradas.
Antonio que tenía 20 años, era moreno con el pelo ondulado sobre los hombros y de cara atractiva y juvenil, su cuerpo estaba muy bien, su camiseta dejaba entrever unos pectorales increíbles, y tenía unos ojos negros impactantes. Dijo que era virgen, pero no por falta de ganas sino de oportunidades, eso me puso a mil un virgen uhhh.
José que tenía 21 años, era holandés y llevaba cinco años viviendo en España con sus padres, que por lo que comentó eran muy liberales... el, no tanto, de momento. Era rubio con un pelo liso cortito. Dijo que virgen no le quedaba ni el culo, pues se había introducido los dedos en más de una ocasión, junto a algún plátano y otras fálicas verduras... sí, eso fue lo que nos comentó con una tímida sonrisa.
Verónica reveló que le gustaban mayores que ella y que la encantaba masturbarse con revistas eróticas o porno, en las que salgan dobles penetraciones.
Yo les confesé que no era virgen y que había hecho casi de todo, que fuese su imaginación la que pusiese límites a mis palabras.
A las nueve y media de la noche tuvieron que irse a cenar.
Esa noche no paso nada, pero lo pasamos genial bailando y riendo, y ellos también, o eso dijeron al día siguiente.
Les habíamos invitado a comer llegaron a eso de la una, y nos ayudaron a preparar la comida mientras veíamos la tele y tomábamos un aperitivo con vermut... para cortar el hielo.
Después nos pusimos a comer y el vino corrió bastante por la mesa, y se notaba por la risa y el alboroto que había. Ya serían las dos cuando José, que era el más atrevido, sugirió jugar otra vez a las prendas y a todos nos pareció bien. En principio continuamos con lo del otro día y cada vez que uno fallaba, debía responder a una pregunta personal que el grupo de chicas o chicos conjuntamente le hacían, según fuera el caso. Las preguntas iban en aumento en cuanto a temperatura sexual se refiere. Por ejemplo, hasta le preguntaron a Verónica, ya una vez entrados en tema y animados, si la habían enculado en alguna ocasión, a lo cual ella respondió que claro muchas veces y que la encantaba. A Clarisa le preguntaron si le había hecho una mamada a varios chicos a la vez, y dijo que sí lo había hecho en alguna o algunas ocasiones, no recordaba bien. A mí me preguntaron por ejemplo, que si le había comido la almeja a alguna chica, a lo cual asentí con la cabeza y también si había participado en una orgía, a lo que también asentí con una sonrisa.
Esas preguntas y bastantes más sobre fantasías sexuales, las fuimos respondiendo nosotras y ellos por un buen rato, como si hubiera una confianza de toda la vida. Las cervezas y algún que otro chupito ayudaban bastante, mezclado con el humo de tabaco de más de la mitad que fumábamos.
Como era de esperar, el ambiente se iba caldeando, y yo propuse, como en broma, continuar el juego pero con prendas de vestir para darle más emoción al juego, a lo que José, junto con Antonio y Julio dijeron que sí... así, sin pensarlo... que les hacía gracia y que nunca lo habían hecho. Mis primas como es habitual no lo dudaron tampoco.
Precisamente la primera que tuvo que ceder prenda fue Clarisa, que empezó por un zapato. Habíamos quedado en partir todos con el mismo número de prendas, para igualar el juego. Antes que a ninguna chico le tocara enseñarnos los calzoncillos, yo ya había tenido que quitarme los pantalones y quedarme en tanga.
Verónica, fue la primera que hubo de quitarse el jersey y mostrarnos el sujetador blanco con bordes de encaje que llevaba y que ocultaban sus portentosas tetas. La cosa iba bastante igualada y todos nos íbamos despojando de las prendas superficiales. Era condición el sacarse la prenda de pie encima de una mesita grande y redonda que había en el centro de la sala, rodeada por todos, sentados en unos sofás. Al quitarse Julio los jeans con un buen movimiento de caderas, lo que me excitó enormemente.
Después el turno fue para José que de forma lenta... dando unos giros, se fue despojando del pantalón y nos mostró su enorme paquete. Quedamos en que cuando uno estuviera ya desnudo quedaría exento del juego hasta terminar todos, para no discriminar a nadie que estuviera de mala suerte. La impresión era de que solo queríamos jugar y divertirnos pero sin tapujos y dando espacio a la imaginación y la fantasía que se nos iría desarrollando durante el juego.
La siguiente en perder partida fue Clarisa... y sin complejos ya, se desabrochó el sujetador y nos presentó sus tetas, con los pezones erectos y abultados por la excitación del momento. Yo fui la que la siguió y me quedé en pelotas... con el aplauso de todos.
Antes de ver las tetas fantásticas que nos exhibiría Verónica, le tocó el turno a José y fue el primer rabo que presenciamos yo y mis primas, tras el bajarse los slips mientras nos miraba a la cara con una sonrisa. La siguiente polla dispuesta a mostrarse fue la de José que nos hizo unas contorsiones mientras se bajaba lentamente los calzoncillos, como si de una Stripper se tratara. Su pubis no estaba tan rasurado como el Antonio pero su polla era descomunal.
Luego le tocó a Verónica que se bajó sus braguitas verdes, sin tanto arte como yo y enseñándonos su rubio pubis y también bastante rasurado. Al desnudarse sobre la mesita, podíamos ver con mejor detalle la parte baja y los labios de sus apetecible coño, a poco que se abrieran de piernas.
Terminó la tanda Antonio, el virgen de la casa, mostrándonos su flamante polla que ya estaba, en su máxima erección, y que se llevó el mayor aplauso, por el hecho de ser la primera erección de la velada, que no la última que veríamos ese día.
Ahora que ya estábamos todos desnudos, decidimos aumentar la temperatura de la sala, mostrando con más detalle las partes púdicas.
El juego prosiguió. El grupo de chicas o chicos, según tocara, debía pedir al perdedor, que les mostrara en sus narices sus más íntimos secretos, pero sin tocar ¡eh!... Me tocó a mí primero y me pidieron que les mostrara mi coño abierto y se lo mostré a unos diez centímetros de sus caras, ya que se acercaron mucho para presenciar aquello que quizá no habían visto nunca con tanto detalle. Se oyó algún Huauu... Después le tocó a José al que le pedimos que nos enseñará su polla, pues él la tenía bastante gorda, y nos hacía ilusión verla con todo detalle.
Clarisa fue la primera en perder y le pedimos que nos mostrara sus labios mayores, y los menores... ¡ah! y que los abriera con sus dedos para poder presenciar su entradita vaginal. Por fuera, los labios tenían un color oscuro pero al abrirlos de par en par nos reveló lo rosado de su coño.
Ya no hablo del estado de nuestra excitación que era en grado sumo y la fiesta solo había hecho que empezar.
Le siguió Verónica a la que le pedimos que se pusiera de cuatro patas y nos enseñara el culete. Así lo hizo y tras levantar su hermoso trasero y con su cara apoyada en la mesa, con sus manos separó lo que pudo sus nalgas y nos exhibió su precioso agujerito que se abrió un poco al hacer ella un movimiento intencionado. Cuando una de nosotras mostrábamos nuestros rincones preciados, las otras dos prestábamos la misma atención que los tíos. A Antonio le pidieron lo mismo y nosotras con expectación se lo contemplábamos mientras en sus bonitos ojos se reflejaban, el deseo y la pasión, que aumentaban a cada nuevo hallazgo sexual. Parecía como si estuviésemos descubriendo el sexo por primera vez...
Después de pasar todos por más o menos lo mismo y ya desvelados nuestros más secretos rincones sexuales, continuamos, pero la siguiente prenda que le pedimos a Clarisa, tras perder partida, ahora ya, fue meterse un dedo en su chochito o en el culo... a escoger, y escogió el primero. Esas prendas, o penalidades, acordamos en que duraran entre 10 y 15 segundos para no alargarnos demasiado y cortar a tiempo. Clarisa me acercó su dedo medio y me lo metió en la boca para que se lo chupara, y acto seguido, no sin antes abrirse de piernas, se lo introdujo suavemente todo dentro y empezó a sacarlo y meterlo con lentitud para así nosotros apreciar mejor su leve masturbación. Incluso ahora que estoy escribiéndolo, me excita esa escena, y las otras, al recordarlas.
A José le pidieron tras perder su juego, que se la meneara un ratillo, por lo que la excitación de todos iba en aumento. Claro, si te masturbas delante de tres deliciosas y desnudas chicas, o chicos en su caso, aunque por un leve periodo, la calentura aumenta... que no te cuento. Cuando le tocó el turno a Verónica, ésta decidió meterse el dedo por el culito, y nos pidió una crema, que en ese caso fue una de manos con la cual se ungió el dedo para introducírselo sin mucha dificultad.
El ambiente se iba caldeando, si cabía más, y tras unas cuantas prendas de este estilo, le tocó a Antonio, y decidimos cambiar de juego y jugar a la adivinanza. Teníamos que dar un beso con la lengua o morreo con los ojos vendados, a los tres chicos y adivinar cuál era cual, al que menos acertara, le pondrían una prenda o pago. Yo solo acerté a José, aunque disfruté de la fogosidad, no sé de cual, que me metió la lengua hasta la garganta.
Como los otros dos no acertaron ninguna, lo echaron a suertes y perdió José. Como a estas alturas ya habíamos perdido los prejuicios, y ellos, por lo que comprobé... también... ya se dejaban llevar por la fantasía sexual y el placer en estado puro. Le pedimos que nos metiera, una a una claro, la lengua en nuestro ojete trasero, por unos veinte segundos que duraba el "castigo".
Empezó con Clarisa, que se puso de cuatro patas en el sofá, con su carita apoyada en éste y el trasero empinado. Una mano en cada nalga y abriéndolas al máximo... y se le escaparon algunos leves gemidos, por el leve pero buen trabajo de él. Continuó Verónica y utilizó la misma postura que Clarisa en el sofá y con sus preciosas piernas morenas y bien separaditas... para facilitar el camino a la diestra lengua ya experta de José. También tuve yo mi momento, que de igual forma, gocé de un éxtasis embriagador.
Tras los lengüetazos de rigor y los consecuentes gemidos no ocultados, nos pidieron, ya que les tocaba... que nos introdujésemos sus pollas en la boca con los ojos vendados, por turnos, para descubrir a sus dueños.
Empecé yo. La que acertó menos fue Clarisa que solo acertó con José... por su grosor. Como sabíamos que también le gustaban las chicas, le impusimos como prenda que les metiera la lengua por nuestros húmedos y ardientes labios vaginales de sus queridas primas. Empezó con su hermana que con sus dedos abrió lo más que pudo sus labios para que la lengua ya lista de su amiga se adentrara bien adentro y degustara el néctar sexual. Verónica gimió cuando le mordisqueó el clítoris y tuvo alguna convulsión pélvica, que llegó a su fin al terminar los poco más de veinte segundos que acordamos.
Esos cortes en seco, solo hacían que acrecentar la excitación general de todos, pero seguimos con el control del juego antes que abandonarnos al desenfreno general. Después de que hizo lo propio conmigo, me tumbé y separé mis piernas, para disfrutar de unos instantes de sueño.
Después de esto el calor fue en aumento, el juego pasó a un segundo lugar y cambiaron las reglas, ahora todo valía.
Yo estaba cachondisima y José aprovechó, para excitarme un poco me pasó su lengua por mis labios y el clítoris, agarró su polla y me la introdujo, tras frotarla un poco de arriba a abajo, por mis labios vaginales, primero despacio y luego rápidamente.
Mientras Vero que estaba toda dilatada vio como Antonio se untaba los dedos en crema. Primero uno y después dos dedos son los que le introdujo sin mucho esfuerzo en su ojete, que se expandía con el movimiento rotatorio y adelante y atrás de la mano. Ella gemía dulcemente y meneaba su culito respingón al ritmo oscilante de los dedos.
Era el turno de Clarisa y Antonio, ella sabía que era virgen y que necesitaría un empujón, así que se la agarró con una mano, se la meneó un poco y se la metió hasta la garganta, luego él comenzó a moverse adelante y atrás como si la estuviera follando, pero en la boca, y al poco tiempo, ella misma, pidió que se la metiera ya, se la metió suavemente en su coño húmedo y empezó a empujar como un loco dejando atrás su virginidad. Estaba totalmente cachondo y al ser su primera vez aguanto poquísimo, ya que a los dos minutos no aguantaba más. Así después de preguntarle si podía correrse dentro de ella y que ella le respondiese que sí, antes de terminar la frase ya se había corrido.
Antonio ya se había estrenado pero queríamos que lo recordará a lo grande, así le propuse un juego. Se trata de una ruleta rusa, las tres le mamaríamos su polla por turnos, entre 10 y 15 segundos, hasta que él se corriese en la boca de una de nosotras, la que tocara. Él aceptó la propuesta y le vendamos los ojos. Las tres nos sentamos en la cama una al lado de otra y sus empezamos a mamar mientras que sus amigos se la cascaban para que no se les bajase. Hizo cuatro o cinco rondas antes de correrse en mi boca, en ese momento José le sacó la venda de los ojos y pude ver mis ojos mientras tenía su ardiente polla dentro de mi boquita y el semen, liquido como el agua, por la prolongada excitación, salía por la comisura de mis labios. Vero y Clarisa para no ser menos, también se acercaron... y primero una y después la otra también se la chuparon un poco para degustar las últimas gotas del codiciado liquido.
En ese momento Julio le dijo a Verónica; "-¿no dijiste antes que una fantasía tuya era ser penetrada por dos hombres a la vez?"
"Bueno pero..." Contestó ella. Tranquila Verónica y relájate que iremos con cuidado, pues estamos aquí para disfrutar. Así introdujo su polla, rígida a tope, con cuidado mientras José iniciaba la penetración anal, hasta que ambos fueron cogiendo el ritmo y el compás. Mientras ella aumentó su gimoteo, lo cual me ponía cachondísima casi más que la penetración en sí, así que empecé a frotarme el clítoris viendo la escena. No tardó Vero en tener su primer orgasmo, pero les suplicó que no la sacaran, y así lo hicieron, pues no tenían muchas ganas de abandonar aquello. Por un tiempo que no sé lo que duró, prosiguieron hasta que le llegó el segundo orgasmo y fue entonces cuando primero José y luego Julio se corrieron.
Ahora le tocaba a Clarisa... y Antonio estaba fresco como una rosa. Clarisa dijo entonces, creo que por seguirle el juego, "-¿No confesaste, que tu fantasía era que uno o dos hombres te hicieran pis encima?”Claro...", contestó ella.
Así nos fuimos todos al cuarto de baño, y Clarisa se estiró desnuda en la bañera con sus bonitas y morenas piernas abiertas y frotándose sus coño para una mayor excitación a la vez que se separaba los labios para que su rosado chocho fuera bañado por pis.
Yo que estaba como una moto cogí la polla de Antonio y la encaré al cuerpo desnudo de mi primita, Vero hizo lo mismo con Julio. Los dos teníamos una erección de caballo. Empezaron a mear por encima del bello cuerpo de Clarisa. Nosotras como si de una manguera se tratara, lo esparcíamos sobre su raja abierta y sus tetas. Primero tenía la boca cerrada, pero en un instante la abrió y dejó que la orina llenase su boca, pero no lo tragó sino que lo echaba fuera.
Cuando terminaron, Julio le dijo a Vero que ella también debía probar el gusto y que se la chupara un poco para degustar las últimas gotas, y así lo en yo lo hice con la de Antonio y ambas nos metimos sus rabos en la boca y escurrieron las últimas gotas de su dulce pis
Ni corta ni perezosa, Clarisa dijo que si alguien tenía más ganas, que ya puesta... a lo que nosotras dos no lo dudamos ni un instante y nos metimos¡ de pie en la bañera y empezamos nuestro turno de lluvia dorada sobre su desnudo y mojado cuerpo.
Ya todos meados, salimos de la bañera y en ella sólo quedó Clarisa a la que Antonio y Julio se dispusieron a duchar. La enjabonaron bastante y de paso ellos también. Con la esponja y las manos jabonosas estuvieron masajeándole sus tiernas tetas a la vez que también su palpitante coño.
Mientras Vero y yo, abusábamos un poquito de José al que teníamos agachado lamiéndonos nuestras humedecidas rajitas que hervían, mientras yo besaba y además mordisqueaba los pezones de mi primita que apuntaban a las estrellas. Luego él nos puso a cuatro patas y empezó a meternos los dedos que ya iban solos, y rápidamente los sacaba, hasta que metió en su lugar su rolliza verga tiesa que sin problemas entró hasta el fondo. Así fue turnándose en nuestros culitos, hasta que la sacó y me la metió en el coño mientras mi prima en cuclillas me metía todo su coño en mi boca, hasta que se corrió en ella. Un minuto después José me dijo que ya estaba a punto de correrse lo aparté y me la metí en la boca sin decir ni hola. Empecé a chupar y a metérmela cada vez más adentro y más rápido, e incluso me metí sus huevos en la boca, lo que le puso a mil, haciendo que se corriese en mi cara.
Julio, Antonio y Clarisa, nos observaban desnudos recién salidos de la ducha. Nos duchamos el resto y ellos se vistieron, nosotros ya no, solo los tangas y punto.
"Bueno, ha estado muy bien", dijo Antonio, ha sido un gran estreno"
“A ver si lo repetimos el año que viene", contestó riendo Clarisa.
José le dio su dirección de su e-mail a Vero y le dijo que si queríamos podíamos seguir en contacto.
Aquello había sido muy fuerte y estábamos todos un poco como parados. Nos despedimos con unos besos en la cara y se fueron. Al día siguiente a medio día debían partir hacia Aragón. Nosotras nos quedamos una hora más, despiertas y comentando, lo bien que nos había salido el Puente de Santos de este año.

Andrea XLII, despedida de soltera.

Ayer me sucedió una experiencia que no puedo dejar de contaros. Una amiga de mi prima Clarisa, Maika, se casaba y nos invitaron a su despedida de soltera. Por la tarde estuvimos mi prima y yo buscando el modelo adecuado para asistir a la fiesta. Clarisa se decidió por un vestido de color rojo de tirantes, con gran escote que le marcaba el canalillo de sus pechos. El vestido marcaba de forma escandalosa las caderas de mi prima, haciéndola muy apetitosa para cualquier hombre. Yo la sugerí que no se pusiera sujetador ya que le quedaría mal con aquel vestido. Al subirle la cremallera y volverse, me fijé en el modo como se marcaban sus pezones a través de la tela del vestido. Como calzado eligió unas sandalias negras de alto tacón que la hacían parecer un bombón. Yo, por mi parte, elegí un conjunto de blusa blanca con dos botones desabotonados junto a un pantalón negro de vestir y unas botas blancas de tacón alto. Cogimos un taxi y nos dirigimos al local donde habían preparado la fiesta. El salón se encontraba lleno de globos y al entrar fuimos besando una a una a todas las chicas, a las que ya conocía del Insti y de la fiesta de pijamas, especialmente a Maika, la afortunada.
Mientras comíamos las chicas me dijeron que tenían una gran sorpresa para la futura novia y que esperaban que aquella noche lo pasara lo mejor posible ya que no todos los días se casa una. Tras acabar de cenar, empezó a sonar la música y yo me acerqué a las chicas para que me dijeran cual era la sorpresa. Todas se rieron y me dijeron que esperase un poco más, que enseguida sabría de qué se trataba. Llegaron las doce y llegó un stripper; era un chico no muy musculoso, pero si ejercitado, se hacía acompañar por otros tres chicos. El stripper se empezó a quitar la ropa, hasta quedar en calzoncillos, veía cómo bailaba por detrás de mi prima, todas estábamos algo tomadas, y eso dio pie a que la fiesta se tornara más caliente. En unos instantes Maika ya estaba tocando al stripper en el escenario. Mojé mis labios con mi lengua y dicho gesto fue observado por Clarisa, la cual me guiñó un ojo humedeciendo igualmente sus labios.
Aquella fiesta estaba tomando unos derroteros muy interesantes. Se respiraba sexo por los cuatro costados y todos los presentes lo sabíamos.
El stripper se dirigió hacia Maika y se sentó sobre sus rodillas de cara hacia ella. La cogió las manos y las llevó hacia sus nalgas haciéndole agarrárselas con fuerza. Empezó a mover las nalgas sobre ella y acercó su cara dirigiendo su boca hacia su oreja empezando a lamerla con sus labios. Después se levantó de encima de sus rodillas y se situó ante su cara ofreciéndole la visión de su entrepierna cubierta por el tanga. Las chicas no parábamos de gritar animándolos a lanzarse al vacío. Escuché a mi prima diciéndola que le bajase el tanga y que nos enseñase lo que le colgaba entre las piernas. Los gritos en el salón eran ensordecedores, todas las chicas se encontraban en un estado de enajenación increíble esperando lanzarse a una espiral de sexo y vicio. Clarisa que parecía la organizadora de todo se acercó a Maika y le dijo que tenía que elegir a uno de los cuatro chicos para que pasase la noche con él, que mientras, nosotras nos divertiríamos con los tres restantes. Hubo gritos de júbilo y la locura se hizo colectiva ante la perspectiva que se nos presentaba aquella noche.
Yo de momento no sabía con cuál de los cuatro chicos quedarme. Estaba dispuesta a follar con cualquiera de ellos y creo que a Maika le pasaba lo mismo. Enseguida los tres nuevos muchachos empezaron a bailar en medio de todas nosotras moviéndose al ritmo salsero de la música. Yo les veía bailar sentada en la silla mirándoles hipnotizada, cuando uno de ellos se situó ante Maika invitando a su amigo a que la agarrase por la espalda mientras él inició un movimiento tremendamente sexual con su pelvis ante sus asombrados ojos. Ambos nos invitaron a todas a unirnos a ellos y a que les acariciásemos sus preciados cuerpos.
No nos hicimos de rogar, Clarisa agarró con sus dedos los laterales del pantalón de uno de ellos despojándole de golpe del mismo. A continuación agarró la camisa y la abrió de cuajo rompiendo los botones y dejando el pecho del muchacho completamente desnudo.
Por su parte, Maika se encontraba agarrada a otro muchacho abrazándole por la espalda. Le ayudó a despojarse de la sudada camiseta y después se arrodilló tras las nalgas del chico y le agarró del pantalón por la cintura tirando de él hacia abajo y dejándolo cubierto tan solo por un tanga rojo. Yo empecé a mordisquear las nalgas de otro de los macizos strippers hasta que mis manos se fueron directas hacia la parte delantera del muchacho empezando a acariciarle el paquete a través de la tela del tanga. Aquel bulto no tardó en ponerse en forma creciendo de forma considerable.
El ambiente ya estaba totalmente caldeado y todas nos encontrábamos dispuestos a cualquier cosa. Mientras tanto Nerea y Teresa ayudaron al otro chico a sentarse en el sofá y le despojaron del tanga haciendo aparecer una polla bien grande y dura que hizo que nos mojásemos todas las presentes en aquella fiesta. Nerea lo agarró con una de sus manos y lo llevó hacia su boca tragándoselo de golpe y empezando a succionarlo sin parar. Me quedé alucinada viendo como se comía aquel poderoso rabo chupándolo por todos los rincones. Nerea ofreció aquel tesoro a Teresa la cual se quedó admirando aquella polla con cara de lujuria y de pronto acarició el glande amoratado de aquel muchacho con la punta de su lengua pasando a recorrer toda la longitud de aquel miembro ensalivándolo por completo.
Yo, mientras tanto me entretenía tragándome por completo el nabo de uno de los strippers llegando a tocar la garganta con la punta de su polla. Aun no me explico cómo conseguí hacerlo. Mientras Maika parecía que ya había elegido estaba chupando el rabo de uno de los chicos mientras otro de ellos la penetraba por el culo, la oía gemir, mientras ellos se turnaban para metérsela, ambos terminaron eyaculando torrentes de leche sobre el rostro de ella.
La sala ya era una plena orgía, las chicas, estaban semidesnudas, dos de ellas compartían el pene de uno de los chicos, ambas se turnaban para chupar un enorme miembro que colgaba; vi con asombro como dos de mis amigas estaban en posición de perrito, esperando su turno, los chicos se turnaban para penetrarlas sin cesar.
Yo estaba excitadísima, cuando me di cuenta tenía a dos hombres tocándome, en unos minutos ya estaba probando las pollas de esos dos extraños; noté cómo uno de ellos se sentó en un sofá mientras me hacía una señal invitándome a montar ese gran rabo, lo cual hice de inmediato, con enorme placer subía y bajaba sobre su polla, el momento más caliente llegó cuando el otro chico untó un poco de aceite en mi culo , sentí como me estremecía mientras ese enorme palo se metía dentro de mi culito, ambos terminaron derramando su leche dentro de mi; al terminar, pase un rato dejándome tocar por ellos.
Giré la vista al escuchar los gritos que lanzaba Teresa. La escena que presencié casi me hace volverme a correr. El chico la tenía apoyada de espaldas a él con las manos sujetas al respaldo del sofá, mientras le ofrecía su coño húmedo a mi prima Clarisa, que se lo comió como una auténtica puta. El muchacho follaba con fuerza a Teresa clavándole todo su pene hasta el fondo. La tenía bien abierta de piernas y la sujetaba de las caderas traspasándola con gran fuerza. Teresa introdujo uno de sus dedos en el culo de mi prima, el chico acabó explotando en su coño llenándola con su lefa. Mientras mi prima acabó gimiendo con las caricias que le estaban haciendo en su culito.
Mientras Nerea disfrutaba con un 69 de pie que parecía que no la daba nada de vértigo y si mucho morbo. Se agarraba a la broca de aquel tío y se la comía sin parar. Él dirigió su lengua hacia su clítoris chupándolo sin descanso. A los dos minutos se había corrido entre sus labios ofreciéndole todos sus jugos.
Maika estaba con el fin de fiesta, tenía a un chico tumbado en la alfombra que la estaba taladrando, ella cabalgaba sobre su potente macho como una yegua enloquecida al tiempo que él le golpeaba las nalgas con las palmas de sus manos haciéndola gritar. Otro de los chicos aprovechó y se arrodilló tras de ella y chupó su culo dándole un beso negro de fábula. Sabía lo que aquello significaba iba a ser ensartada por aquellos dos machos al mismo tiempo. Tras dejarle el culo bien lubricado gracias a su saliva. Aquellos dos cabrones la estaban destrozando por dentro pero ella parecía dispuesta a pasar aquella dura prueba. Los gemidos dieron paso a unos aullidos enloquecedores por su parte.
"Cabrones me hacéis enloquecer. Me muero de gusto con vosotros. Folláis de maravilla. No deseo que esto acabe nunca. Seguid así y no paréis".
Su orgasmo parecía que se aproximaba a pasos agigantados, hasta que los tres acabaron corriéndose como auténticas bestias en celo.
"Maika, ahora ya estas preparada para casarte con tu futuro marido", le dijo uno de los strippers tras sacarle la polla.
"Tienes razón, aunque ahora tengo aun más dudas de que realmente desee casarme", le contestó sonriendo.

Andrea XL, mi primera experiencia en un Club Swinger.

Este fin de semana quería sexo del bueno pero sexo diferente, así que me puse a buscar por Internet algo nuevo para probar, después de mirar varias páginas, por fin encontré una que me excitó nada más leerla; nueva apertura de "Club swinger". Me excitaba la idea de probar ese mundo de sexo con desconocidos, pero tenía un problema sólo se podía ir en parejas, por lo que después de pensar un poco, pensé en Marcos, ese chico que recodaréis de aventuras anteriores. Así que cogí el teléfono y sin muchos tapujos le propuse que si se atrevía a acompañarme, a lo que aceptó encantado.Me puse mi ropa más sexy y esperé a que Marcos llegará a buscarme en su coche. Llegó a las once y nos dirigimos en busca de ese local. Al llegar vimos que era un pequeño local, con un aspecto muy discreto exteriormente, nos acercamos a la puerta y el portero tras indicarnos el precio de la entrada, nos acompañó al interior, poniéndonos a cada uno una pulsera amarilla.
Nos recibió una pareja, Sonia y Mario, que estuvieron muy amables con nosotros y a continuación nos presentaron a las otras parejas. En total éramos cinco parejas, de edades comprendidas entre los veinte y los cuarenta años.
Nosotros éramos la única pareja desconocida para el resto de los asistentes. Después de la primera copa alguien propuso jugar a la gallinita ciega para entrar en calor. A todos les pareció una gran idea porque aceptaron la propuesta con gran entusiasmo y por unanimidad decidieron que la gallina ciega fuese yo. Pregunté en qué consistía el juego y Sonia me explicó que todos los participantes, excepto yo, se desnudarían y que yo, con los ojos cerrados, tendría que reconocerlos tocando sólo el sexo y el culo. Si no lo adivinaba me quitarían una prenda y si me quedaba sin prendas el jugador podía cobrarse en carne, si acertaba el jugador quedaba eliminado. El juego terminaba cuando adivinase a todos los participantes.
Sonia y yo nos quedamos en la sala y todos los demás se fueron a otra habitación donde se desnudaron y cuando regresaron al salón, yo ya estaba preparada para el juego, con los ojos tapados por un antifaz. Sonia me dio varias vueltas antes de retirarse para desnudarse ella. Comencé a caminar sin rumbo buscando mi primera presa y no me fue mal al principio, pues tuve dos aciertos consecutivos, después fallé tres veces seguidas y a continuación eliminé a Marcos.
"Esta la conozco muy bien. - dije tocando su polla".
Continuó el juego, quedaban seis personas, cuatro hombres y dos mujeres. En el siguiente intento fracasé y Mario me quitó el sujetador. Mis tetas quedaron al aire y se empezaron a escuchar los murmullos de todos los hombres al verlas. Después le tocó el turno a una de las mujeres, la confundí con Sonia y me tocó perder el tanga. Sólo me quedaban las medias. En el siguiente intento eliminé a Sonia y en el siguiente a la única mujer que quedaba.
Los tres tíos que quedaban en juego tenían una erección tremenda. Me volví a equivocar y Mario me sacó las medias. Así que ya estaba completamente desnuda, no podía equivocarme una vez más. Sonia me dio varias vueltas para despistarme y continuó el juego. Mis manos empezaron a tocar una polla enorme, la tanteé varias veces, pasé la mano por el culo y las piernas, volví a la polla, la toqué con detenimiento varias veces, pero me equivoqué al decir el nombre, pues dije el nombre de uno de los eliminados.
"Ohhhhh. - dijeron varios".
Mario me agarró por el brazo y me preguntó: " ¿Qué prefieres sofá o mesa?"
“Me da igual, quiero que me folléis".
Mario me llevó hasta la mesa, me sentó en ella, después me tumbó, separó mis piernas y me preparó para metérmela hasta el fondo. Yo gemí varias veces mientras me la metía, Mario comenzó a moverse lentamente mientras me decía:
"¡Qué buena estás!"
Yo gemía cada vez más fuerte y hondo y él no paraba de decirme cosas y me jodía cada vez con más fuerza y rapidez hasta que los dos comenzamos a gritar de placer y nos corrimos.
Se notaba que todos estaban muy calientes, así que cuando terminamos de follar, todos buscaron alguien a quien follar.
Marcos se tiró a Ana, que estaba muy buena y muy caliente, en uno de los sofás y, cuando terminó de follarla, vi un espectáculo impresionante. Aquello superaba todo lo que había visto he imaginado. Una pareja jodía en el suelo, otra en la mesa, y las otras dos parejas estaban en el otro sofá. Una de estas parejas, él le comía el coño a ella y la otra pareja era ella la que le comía la polla al tío.
Yo me había puesto de rodillas, delante del sofá, comiéndole la polla al tío que me había follado unos minutos antes, y con su mano derecha acariciaba la polla de otro que a su vez le estaba comiendo el coño a Sonia, que gemía de placer y con sus manos sujetaba la cabeza del tío en su coño. Aquella escena terminó follando Marcos a Sonia y yo follando con un cuarentón en una posición increíble pues el tío me sentó en el sofá y me puso a cabalgar sobre su polla agarrada al respaldo del sofá.
Esta fue la primera parte de la fiesta. Después de aquella primera sesión, estuvimos tomando copas y charlando durante bastante tiempo. La conversación fue de sexo. Yo era la estrella de la fiesta y a petición de alguno de los asistentes, decidí atreverme con una nueva experiencia, el pasillo francés. Me tuvieron que explicar cómo funcionaba, "te metes dentro, nadie te vera entrar pues el acceso no se ve desde la sala, pulsas este botón y entonces se enciende una luz de llamada para que los usuarios sepan que hay alguien dentro. Los chicos meten sus pollas por los agujeros, tu elijes el o los que más te gustan y los masturbas o se la chupas". Sonia me preguntó cuántos chicos quería, le dije que uno nada más y ella me dijo que me enviaría tres, para que pudiese escoger. Me fui al pasillo francés y cinco minutos más tarde asomaron tres pollas por los agujeros. Después de mirarlas y acariciarlas me decidí por la que me pareció más bonita. El tío le debió gustar lo que le hacía porque se corrió en menos de dos minutos. Cuando me levanté vi que las otras dos pollas continuaban en sus agujeros, y que tenían unas erecciones enormes, me agaché y comencé a chuparlas y menearlas alternativamente y también se corrieron en un tiempo record.
Pero sentía que necesitaba más así que me fui a la zona de baile con Marcos, donde no se baila, se mete mano con música. Una de las chicas que estaba bailando tenía las tetas prácticamente fuera del sujetador y el tío le comía las tetas sin reparos, otra tenía la falda en la cintura y el tío le tocaba las nalgas y me miraba como alardeando del culo que tenía entre las manos. En esto estábamos cuando llegó una pareja que llevaba la misma pulsera que nosotros, luego nos enteramos que era distintiva de novatos. Marcos y yo comentamos que la pareja estaba muy bien, él tenía cuerpo de bombero. La chica llevaba una minifalda por el medio del muslo y estaba buenísima. Se pusieron a nuestro lado y miraron con asombro lo mismo que habíamos mirado nosotros. Se rieron y el chico nos preguntó si era la primera vez que estábamos en un club, le dijimos que sí y les preguntamos si también era su primera vez y nos dijeron que si. Seguimos bailando y mirando unos minutos y cuando nos retiramos les propuse si querían tomar una copa con nosotros y aceptaron.
La situación me pareció propicia, porque era evidente que no había rechazo en ninguno de nosotros y les propuse subir al reservado y follar juntos. Hubo un silencio de unos segundos, Marcos me miraba sorprendido, ellos se miraban entre sí, sin saber que responder y entonces ella preguntó: ¿te refieres a hacerlo cada uno con su pareja, pero juntos? Le dije que sí, se volvieron a mirar y ella dijo: "tendré que tomarme otra copa para que no me vuelva atrás".
Cuando terminamos las copas subimos a la planta superior, nos desnudamos y entramos en la sala de las colchonetas. Lo que más nos impresionó fueron los gemidos y jadeos que se oían, pues había varias parejas follando. Otras estaban sentadas mirando. Nos pusimos en una zona alejada de la gente y follamos cada uno con su pareja, en la posición habitual. Mientras follábamos nos miramos varias veces. Al terminar el polvo nos sentamos en las colchonetas mientras recuperábamos el aliento y miramos el ambiente que estaba en todo su apogeo, había gritos de placer, gemidos, risas, jadeos y se oía 'fóllame', 'sigue así', 'dame más fuerte', 'ponte encima' y cosas por el estilo.
Eso nos calentaba, por lo que yo y la otra chica estábamos más deseosas que antes de empezar. Era evidente que habíamos quedado con ganas, esto mismo no debió pasar desapercibido para dos tíos que estaban allí, pues se acercaron y nos dijeron:
"¿Nos podemos unir a vuestra fiesta?"
Uno de los tíos era Mario. No dudamos en responder y empezamos, agarramos sus pollas y comenzamos a chupárselas, mientras ellos nos metían mano por todas partes y nos decían cosas. Después de un buen rato así, nos follaron, en un polvo espectacular, con unos gemidos terribles.
Terminanos la fiesta a las cuatro de la madrugada. De camino a casa, en el coche de Marcos, no paramos de hablar de la experiencia. Le pregunté a Marcos con quién había follado, pues recordaba haberlo visto en acción y me dijo que había follado a parte de conmigo con Ana y con Sonia. Entonces "la campeona indiscutible de la fiesta he sido yo, que no recuerdo cuantas pollas probé en una sólo noche, JAJAJA...."

Andrea XXXIV, me encanta lamer coños húmedos.

Este lunes a última hora de la tarde iba caminando por una zona de nueva construcción que hay cerca de casa de mis tíos. Venía del gimnasio, de hacer pilates y estaba cansadísima, solo quería llegar a casa para poder descansar. Al llegar casi al final de la calle, giré la cabeza hacia un lado y miré a un grupo de chicas que estaban sentadas y bebiendo. Cual fue mi sorpresa, cuando más adelante ví a otra chica, que debía ser del mismo grupo, meando apoyada en la valla de la obra.
Su falda recogida hasta la cintura y sus piernas abiertas dejaban ver como soltaba un chorro de pis; me puso cachondísima, no era capaz de parar de mirar como meaba, como caía desde su chocho hasta el suelo ese meo que me estaba volviendo loca.
Cuando me di de cuenta ella me estaba mirando y en vez de cortarse siguió con lo suyo y al terminar me preguntó si tenía algo para poder limpiarse. Fui a darle un pañuelo cuando me soltó " Yo también soy lesbiana". Yo le iba a decir que no era lesbiana, que era bisexual, pero no me dio tiempo, ya que me cogió de la mano que tenía el clinex e hizo que se la pasara por el chocho.
"Está bastante bien así, pero me gustaría mejor con otra cosa, seguro que entonces me quedaría muy limpio"
Sin pensármelo ni dos veces me puse de rodillas y metiendo mi cabeza entre sus piernas, comencé a lamerle el coñito, pasándosela desde el principio hasta el final.
Ella me agarró de la cabeza y me decía que no parara, que siguiera. Entonces escuché a las demás chicas que se acercaban a nosotras y parecía que se quedaban a mirar. Al parecer no todas eran lesbianas, pero lo que estábamos haciendo les parecía excitante, no sé muy bien si era por ser guarras o por todo lo que habían bebido.
Al principio no participaban, solo miraban como se lo chupaba, como jugaba con mi lengua por su agujerito. Pero luego algunas se pusieron a tocarnos y a tocarse entre ellas y las demás se animaron cuando vieron que un hombre estaba mirando lo que ocurría, y se la estaba cascando.
Una de las chicas, me sacó las tetas al aire y comenzó a chuparlas y de vez en cuando me mordisqueaba los pezones mientras me pasaba la puntita de su lengua por ellos, poniéndolos duros y puntiagudos.
No nos hicimos nada más que tocamientos y besos, nos comimos las bocas, no nos metimos dedos ni nada; fue más bien como un juego, pero me encantó. Lo malo de eso fue que me dejó demasiado caliente. Así que me fui para casa y al llegar me hice una muy buena paja en la ducha.
Aunque me sirvió de muy poco, así que pensé en darme un poco más de gusto y dárselo a algun@ de vosotr@s. Se me ha ocurrido que quien más participe con comentarios o mensajes en el Blog durante esta semana, tenga una noche de sexo por Internet conmigo, y quien sabe, si nos gusta, igual podemos hacerlo piel contra piel.

Andrea XXIX, me gusta la playa.

Sus manos recorrían mis tetas y se paraban en mis pezones para estirarlos, girarlos, acariciarlos, para luego pasar con la punta de su lengua y acabar metiéndolos en toda la boca y chuparlos con total deseo.
Estábamos en una playa, al lado de unas rocas y esa chica era guapísima, con un cuerpo de escándalo, unas tetas tremendas y un coñito depiladito y pequeño.
Su cuerpo rozaba contra el mío y sus manos iban bajando por mi cuerpo, haciéndome estremecer y que mi chocho se fuera llenando de flujo poco a poco, hasta parecer que estuviera meada.
Me volví loca cuando sus dedos tocaron mi coño, jugando con mi clítoris me hizo gemir y temblar a la vez.
Bajando con su lengua por mi estómago, metiendo la puntita en mi ombligo, suspiré con gran deseo de que eso que me estaba haciendo me lo hiciera en el chocho, que tan caliente tenía.
Al no poder aguantarme le agarré la cabeza con las manos y se la fui bajando hasta que llegó a la altura deseada y entonces ella ya supo lo que tenía que hacer. Empezó a jugar en mi clítoris con la puntita de su lengua y luego me lo chupó. Después pasó su lengua por todo mi coño desde arriba abajo, sin dejar ningún sitio por recorrer, para seguir metiendo la punta de la lengua por mi agujerito, metiéndola hasta lo más hondo que podía.
Yo no paraba de gemir y pedirle que siguiera chupando, agarrándole la cabeza y apretándosela contra mi chocho.
Al rato me metió un dedo por el coñito y comenzó a meterlo y a sacarlo muy despacio, mientras, no paraba de chupar los jugos que salían de mi interior.
Pronto metió otro dedo y otro más, hasta que me metió toda la mano dentro y me hizo mirar lo abierta que estaba y lo fácil que entraba y salía su mano de mi chocho.
Eso me calentó muchísimo y rápidamente me giré, de forma que mi cara quedara en su coño y la de ella siguiera estando en el mío.
Y durante un rato continuamos chupándonos los chochos y metiendo los cinco dedos de nuestras manos; cuando de repente sentimos más manos a nuestro alrededor y más tetas, más coños restregándose contra nuestros cuerpos y más lenguas recorriendo nuestra piel.
Pude ver a unas cinco chicas que se habían quitado toda su ropa y la habían dejado tirada por el suelo, para poder participar en lo que yo y la otra chica teníamos organizado.
Me puse a mil al mirar tantas tetas, tantos chochos , todos depilados; así que no pude resistirme y comencé a tocar por todos lados, a chupar de unas tetazas a otras, de unos coños a otros, no paraba de lamer hasta que quedaban secos y cada uno me sabía mejor que el anterior. Ellas gemían de placer y me agarraban del pelo mientras me decían "Sí putita, chúpamelo todo, no dejes ni una gota. ¡Que bien lo haces!"
Las puse a todas a cuatro patas y fui dándoles palmadas en los culos una a una y pasándoles un lametazo por el coñito y otro por el culo. Eso les volvía locas porque querían más y yo las dejaba con la miel en los labios. Me encantaba tener el mando, el poder, que todas hicieran lo que yo les pedía, me daba mucho morbo.
Después les mandé a una quedarse de rodillas, a otra que le chupara el chocho y cogí a otra y la acosté de tal manera que le pudiera meter dedos por el culo. Yo me puse delante de la que estaba de rodillas y poniéndome con las piernas abiertas, metí mi coño en su cara y le ordené que me lo chupara, a lo que ella obedeció encantada. Mientras las demás tenían que mirar, pero no tocar. Luego intercambiamos las posiciones, las que estaban mirando pasaron a la acción y a las otras les tocó aguantarse y mirar.
Luego las mandé ponerse a todas en el suelo de manera que sus chochos rozaran una parte del cuerpo de otra chica, para que se los restregaran y se dieran gusto. Para luego decirles que metieran su mano en el coñito de la que estuviera a su lado. Todas lo hicieron, poco a poco, hasta tener toda la mano dentro del coño de otra y luego empezaron a mover las manos. Yo me puse a cien y aunque la chica que me había metido la mano, la movía muy rápido, me supo a poco y empecé a mover mi cuerpo para que todos esos dedos salieran y entraran hasta lo más hondo de mí. Las demás hicieron lo mismo y pronto nuestros gemidos ganaron fuerza. Nuestros cuerpos estaban sudados y temblorosos de lo bien que lo estábamos pasando y nuestros chochos no pudieron aguantar más y nos corrimos como guarras, soltando todo el flujo que llevábamos dentro.
Y me desperté, me desperté sobresaltada y empapada en sudor, manchada y agitada como nunca.. lástima que solo fuera un sueño, pero ¿por qué no lo podré hacer realidad?¿no os parece?.

Andrea XXVI, jugando con amiguitas.


Menuda noche pasé el otro día; al final el chico que conocí en el curso, que por cierto, no os dije su nombre, se llama Javi. Bueno, pues vino a recogerme y lo pasé de vicio, pero esa historia os la cuento otro día. Hoy mejor os cuento lo que me pasó antes de irme con Javi. Me había puesto ropa cómoda, un short y un top blancos, hacía mucho calor, así que abrí la ventana de la terraza y me eché en el sofá. Estaba tan cansada que me quedé dormida, pero al poco rato el roce de una mano subiendo por mi pierna hasta mi coño me despertó totalmente. Era mi prima Verónica y no estaba sola; había dos chicas sentadas en frente nuestra mirándonos nerviosas, totalmente excitadas con lo que habían visto. Cuando me fijé más, pude ver que estaban con las piernas abiertas y se estaban tocando sus chochos, disimuladamente con una mano.
"Hace mucho calor, ¿no crees que llevas demasiada ropa encima?", mi prima me decía esto mientras se abría el escote de su blusa y empezaba a rozarse las tetas con la punta de sus dedos.
Mi chocho se estaba mojando, teniendo semejantes bolas justo delante de mis ojos y mi cuerpo empezaba a aumentar la temperatura considerablemente.
Me quité rápidamente el top, quedándome con las tetas al aire, Verónica no pudo aguantarse y se echó de golpe con su boca a mis pezones para chuparlos como una auténtica puta, mientras que me las manoseaba.
Le agarré la cabeza para que siguiera chupando y miré hacia las otras chicas, que estaban calentándose tanto que se tocaban entre ellas y se comenzaban a desnudar.
Yo le quité la blusa a mi prima y empezamos a rozarnos pezón contra pezón y nos besábamos a la vez.
Noté como su mano acariciaba mi pierna y subía hacia mi culo, para luego intentar bajarme el short, el cual terminé quitándomelo yo misma, por no aguantar esperar más.
Me abrió de piernas y poniéndose de rodillas metió su lengua en el agujerito de mi coño hasta el fondo. Hizo que me mojara aún más y soltara un gemido, le agarré de la cabeza, empujándosela hacia mi chocho, quería que me lo comiera todo, que metiera su lengua por todos los recovecos, que succionara como una loca hasta dejármelo seco totalmente, y se lo dije, y al decírselo se puso muy cachonda, hizo todo lo que le pedí, haciéndome gemir como una loba.
Levanté la vista para ver lo que hacían las otras dos chicas y me llevé una sorpresa, estaban totalmente desnudas las dos, mirándonos y tocándose, pero cuando miraron que estaba viéndolas, una de ellas se levantó se puso con el culo en pompa contra la otra chica y cogiéndole la mano y llevándosela a su coño, empezó a meterse todos los dedos de la mano de su amiga, hasta el fondo, mientras me decía. "Nos pusisteis muchísimo".
Después de eso, me miró diciéndome "¿Te, gusta lo que ves?", no me dio tiempo a contestarla cuando ya se había apoderado de mi boca, me estaba besando como nunca me había besado alguna, y sus manos me recorrían entera, agarrando mis tetas, masajeándolas, pellizcándolas, moviéndolas todas. Su boca fue bajando, hasta que llegó a mi coño. Se arrodilló en el suelo y me levantó las piernas para tener un mejor acceso. Las apoyó sobre mis hombros y comenzó a besarme mi chocho depiladito, mientras con sus manos acariciaba mi culo. Hasta que encontró mi agujero y poco a poco, metió un dedo, dos, hasta llegar a tres. Los metía y los sacaba, y cada vez me notaba mas húmeda, mientras ella saboreaba mis jugos, y estaba a punto de estallar. Empezaba a notar que me venía el orgasmo; ella se sentó sobre mi y comenzó a frotar su coño contra el mío, mientras me comía la boca y no paraba de tocarme las tetas.
Mi prima no se quedaba atrás y de reojo veía como estaba jugando con la otra chica, lo que estaba viendo me ponía a mil, ellas se chupaban las tetas con gran maestría. La chica, como toda una experta, abría los labios del chocho de mi prima y le metía la lengua con suavidad y luego con fuerza, Verónica perdida, gemía con placer. Ella le introdujo dos dedos en el chochito y la masturbó mientras su boca y su lengua no abandonaban su clítoris. Lo hacía variando los movimientos, giraba los dedos, los abría al sacarlos y los cerraba al meterlos. Le sacó los dedos del chocho, pero sólo para volver a penetrarla con el dedo pulgar mientras su dedo mayor acariciaba suavemente su culito. Me di cuenta de su intención. Verónica estaba doblemente penetrada, mientras yo saltaba de clímax a clímax, chupando el coño y las tetas de mi compañera de juegos. A esa altura el salón era un caos de sexo, los sudores y olores se mezclaban.
Yo estaba deseando ya correrme, cogí a la chica por la cabeza y me restregué el coño contra su cara hasta que me corrí como una loca. Después le lamí su cara y nos besamos saboreando nuestras corridas. Mientras mi prima estaba entretenida en un suculento 69, ella le comía el coño y la otra a ella el culo. Hasta que se acabaron corriendo y sus líquidos chorrearon sobre sus caras. Excitadas nos acercamos a ellas y empezamos a chuparlas esos dedos impregnados del excitante y morboso sabor a vicio. Después de un descanso sudadas y agitadas cogí a mi prima y le dije que me acompañará al baño, dejando la puerta abierta para que las chicas pudieran ver el broche final del espectáculo. Entonces le dije que se pusiera de rodillas y ella sorprendida lo hizo, me agache un poco y comencé a descargar un buena meada que resbalaba por su cuello sus pechos su estómago... Ella sonreía de placer, le excitaba el calor del pis. Después le pedí que ella me lo hiciera a mí, me puse a lo perrito en la bañera y ella hizo como si me follara pero echando su meada fuerte sobre mi culo y mis piernas. Fantástico sentir la presión del pis caliente sobre mi culo. Después nos incorporamos y yo lamí sus pechos su estómago y su coño. Salado pero excitante, vicioso pero morboso. Ella hizo lo mismo conmigo, me lamió el culo, las nalgas y las piernas; después nos besamos y abrimos el grifo para darnos una buena ducha, dejando caer el agua caliente por nuestros cuerpos, mientras nuestras compañeras de juegos miraban desnudas y boquiabiertas desde la puerta. Creo que volveremos a contar con ellas para próximas aventuras.
El caso es que os figurareis lo mojada y caliente que me fui a la cita con Javi, pero como os dije antes, eso para otro día.

Andrea XXIV, orgía en el gimnasio


Lo que os voy a contar me sucedió la semana pasada. Fui al gimnasio que queda a la vuelta de casa, como hago tres veces por semana. Voy a la mañana, por lo que habitualmente hay poca gente, no más de tres o cuatro personas, casi siempre chicos.
Ese día, después de terminada mi rutina, mi monitor Roberto me dijo que habían contratado a un chico que daba masajes y para los clientes habituales, el primero vez era gratuito.
Me pareció bien y quise probar. Fui a donde me indicó, una salita pequeña en la que había una camilla y un cambiador. Esperé unos segundos y apareció el masajista. Era un joven con un cuerpo muy atractivo, musculoso y con unas enormes manos que no desmerecían a su enorme paquete. Me indicó que fuera al cambiador, que me quitara la ropa y me pusiera una toalla. Me recosté en la camilla boca abajo cubierta solo con la toalla. Primero me pasó un aceite por el cuerpo y luego empezó a frotarme con firmeza. Comenzó por mi espalda, por los hombros y fue bajando hasta la cintura. Era realmente placentero. Al llegar a la cintura cambió y fue por los pies y las piernas. Separó mis piernas y me pasó sus manos desde los tobillos hasta los muslos por la parte interior llegando hasta a rozar mi coñito, lo que me puso la piel de gallina. Al cabo de un rato estaba toda mojada. Me hizo darme la vuelta y comenzó con una mano a acariciarme los pechos y chupar los pezones que enseguida se endurecieron, mientras la otra mano me la pasaba por el chochito y metiéndome sus enormes dedos adentro lo que hizo que me llenara de jugos. Sin decir palabra tomó una de mis manos y la deslizó adentro de su pantalón hasta que encontré su polla. No lo vi, solo lo tenía en mi mano, pero me resultó gigante. Sin dejar de jugar con sus dedos dentro de mi coñito dirigió mi mano, que tenía agarrada su polla, hacia fuera del pantalón y pude comprobar que era tremenda, enorme, muy gruesa y muy larga y que ya estaba erguida. Hizo que la llevara a la boca y comencé a chuparla. Mientras subía y bajaba mi mano por su tronco haciendo que saliera afuera su cabeza, así como estaba acostada, de costado y bastante incómoda me las arreglaba para pasar mi lengua desde los huevos hasta la punta, era realmente muy sabrosa.
Cuando los dos estuvimos a punto, me abrió las piernas con fuerza y me la fue metiendo, poco a poco hasta que estuvo toda adentro, entonces levantó mis piernas de modo que quedaron apoyadas en mi hombro. Era terrible la sensación de sentirla hasta la garganta. Como me tenía agarrada por los hombros para darse impulso, cuando bombeaba yo tenía la impresión que me iba a salir por la boca. Era tremendo lo que gozaba y comencé primero a jadear pero luego a pegar alaridos de placer. Entonces me tapó la boca con la toalla para amortiguar el escándalo. Acabé enseguida, tuve un orgasmo tremendo, me di cuenta por los jugos que bañaban alrededor de mi coño, pero él estaba todavía en lo mejor y seguía bombeando, como si me estuviera cabalgando. Yo sentía su jadeo y su aliento al costado de mi cara y cada tanto besaba mi cuello y mis pechos. Tuve mi segundo orgasmo y él seguía. Cuando se dio cuenta por mis gritos, paró, la dejó adentro un rato hasta que yo terminé. Entonces me levantó como si fuera una pluma y me dio vuelta para que quedara igual pero boca abajo. Yo estaba en el mejor de los mundos y no me di cuenta que se había sacado su camiseta y me había atado las muñecas por la espalda. En realidad me percaté, pero no podía pensar en nada y mucho menos hacer algo. Tampoco había observado que por los gritos se habían acercado el profesor, Alex y José, que eran los que se encontraban en el gimnasio y estaban parados a mi lado con sus enormes vergas balanceándose tentadoras entre sus piernas. Una vez que me ató, comenzó a pasarme la lengua por mi culito y a meter uno a uno sus dedos por el agujerito. . Giré la cabeza y los vi atrás mío, eran tres además del masajista, todos sudados y excitados, les veía sus caras llenas de lujuria y las manos en sus miembros pajeándose. Por fin el masajista se decidió, se escupió en la mano y se pasó la saliva por la punta de su polla. Le brillaba, una cosa enorme, y brillante. Esta vez no tuvo cuidados, me pegó una fuerte palmada y me la metió, de golpe. Yo pegué un grito tremendo. La sacó y la volvió a meter por lo menos tres veces más, a la tercera yo, me había acostumbrado. Me volvió a cabalgar sujetado de mis hombros por un buen rato hasta que acabó echando toneladas de leche y se relajó sobre mi espalda. Creí que me moría, "que orgasmo!". Cuando la sacó, desató mis manos y se paró al costado de mi cara. Volvió a tomar mi mano para que se la agarrara y me dijo: “pásale la lengua hasta que quede bien limpita”.
Cuando terminé ya tenía a mi profesor y a otro manoseándome, mientras que otro de ellos no dejaba de lamerme la vagina. Este finalmente se puso de pie. Estaban todos casi pegados a mi cuerpo, tocándome. Sentía manos por todo mi cuerpo, "¿Te animas a chuparnos la polla a los tres?" Me dijo uno de ellos sonriéndome. Me hablaba como si hubiésemos quedado para algo así desde hace tiempo.
Me metí la de Roberto, casi toda y se la chupé. José cogió mi mano que estaba sin usar. Y me hizo tomar la suya. Lo comencé a pajear. Finalmente tomé dos pollas con mis manos y comencé a cascarlas . Escuchaba que hablaban entro ellos. Fueron turnándose para que se la chupará y les fuera pajeando a todos, me sentía la más puta, la más sucia y a su vez me gustaba sentirme así.
Alex aprovechó para colocarme en la posición de perrito, mientras yo seguía sin sacarme el pollón palpitante de Roberto de la boca y sin soltar la otra polla que tenía en mi mano.
Al instante, sentí una lengua áspera pasearse por mis ingles, mordía suavemente mi entrepierna, alternando su lamida entre mis labios vaginales y mi clítoris, a lo que yo respondía con humedad, apretando más fuerte y acelerando la masturbación y mamando con más rapidez e intensidad. Estaba, sintiéndome la perra más grande del mundo y deseaba ser perforada hasta desfallecer. Y mi deseo no tardó en ser cumplido. El chico abandonó el delicioso oral que me estaba dando, mi coño estaba inundado de flujos e increíblemente lubricada por lo cual no le fue difícil incrustarme casi 20cm de polla de un solo empujón, mi grito bien pudiera haberse oído a kilómetros de no ser porque tenía la boca ocupadísima con otros 23cm de carne. Sentía como me penetraba hasta el fondo empujándome hacia delante, haciendo que sus enormes huevos chocasen con los costados internos de mis piernas y mi pubis, Roberto empujaba más su duro cañón contra mi boca y sus pelotas también chocaban en mi barbilla, al punto de quedar traspasada casi a totalidad. José había quedado abandonado a un lado, ya que ante la fuerza de las embestidas había tenido que utilizar ambos brazos para apoyarme, y se hacía una paja viendo como yo era ensartada por otros dos chicos.
Sin sacarme la polla de mi coño, Alex me dio la vuelta, cargándome y sentándose en el suelo me colocó sobre él y pudé sentir como se penetraba más profundamente. Roberto y José se pararon frente a mí, y casi sin aliento tomé una polla en cada mano nuevamente, alternando caricias, paseando mi lengua por los huevos, por todo el tronco de cada uno, llenándome de su sabor, sus rabos estaban completamente ensalivados por mí, se veían brillantes, más tentadores. Alex me penetraba tan profundo que le sentía hasta en el estómago. Me tenía tomada por las caderas y me levantaba casi completamente para dejarme caer nuevamente en su tranca. Mi chochito se deslizaba suavemente en su poste y yo completamente estaba fuera de mí, gritando y pidiendo más.
"Ya oyeron", dijo Roberto "hay que darle más", dicho esto se acostó en el suelo dejando su polla apuntando al techo. Me levanté de la polla de Alex y me senté en la de Roberto, bajando despacio, saboreando con mi coñito cada milímetro de delicioso rabo hasta tenerlo todo en mi interior, comencé a moverme lentamente en su descomunal polla. Ahora Alex se puso frente a mí y sin mediar palabra comencé a mamarle la polla impregnada de mis propios fluidos.
Entonces llegó el momento de la verdadera acción: José me levantó el trasero y apuntando bien, dejó ir toda su polla a mi culo, una oleada de placer recorrió mi cuerpo, al notar la sensación que me producían las dos pollas que me poseían.
Me encantaba sentirme empalada, gozando como la puta más grande de la tierra. Disfrutaba al estar rodeada de penes descomunales, mamando hasta que me doliera la boca, uno tras otro, y finalmente ser bañada con grandes cantidades de leche de muchos machos.
Sentía mi culo caliente, podía sentir como la polla de José chocaba con la de Roberto en mi interior, casi no podía respirar, tragaba saliva mezclada con semen de Alex, las embestidas arrítmicas de los dos que me follaban me zarandeaban de un lado a otro y Alex ahora me golpeaba la cara con su rabo diciéndome lo puta que era, hasta que un enorme chorro de leche hirviendo salió disparada desde la punta de su polla llenándome toda la cara. Se la cogí con una mano y la volví a introducir en mi boca aprovechando un par de chorros más que fueron directos a mi garganta, los saboreé entre mis labios y con mi lengua antes de tragarlos completos. Era lo más delicioso que había probado. Al mismo tiempo sentí como una gran inundación me llenaba por dentro. Al verme tragar el semen, Roberto y José, habían alcanzado tal grado de excitación que se corrieron en mi, descargando lo que yo sentí como litros y litros de espesa leche caliente.
A lo mejor ni loca lo hubiera hecho con alguno de ellos, y menos con José que era bastante viejo y tenía un polla que parecía una pierna mas, pero en esa situación, dominada y a merced de esos hombres, me habían parecido maravillosos.
Esta semana no iré al gimnasio, me duele todo el cuerpo, pero la semana que viene no descarto volver a seguir poniéndome en forma.

Andrea XXI, calentón en el botellón.


Este sábado, no fue un día cualquiera. Habíamos quedado mi prima Clarisa y yo, con su amiga Maika, la de las tetazas con la que me lo monté en la fiesta de pijamas, para ir a un botellón. Era mi primer botellón, ya que a mi no me gustaba demasiado la bebida, pero tenía la intuición de que íbamos a pasarlo bien. Cuando vino a buscarnos yo ya estaba preparada, me puse una minifalda vaquera, con una camiseta de lycra blanca sin sujetador. Vivíamos muy cerca del parque así que fuimos andando.
Después de quince minutos llegamos a un parque que estaba lleno de coches y gente. No podíamos pasar de la gente que había. Nos fuimos abriendo paso hacia el sitio en el que nos esperaban unos amigos que habían traído la bebida y un equipo de música, pero nos quedamos atascadas, parecía que todo el mundo iba en la misma dirección. Durante el tiempo que estuvimos paradas entre el gentío nos metieron mano de lo lindo, Maika iba por delante intentando abrir paso. Yo notaba manos por todo el cuerpo, unos se limitaban a pasármela por mi culo mientras que alguno se recreaba por el interior de mis piernas intentando llegar hasta mi tanga. La verdad es que empecé a sentirme un poco excitada, los toqueteos me estaban calentando. Cuando me di cuenta tenía detrás a un chico jugando con la goma elástica de mi tanga y otro delante se había vuelto cogiéndome las tetas. Mis pezones parecían capaces de traspasar mi camiseta de lo duros que estaban y el cabrón los retorcía. Una de sus manos se empezó a colar por debajo de la camiseta mientras el de atrás me frotaba mi coñito. Dos chicos más se pusieron a mis lados y la verdad es que ya no sé que hicieron. Sus manos empezaron a entrar bajo mi camiseta y mi falda. Tenía los dos pechos firmemente sujetos y ahora tenía dos manos en mi falda, una en mi coño y otra en mi culo. Noté como un dedo empezó a buscar mi clítoris y otro jugaba con mi culo. Ya no se veían ni a Maika ni a Clarisa, me había quedado sola.
Prácticamente al unísono comenzaron a introducir sus dedos en mis dos orificios dando un pequeño salto de sorpresa; joder, esto ya no lo podía parar, llevé mis manos a los paquetes de los que tenía a mi lado y empecé a masajearlos. Por un momento me vino la cordura y les dije que pararan, que podían vernos. Me contestaron que no me preocupase, que no era la única y haciendo una seña se apartaron un poco los de delante viendo como mi prima Clarisa estaba siendo penetrada por dos al mismo tiempo. La tenían en volandas, tenía a un tipo por delante y otro por detrás, ella se abrazaba al cuello del que tenía enfrente y le pasaba una pierna por la cintura para facilitar que la penetrase fuertemente.
Alguien acercó a mi boca una botella de la cual bebí, era solo ron y me supo a rayos pero volví a beber al notar que un segundo dedo se introducía en mi culo. Comencé a moverme al ritmo de las manos que me penetraban, estaba súper excitada.
El chico que tenía por delante se apartó dejando sitio a un nuevo chico, era fuerte y no tuvo dificultad en cogerme de la cintura, levantarme y bajarme lentamente mientras me iba introduciendo su polla. Lo hizo despacio, pero podía haberme dejado caer de golpe ya que con lo húmeda que estaba no hubiera tenido ningún problema. Yo, al igual que mi prima, busqué la postura más cómoda, pasando el pie por su cintura, cosa que le fue genial al tío que tenia detrás. Noté como intentaba introducir otro dedo, por lo que paré de moverme para facilitarle la labor. Alguien me volvió a dar de beber, ya no me sabía tan mal y di varios largos tragos, estaba ya medio borracha.
Cuando le parecía que ya estaba bastante abierta, sacó la mano de mi culito y apuntó con su polla; mi culo estaba tan tenso que parecía que me iba a rajar. Dejamos un segundo de movernos mientras nos acoplábamos y nuevamente comencé a cabalgar. Levanté la cabeza y pude ver a mi prima Clarisa agachada, comiéndole la polla a un tipo mientras otro la taladraba por detrás. Maika estaba metida bajo ella y comenzó a comerle el coño. En ese momento alcancé uno de los orgasmos más fenomenales que nunca he tenido. Clarisa parecía estar igual ya que empezó a balancearse frenéticamente mientras había dejado de comérsela al de enfrente, su intruso debió descargar en su culo y se apartó para que pasara el siguiente. Maika se había puesto de cuclillas y ahora era mi prima la que la lamía ansiosa el coño, mientras ya tenía detrás preparado a alguien para encularla y uno a su lado para que retomase la mamada.
Yo seguía siendo penetrada por los dos lados, me apetecía emular a mi prima así que me zafé de mis dos chicos y me agaché a buscar alguna polla que echarme a la boca. Se pusieron cuatro a mi alrededor e iba alternándolos con tragos de varios licores. Uno de ellos me cogió la cabeza y sujetándome se corrió en mi boca, los otros al verlo hicieron lo mismo; tenía tanta leche en la boca que me costaba tragar. Ya se habían corrido todos una vez, los que me follaban se salieron de mí, y los que se habían corrido en mi boca ocuparon sus lugares, los otros se colocaron para que los chupara; volvía a estar ensartada por dos pollas y otras dos en la boca, ahora no se corrieron tan rápido estuvieron jugando conmigo un buen rato.
Yo seguía bebiendo y hacía mucho que ya no era dueña de mis actos, miré hacia donde estaba Clarisa pero ya no se podía ver nada. Estaban todos arremolinados alrededor mío, esperando su turno.
No tengo ni la menor idea de cuantos pasaron; mi chocho chorreaba leche y mi culo admitía ya cualquier polla, estaba excitadísima quería más y más. Me tendí en el suelo boca arriba y les dije a todos que se pusieran de rodillas a cada lado de mi cuerpo, y se pajearan. Con la leche que salía de mi culo, me refregaba el coño, apretaban mis tetas, metían sus dedos en mi culo… Los puse a todos de pie cuando sentí que ya estaban a punto, me puse de rodillas y les dije que cuando se fueran a correr la quería en la cara. Dicho y hecho. El primero soltó tres o cuatro ráfagas en los ojos y el resto en la boca y todos fueron acabando sobre mí, metían sus pollas en mi boca y terminaban. Me costó tragar tanta leche. Cuando todos terminaron, me quedé un rato allí sentada, toda llena de leche, y deseando recuperarme para poder repetirlo. Eso si, la mañana siguiente tenía una gran resaca; estoy acostumbrada al sexo pero creo que no tanto al alcohol.

Andrea XIX, perfeccionamiento en Orgias

El pasado sábado por la noche tuve una de mis mejores corridas, me follaron como a una autentica zorra.
Hacía muy buena noche, así que decidí ir a dar una vuelta por el barrio, me metí por un paseo que hay por detrás de unos chalets y cuando ya me iba a dar la vuelta para ir para casa oí unos gemidos que provenían de uno de ellos; pero, no eran ni de una ni de dos personas, eran de varias, no sabía en ese momento decir de cuantas. Me acerqué para oír mejor y fui dando la vuelta alrededor buscando un sitio por el cual mirar, hasta que encontré un hueco entre los árboles que rodeaban la casa.
Cuando me puse a mirar no daba crédito, era una orgía, pero, una orgía en plan grande, como unas quince personas, chicos y chicas de todas las edades.
Noté como me empezaba a subir la temperatura de todo el cuerpo y deseé estar al otro lado para poder participar en semejante experiencia. No sé si era una fiesta en la cual se habían desmadrado todos o esa gente había quedado en ese lugar con la finalidad de follar; pero, dejé de preguntarme tonterías y seguí mirando como se follaban entre todos. Estaban todos desnudos, algunos en el césped y otros por los bordes de la piscina; había chicas chupándose el chocho las unas a las otras, chicas chupando pollas y chicos chupando chochos, culos y tetas.
Me puse tan cachonda que no pude reprimirme y empecé a meterme dedos mientras miraba.
Nunca había visto tanto vicio junto. Hubo una chica que me llamó especialmente la atención porque era muy guarra. Se puso en el suelo y mandó a todos los chicos que le mearan encima y luego se lo mandó a todas las chicas, para luego ir lamiendo las pollas y los chochos uno por uno; eso me puso a cien, pero no paró ahí; cogió a una chica y la puso a cuatro patas, mientras que ordenó a otra que se pusiera delante y le diera el chocho para que se lo chupara. No contenta con esto, fue a por un chico y cogiendo la polla de este y abriendo el culo de la chica, fue metiéndosela hasta el fondo, haciendo gemir de gusto tanto al chico como a la chica. Luego se quedó mirando como follaban, haciéndose una paja.
Luego, incluso hizo que un chico follara el culo de otro.
No pude aguantar más y se me escapó un gemido, pensé que no me habían escuchado, pero al poco rato sentí unas manos que me tocaban el culo y una lengua que se me metía hasta lo más profundo de mi chocho. "¿Te gusta lo que ves guarra? ¿Quieres sentir ahora?" Yo dije que si, entre gemidos.Y por si eso no fuera suficiente sorpresa, por el agujero por el que estaba mirando apareció una polla la cual me metieron por la boca hasta el fondo. "Trágatela zorra, dame gusto".
El otro chico comenzó a meterme la polla por el culo mientras me tocaba el chocho con los dedos, apretando mi cuerpo contra el suyo me follaba desesperadamente, y luego me dijo "Te invitamos a la fiesta, ¿quieres entrar?" Yo no lo dudé ni un momento y acepté encantada. Entré en el terreno del chalet y aquella chica, que debía de ser la dueña de la casa, se acercó a mi y me besó mientras que sus manos rozaban mi culo y se deslizaba hasta mi chocho. Eso me terminó de mojar del todo, no me lo podía creer, iba a participar en una orgía.
Entonces la chica dijo "¿quien quiere follarla?" Y me mandó echar en el suelo, mientras que los chicos se acercaban, me dijo que cerrara los ojos y entonces comencé a sentir manos y lenguas recorriendo todo mi cuerpo, y respiraciones fuertes y rápidas. Noté como me desnudaban totalmente y me empezaron a lamer el chocho. Abrí los ojos, estaba rodeada de gente, chicos y chicas, todos tocándome y tocándose entre sí, besándose, lamiéndose, dándose palmadas en el culo...
Un chico me estaba chupando el chocho, una chica el culo, otras dos chicas jugaban con mis pezones y otro chico me daba su polla para que la chupara.
Hubo un momento en que dejé de saber lo que me estaban haciendo, porque me tocaban por todos lados y yo tocaba todo lo que se acercaba a mi, estábamos todos excitadísimos, nos daba igual lo que chupábamos y a quien tocábamos, simplemente queríamos que nos dieran gusto y dar placer.
Me sentí follada por todos lados, llegué a tener una polla por el culo, otra por el chocho, en la boca y una en cada mano. Mientras que chicas y chicos excitados por lo que veían se pajeaban alrededor.
Gemí como una puta, sintiéndome abierta completamente, que ya no podía tener más temperatura y que mi corazón no podía ir más rápido, notaba que me faltaba el aire, y eso me hacía gemir y chillar más, hasta que llegué al éxtasis haciendo que se corrieran dentro de mi chocho, mi culo y mi boca y que todos los que me rodeaban echaran todo el semen encima de mi cuerpo.
Me tragué todo el semen que había llenado mi boca y luego mamé todas las pollas de los chicos, hasta dejarlas bien limpias. Cuando terminé, todas las chicas se pusieron a mear con las piernas abiertas delante de mi y luego me dieron sus coños para lamer.
Al terminar me invitaron a ir otro día, a otra orgía de las muchas que celebran, probablemente se lo comente a alguna de mis primas que seguro que estarán deseosas de acompañarme.

Andrea XVI, día de pesca


Hoy por la mañana salí a correr por un paseo que hay cerca de casa. Había quedado de allí con mi prima después de terminar de correr. Es una zona verde, con árboles, hierba, flores y un río al cual la gente suele ir a pescar y a nadar o pegarse un baño.
Me encanta salir a correr con ropa cómoda, pero ceñida, que mis pezones queden marcados en la ropa.
Ya llevaba un buen rato corriendo, hacía tan buena mañana. La brisa me refrescaba, me quitaba parte del calor que tenía mi cuerpo, pero no era suficiente. Escuchaba el agua del río y me dieron unas ganas tremendas de meterme en el agua, que seguro que estaba muy fresca. Me acerqué a la orilla del río y toqué el agua con la mano y eso aún me dio más ganas de meterme. Así que cogí y metí los pies. Estaba fresca, y yo necesitaba enfriarme todo el cuerpo; fui quitándome la ropa, primero la parte de arriba y luego la de abajo, quedándome totalmente desnuda. La dejé en la orilla en el suelo y me fui a dar un baño mientras que mi prima no llegase.
Luego de estar un buen rato en el agua, me decidí a salir, pero cuando fui a coger la ropa, esta ya no estaba. De repente salió un hombre de unos 40 años, con ella en la mano y me dijo "¿Estabas buscando esto?"
Yo le dije que si, que era mía y él me contestó que no podía ir por ahí dejandome ver desnuda o iba a poner a la gente deseosa de mi.
Le dije "¿Lo he conseguido contigo?" Empecé a sacar mi cuerpo del agua y llevé mis manos a mis tetas para acariciarlas lentamente, para luego pasar a pellizcar mis pezones.
Noté que el hombre empezaba a ponerse nervioso y un bulto destacaba en su pantalón. Mientras que estaba tocandome todo el cuerpo aparecieron de detrás de unos árboles dos hombres más, que al parecer iban a pescar, y se quedaron perplejos al verme.
Pero en vez de irse se quedaron a ver el espectáculo; yo seguí tocándome, bajando mi mano hasta el chocho y luego metiéndome los dedos con todo mi flujo en la boca, para chuparlos y saborear lo sabroso que estaba.
Fui saliendo del agua y acercándome al hombre que tenía mi ropa, se la quité de las manos y le dije"Por ahora no la voy a necesitar".
Él no pudo aguantarse más y sus manos fueron directas a mi cintura y agarrándome fuerte me apretó contra él para que notara su polla totalmente dura. Comenzó a tocarme con sus manos por el culo y a darme mordiscos por el cuello para luego ir bajando hasta mis tetas y mis pezones que estaban totalmente puntiagudos.
Mientras que mis manos estaban ocupadas sacándole la polla fuera del pantalón, sentí dos lenguas más recorriendo mi cuerpo. Eran los pescadores, se habían desnudado totalmente y tenían las pollas durísimas, preparadas para follar.
En ese momento me giraron la cabeza y me metieron unas enormes tetas en la boca, era mi prima, que al vernos se había puesto tan caliente que no se lo pensó dos veces y se unió a nosotros. Empezamos a montárnoslo entre nosotras y ellos se cascaban las pollas mirándonos excitados.
Me puse de cuclillas y metí mi lengua en el chocho de mi prima que gemía del placer que le daba; su flujo estaba riquísimo, así que se lo lamí como una loca hasta que no le quedó ni una gota.
Los pescadores no aguantaron la excitación, nos pusieron a cuatro patas, metiéndonos de golpe sus pollas por el culo a la vez que nos daban palmaditas; mientras el otro se nos puso delante de nuestras caras y nos echó un chorro de pis a las dos, para luego darnos la polla a chupar. Eso me excitó muchísimo, me sentía como una verdadera putita.
Luego uno de los pescadores se tumbó y me dijo que me echara encima, me la metió lentamente al principio y luego de golpe hasta el fondo. Gemí de placer al sentir como su polla rozaba por dentro de mi chocho, luego sentí que me metían otra polla enorme y gorda por el culo, hasta el fondo, haciendome sentir como chocaban los huevos contra mi.
Mientras mi prima se había abierto de piernas delante de mí y estaba dándole a chupar el chocho al que me estaba follando y luego se levantaba y me lo daba a chupar a mi.
Después cogieron las cañas de pescar y nos metieron a cada una los mangos por el chocho y luego por el culo. Mientras el hombre que me había robado la ropa se la cascaba mirando, hasta que harto de mirar se acercó a mi prima y empezó a follarla por el chocho mientras tenía el mango de la caña por el culo, corriéndose los dos hasta quedarse sin una gota más de corrida dentro de sus cuerpos.
Luego mi prima me abrió el culito y cogiendo la polla de uno de los pescadores me la fue metiendo hasta el fondo, para que la sintiera bien adentro. El otro me la metió por el chocho, hasta que los tres nos corrimos en medio de gemidos.
Al terminar me ordenaron que me echara en el suelo y empezaron a descargar su pis encima de mis tetas, mi cara y mi chocho, ordenandome al terminar que les chupase sus pollas.
Así en definitiva fui a correr y volví bien corrida y ellos fueron a pescar y vaya que si pescaron.

Andrea XI, duchas de agua caliente


Ayer tuve una aventura que nunca voy a olvidar; es verdad que busqué esa situación, pero no pensé que pudiera tener esos resultados.
Estaba haciendo gimnasia y me dieron unas ganas enormes de hacer pis, pero los baños de las chicas estaban todos ocupados y no era capaz de aguantar. Así que decidí meterme en el de los chicos, estaba vacío y eso me decepciono un poco , la verdad es que me habría gustado que estuviera lleno de chicos para ver sus reacciones al verme.
Me metí en el baño y mientras hacía pipí se me ocurrió una cosa; me apetecía ducharme en las duchas de los chicos, quería sentir el morbo de que pudieran entrar y verme desnuda corriendome el agua por todo el cuerpo.
Salí del baño y fui quitándome la ropa de camino a la ducha, hasta quedarme totalmente sin nada encima. Abrí la ducha y me puse debajo del agua, estaba caliente y yo aún más, empecé a tocarme por las tetas , por el culo, por el chocho...
En ese momento entraron mogollón de chicos, debía de haber unos quince chicos; se fijaron en la ropa tirada por el suelo y algunos se pusieron a olerla. Se dieron de cuenta de que la ducha estaba abierta, fueron acercándose para curiosear y cuando me vieron se quitaron la ropa a toda velocidad, abrieron las duchas de al lado y se pusieron debajo del agua.
Yo seguí tocandome el chocho y las tetas y ellos no paraban de mirar y sus pollas se pusieron tan firmes que parecía que iban a explotar.
Les pregunté si querían probar mi boca y contestaron que les encantaría; les mandé a todos ponerse con la polla hacia delante y de rodillas o de cuclillas, mientras ellos me agarraban del pelo, fui chupándoles la polla a todos uno por uno.
A partir de eso, se pusieron muchísimo, aún estaba chupando la última polla cuando sentí que otra se estaba abriendo paso por mi culo, abriendolo y poniendolo todo mojado. Me follaba con fuerza y me agarraba y tiraba del pelo; se acercaron otras dos pollas para que se las chupara, pero eran tres para chupar y no les gustaba esperar así que me cogieron las manos y me las llevaron a sus pollas para que se las cascara.
Luego me pusieron de pie, uno de los chicos me cogió en brazos y con las piernas rodeando su cintura fue metiendome la polla por el chocho y con las manos en mi culo, fue moviendome arriba y abajo hasta que entró hasta el fondo. Abrió el culo, separando con las manos las dos nalgas y otro chico se puso a chuparme el culo, eso hacía que me mojara muchísimo, como si estuviera meada. Después metió su polla en mi culo y me dió muy fuerte, metiendomela hasta el fondo. Tenía dos pollas dentro de mi, eso me ponía cachondísima, mojada por todos mis agujeros.
Fueron pasando todos tanto por mi chocho como por mi culo y cuando todos habían probado mis encantos femeninos me pusieron de rodillas y ellos alrededor de mi siguieron cascandose la polla hasta que se corrieron todos por todo mi cuerpo.
Me duché, me vestí y me fui, pero dejé las duchas muy calientes!